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EL NASCITURUS, EL ABORTO Y LA EXPERIMENTACIÓN CON CÉLULAS MADRE DE ORIGEN EMBRIONARIO...

Autores: Dr. Gilberto Antonio Andrea González y Dra. Emilia De León Alonso de Andrea

Al hablar del Nasciturus o del concebido no nacido nos referimos a la vida misma y la Bioética nos ayuda a entender lo importante que es saber ¿desde cuándo hay vida? Los iusnaturalistas coinciden en que principia desde que ocurre la fusión de los gametos sexuales desde ese mismo momento hay vida (potencia expresada en una energía universal que tendrá como resultado el nacimiento de un nuevo individuo).

“En el aborto está expresamente prohibido por las leyes venezolanas existiendo sólo 2 excepciones que son el llamado aborto terapéutico y el aborto en caso de violación”

El Derecho Médico ha establecido que se debe proteger como un bien jurídico fundamental al nasciturus, es decir, al concebido no nacido, imponiéndole como única condición para gozar de sus bienes y derechos el que nazca vivo, a partir de este momento la bioética debate no ¿cuando comienza la vida?, sino ¿qué criterios son los aplicables para determinar que el feto nació vivo? Toda vez que esa es la condición para que este pueda disfrutar y ser titular de sus derechos fundamentales, para los iuspositivistas no es así, ellos piensan que el concebido no nacido; no tiene derechos y que no es un bien jurídico que deba ser tutelado por la ley, esto se ha dado en sistemas jurídicos afiliados al Mundo Anglosajón, que exacerban el individualismo, extralimitando hasta más no poder el concepto de la soberanía que ejerce la mujer sobre su propio cuerpo, dándole derecho a abortar como si se tratara de un derecho soberano basados en teorías tan absurdas como aquellas que pregonan que el nasciturus no es más que un apéndice de la mujer, que no se trata de una vida independiente de ella misma.

Para ese tipo de filósofos ius positivistas el nasciturus es comparable a una uña que la mujer deja crecer hasta donde ella quiera y que puede ser removida en el momento que ella lo decida, teniendo el derecho soberano a decidir si su embarazo llega a termino o no, vemos con preocupación que en los Estados Unidos de Norteamérica la Suprema Corte ha otorgado a la mujer ese derecho soberano (LEGALIZACIÓN DEL ABORTO) y que no le otorga protección al Nasciturus, sólo le reconoce Derechos a los ya nacidos, ya que a partir de allí es que tendrá derecho a la vida, olvidando estos jueces que la vida principia no desde el momento del nacimiento sino desde la concepción, (tesis preponderante a nivel mundial).

Aborrecemos esas teorías que pretenden desconocer lo evidente y es que la vida existe desde el momento de la concepción, es obvio que los que así piensan están buscando beneficios a nivel de los laboratorios de investigación, ya que de todos es sabido que la ciencia está en la búsqueda de la llamada célula madre con la cual se podrá tratar desde el punto de vista terapéutico las peores enfermedades que sufre el ser humano.

El problema está dado en que las investigaciones se han realizado sobre dos tipos de células madres; las primeras las células madres adultas, las cuales se obtienen del mismo paciente y las segundas las llamada células madres embrionarias donde volvemos a encontrar un grave problema legal y de Bioética, porque sí como lo dijimos al principio hay vida desde el momento de la concepción, entonces estos científicos están disponiendo de vidas humanas, (el fin no Justifica, los medios) si bien es cierto que esta células madres producen los tres linajes que son endodermo, ectodermo y mesodermo, no es menos cierto que la célula madre adulta también los produce pero esta última no genera el debate de Bioética que tiene que ver con la disposición de vidas y mucho menos con el desconocimiento de los derechos del Nasciturus.

Tenemos que reconocer que han sido muy hábiles aquellos que pretenden favorecer el desconocimiento de los derechos del concebido no nacido porque lo han asimilado al concepturus, es decir, el no concebido, tenemos que concluir entonces que para estos Magistrados Norteamericanos de la “Court Supreme” (Corte Suprema) el no concebido y el concebido no nacido tiene exactamente la misma categoría jurídica y eso es muy grave porque la vida es un derecho fundamental que existe y que debe de ser protegida desde el momento mismo de la concepción, eso nos atrevemos a sostenerlo los que ya hemos nacido, porque sabemos y estamos seguros de que el concebido no nacido no puede defenderse a sí mismo (por obvias razones).

Desde esta tribuna jurídica abogamos porque no se desnaturalicen los derechos esenciales y los conceptos que a nivel jurídico universal ya han sido reconocidos, el Nasciturus se diferencia del Concepturus en cuanto a que él ya tiene vida y ese es un bien jurídico tutelado por el Derecho universal, la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela y la Ley de Protección a la Familia, a la Maternidad y Paternidad desde el momento de su concepción, es decir, existe una gran contradicción en torno a este asunto entre el Derecho Norteamericano y el Derecho Venezolano en virtud de que en Venezuela el Nasciturus es protegido y tutelado por el ordenamiento jurídico Constitucional y por ende la mujer embarazada no tiene derecho a disponer libremente del mismo, puesto que se trata de una vida independiente de ella misma y por tanto el aborto está expresamente prohibido por las leyes venezolanas existiendo sólo 2 excepciones que son el llamado aborto terapéutico y el aborto en caso de violación, es por ello que la tesis norteamericana debe ser reajustada porque muy en el fondo lo que trato de justificar de manera indirecta fue la libre experimentación con embriones humanos.

Este es un tema en el que la humanidad debería meditar en torno a la Bioética y en torno al Derecho Médico para salvaguardar así de manera adecuada los Derechos Fundamentales a la vida y a la salud desde el mismo momento de la concepción del ser humano.