Facebook Twitter LinkedIn Google Plus

OBJETIVOS Y TIEMPO...


Objetivos y tiempo, ¿combinación posible?

Florentino García González


Abogado en ejercicio, colegiado en el ICA Madrid. Coach de Estrategias del Negocio y Formador. Máster en Psicología Jurídica, Especialista Universitario en Psiquiatría Forense. Coautor del libro La técnica del Interrogatorio por Editorial Rasche. Coach de negocios jurídicos.

Florentino es quien ha realizado la sección de las habilidades de la abogacía, aportando su conocimiento y su larga trayectoria profesional dentro del sector jurídico.


El tiempo es el único de los recursos que no puede ser recuperado de ninguna manera. Contrariamente a lo que creemos el tiempo no se puede comprar, en el mejor de los casos elegirás que hacer directamente y que encargar a otro, pero poco más. Por eso gestionarlo adecuadamente se convierte, cada vez más, en una necesidad de primer orden.

"La necesidad de controlar nuestro tiempo es un hecho que cada vez tienen más importancia en la sociedad actual, ya que es fundamental para la realización de todos nuestros objetivos"

¿Cómo hacerlo? ¿Existen técnicas para gestionarlo mejor? ¿Por donde empezar? Presentaremos a continuación una serie de consejos que te ayudarán a recuperar paulatinamente el control de tu tiempo.

Hablamos de recuperar el control porque cuando estás haciendo algo que te gusta tienes la sensación de que no lo desperdicias, de que lo administras más fácilmente. Y este es el quid del asunto, hablamos de percepciones, de impresiones que puedes tratar.
Planificar el uso de tu tiempo se convierte en uno de los ejes claves que debes tratar.

Para hacerlo bastará con que te conciencies de tus intereses –sean cuales fueren-- y ajustes tu agenda entre lo que realmente te gustaría hacer y lo que otros quieren que hagas --y debas irremediablemente acatar--.

Para lo cual deberás sincronizar dos tareas, la primera más difícil que la segunda.

A continuación las presentaremos brevemente.

En primer lugar deberás identificar tus verdaderos objetivos, esto es, lo que sea realmente importante para ti.

Poco importa su nivel de dificultad, lo práctico que sea o si es alcanzable o no, sólo tú puedes decidir su trascendencia y si te satisface.

Bastará con que enumeres de la manera más concisa que puedas todo aquello que consideres significativo en tu vida --la familia, tu profesión, la salud, ganar dinero, tu estado físico, comprar una vivienda, cambiar de automóvil, estudiar una segunda carrera, independizarte como abogado en un despacho propio, ser el abogado más preciado de tu país, lo que sea que te motive hacer--.
Enuncia claramente sus detalles, sus pormenores de tal forma que puedas saber, en todo momento, cuan cerca estás de él.

Asignale un valor de cero –el mínimo-- a diez como máximo para ordenarlos ahora conforme a esta escala. Esta lista, sin importar cuantos elementos contenga, es la relación de logros que conscientemente quieres alcanzar.

Plantearte cuan importantes son realmente te podría llevar algo de tiempo, no pretendo desalentarte pero en ocasiones no se logra sino al final de una vida.

Pero, ¡ya tienes algo! Parte de este punto y cuando sientas que ya no te estimula lo suficiente, ¡descártalo inmediatamente! Pero trabaja desde ahora con ellos.

¿Qué pasa si no te animas a descubrir lo que te motiva? Nada grave, seguramente te estás moviendo alrededor de objetivos ajenos hasta que te animes a descubrir los tuyos propios. Cuando sea necesario para tu crecimiento empezarás a sentir cierta insatisfacción que te motivará a buscar proyectos por emprender.

Ahora tendrás que “materializarlos” de alguna manera. En algún momento deberás dar el primer paso –estar más tiempo con tu familia, lograr algún triunfo profesional, ir al gimnasio, empezar a cobrar más o al menos cobrar, buscar la vivienda más adecuada, mirar automóviles, inscribirte para retomar los estudios, en fin lo que proceda--.

Por lo que tendrás que asignarle recursos –fecharlo en la agenda, realizar alguna actividad, invertir dinero, etc.-- para ese paso inicial y para los siguientes.

Lo que has hecho hasta ahora es pensar en lo que quieres en tu fuero interno y posibilitar su viabilidad poniendo en marcha tiempo y lo que haga falta, ocupémonos ahora de tu otra realidad – lo que quieren los demás que hagas con tu tiempo --.

Este segundo paso precisa de que distribuyas en el tiempo todas las tareas que pretendas cumplir y las califiques.

En este punto te resultará de utilidad priorizar las necesidades ajenas y organizar su realización.

Lista todos los compromisos, ¡no dejes ninguno fuera!, detecta cuales son las más importantes –por quien las encargó, por sus consecuencias, o cualquier otro motivo que consideres válido-- y contempla cómo realizarlos afectando lo menos posible la ejecución de tus objetivos personales que hemos tratado en el primer punto.

Veamos ahora algunas sugerencias que podrían ayudarte:


• Da preferencia a los trabajos de mayor relevancia, son más notorios y no siempre inmediatos.

• Evitarás perder tiempo si preparas con antelación todo el material que pudieras requerir antes de iniciar cualquier trabajo.

• Antes de pedirle a otros que colaboren contigo considera si pueden hacerlo –ten en cuenta aspectos de confidencialidad, normativa legal que lo prohíba, cláusulas que lo dificulten, etc.--, solo entonces asegúrate de que se entienda con claridad qué se pretende y cómo se puede constatar su cumplimiento.

Propón una agenda de seguimiento que asegure soluciones alternativas en caso de errores.

• Acostúmbrate a revisar lo que queda pendiente del día, de la semana actual y de la siguiente.

Cuando te levantas has de saber lo que debes hacer ese día y antes de dejar el despacho tras comprobar lo realizado en la jornada has de saber lo pendiente para el día siguiente.

• No postergues lo importante. Cuando te enfrentes a temas que no te resulten fáciles no los aplaces. Trátalos lo más pronto posible, con la suficiente antelación y prevé su entrega para una fecha muy anterior a la requerida. Plantéate hacerlo por partes o dedicándoles espacios de tiempo de quince/veinte minutos continuos para no agobiarte y que retomarás tras una interrupción de cinco a diez minutos.

• Habituate a consultar la mensajería electrónica solo una vez en la mañana y otro tanto en la tarde.
Prepara las carpetas que sean necesarias para que no pierdas tiempo buscando un correo –sea por casos, por clientes, asuntos urgentes, por meses o como consideres--.

Todo e-mail que llegue deberá ser archivado apenas leas su contenido de tal forma que el área de entrada esté libre de novedades.

Ten en cuenta lo efímero de la información que estás tratando. Si el mensaje no requiere una actuación urgente, no es de utilidad esta semana ni siquiera durante el mes en curso, seguramente debas considerar eliminarlo o archivarlo en la carpeta “útil este año 2013”.