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ENTREVISTA A ANTONIO HIERRO Y JESÚS REMÓN

El arbitraje está creciendo mucho, aunque cuantificarlo es complicado

Autores: Antonio Hierro y Jesús Remón, presidentes del Club Español del Arbitraje

El Club Español de Arbitraje nació hace ya ocho años, y cuenta con una gran trayectoria consolidada, tras lograr un buen posicionamiento del arbitraje en nuestro país, decidieron abrir fronteras y comenzar la creación de tratados internacionales con los que abrir soluciones fuera de España, y hoy ya son diecinueve con los que cuentan, y otros tantos que están por llegar. Los presidentes de este club, que llevan en su puesto desde el año 2009, analizan a fondo el sector del arbitraje y hacen balance de lo que ha sido, de lo que es y de lo que puede llegar a ser esta solución alternativa de conflictos que se encuentra en pleno auge. 

“El arbitraje no compite con la jurisdicción ni a la inversa tampoco. El arbitraje para su desarrollo necesita una jurisdicción que lo entienda y eso existe en nuestro país”

Foro Jurídico Iberoamericano.- ¿Qué ventajas tiene el arbitraje frente a otro tipo de resoluciones judicial?

Jesús Remón.- La primera gran ventaja es la especialización del que decide. Un juez tiene que tratar mil cosas muy diferentes y puede no estar habituado a tratar la materia que sea objeto de la controversia, en el arbitraje como las partes son las que manda pueden designar árbitros que de verdad están especializados es la materia.

La segunda es el hecho de que las partes mandan, el arbitraje se construye sobre la autonomía de las partes y esto proporciona una gran flexibilidad, y una gran adaptación a las circunstancias del caso y a las propias relaciones que puedan tener las partes.

En tercer lugar, es más rápido frente a otros procedimientos, fundamentalmente porque la controversia se decide con un solo laudo, y después no hay recursos como sí existen en la jurisdicción.

Por último, el arbitraje internacional es una infraestructura para la inversión internacional y ofrece seguridad a las partes. El punto común es que existe un foro neutral, en donde los árbitros tienen una neutralidad cultural, y eso permite una solución imparcial y segura sobre la base de unas pautas que repercuten en una mayor economía en el negocio. La inseguridad repercute en los costes de los negocios, y la seguridad baja las primas de riesgo y el coste de las transacciones.

Antonio Hierro.- Estas ventajas son las que han llevado a que en los últimos años se haya experimentado un boom tanto del arbitraje internacional como del doméstico. Así, por ejemplo, en el año 2011, las empresas españolas iniciaron 144 arbitrajes ante la Corte Internacional de la Cámara de París. Somos el segundo país en aportación de arbitraje a la Cámara de Comercio Internacional, que es, a través de su corte internacional, la primera entidad administradora de arbitrajes en el mundo.

“En el ámbito del arbitraje debe operar la mejor deontología profesional. El primer gran documento sobre este tema lo hizo la Internacional Bar Association (IBA)”

FORJIB.- ¿Qué crecimiento y que evolución ha tenido en los últimos años el arbitraje?

J.R.- El crecimiento es difícil precisarlo, ya que no existen estadísticas centralizadas. Sí tenemos la impresión, por la práctica diaria y porque estamos permanentemente hablando con las empresas y los operadores, que está creciendo mucho.

En España ha habido una evolución de la legislación de arbitraje muy favorable a la propia institución arbitral. La primera ley es del año 1953 que era casi un obstáculo al arbitraje, en el año 1988 se abrió mucho y eso determinó que se creasen nuevas cortes arbitrales en España, pero fue en el año 2003 cuando nosotros nos situamos en el contexto internacional, porque esta ley sigue los mejores estándares internacionales y es la que de algún modo fija la guía normativa en la materia. Posteriormente, en el año 2011 ha habido una nueva modificación que ha reforzado lo que de bondadoso tiene esa nueva legislación.

El impulso legislativo y la confianza en el arbitraje, tanto del conjunto de las autoridades publicas como de los poderes públicos, está determinando ese incremento, pero cuantificarlo es muy difícil.

A.H.- El crecimiento parte de una razón concreta, y es que hasta hace 20 años el número de arbitrajes era escaso en el ámbito doméstico y, me atrevería a decir, sólo testimonial en el ámbito internacional. Las cortes españolas se crearon en torno al año 1989, y fue a finales de los noventa cuando los despachos comenzamos a tener arbitrajes domésticos. En Cuatrecasas tuvimos el primer arbitraje internacional, uno de la Corte de la CCI, en 1997, y fue en papel de experto, ni tan siquiera en calidad de árbitro. Ahora despachos como Uría o Cuatrecasas tenemos entre 30 y 50 arbitrajes internacionales vivos, y es en esta comparación de cifras donde podemos observar el crecimiento exponencial que ha tenido el arbitraje. 

“El enfrentamiento ante los tribunales de justicia es muy difícil que propicie acuerdos o entendimiento entre las partes”

FORJIB.- ¿Existe realmente cultura de arbitraje en nuestro país o ha sido la crisis económica la que ha influido en su crecimiento?

J.R.- Si se está incrementado el arbitraje, y eso lo percibimos nosotros en el día a día, es porque también se está incrementado la cultura arbitral. Cuando hablamos de los inicios del arbitraje, en España había una desconfianza respecto a esta resolución de conflictos, y esa desconfianza ha desaparecido hace ya bastante tiempo.

Debemos diferenciar entre el arbitraje internacional y el interno, el primero siempre ha sido la vía natural para resolver conflictos en el comercio internacional, y por tanto, contamos con más arbitraje internacional en la medida en que la economía española se ha internacionalizado. En cuanto al arbitraje interno la evolución ha ido de la mano de la propia modificación de la ley porque ha creado una comunidad de árbitros y de abogados dedicados al arbitraje más amplia, y eso influye en que cada vez esa cultura arbitral se vaya extendiendo.

A.H.- El arbitraje crece al margen de la crisis, ya que la crisis económica y financiera que estamos padeciendo da lugar a un tipo de litigiosidad determinada, pero no influye directamente en la proliferación del arbitraje.

Lo cierto es que esta fórmula alternativa de resolución de conflictos facilita la relación entre las partes, su convivencia, la continuidad del negocio… Hay muchas razones por las que se antepone el arbitraje frente a la litigación, y esto está al margen de la crisis. El arbitraje más que un campo de batalla es un terreno de juego donde cada uno defiende sus intereses. De alguna manera, permite que las partes continúen su negociación, dirigida a transar la disputa. En cambio, el enfrentamiento ante los tribunales de justicia es muy difícil que propicie acuerdos o entendimiento entre las partes.

“La crisis que estamos padeciendo da lugar a un tipo de litigiosidad determinada, pero no influye directamente en la proliferación del arbitraje”

FORJIB.- ¿Qué tiempo medio se tarda en resolver un arbitraje?

J.R.- Hay que diferenciar entre los diferentes tipos de arbitraje, una cosas es el interno, otro el arbitraje internacional comercial y otra cuestión distinta es el arbitraje internacional de inversiones, son tres figuras totalmente diferentes.

En el interno, normalmente y en España se cumple, son seis meses, y en algún caso dos más adicionales, por tanto el tiempo medio es entre seis y ocho meses desde la contestación de la demanda.

En el arbitraje internacional, la media se sitúa en el año y medio más o menos, aunque depende mucho de las partes, ya que son ellas las que lo configuran.

Por lo que respecta al arbitraje de inversiones, es distinto porque es de carácter público y suele ser más lento, por lo que las medias son a veces superiores a los dos años.

A.H.- Para poner en correlación el arbitraje y el sistema de Justicia tradicional, en cuanto a tiempo de duración de la solución de un conflicto, donde hay que reparar es en el hecho de que en el arbitraje no existen los recursos. Esto quiere decir que la solución es absolutamente vinculante, final y se produce en los plazos que ha comentado Jesús, pero no tiene nada que ver con el sistema tradicional de Justicia, donde los procedimientos, sumadas todas las instancias, pueden durar seis, siete o más años.

FORJIB.- ¿Sentís que el sistema judicial respalda el arbitraje?

A.H.- Ha habido un cambio, sin duda, y ha sido fruto de la nueva atmósfera que vivimos todos. En el año 2001, la memoria del Consejo General del Poder Judicial se refería al incremento del arbitraje y se felicitaba en la medida en que contribuía a descargar de trabajo a la Administración de Justicia.

Yo, obviamente, no puedo estar de acuerdo con las razones esgrimidas por el Consejo en su Memoria pero creo que refleja un sentir con el que coincido y es que con el arbitraje la oferta de sistemas de justicia abierta a los ciudadanos y las empresas es hoy mayor y más rica que hace 20 años. Por ello, el fenómeno del arbitraje es imparable y es perfectamente complementario al tradicional que ofrece la Administración de Justicia. Y los jueces así lo han entendido.

J.R.- El arbitraje no compite con la jurisdicción ni a la inversa tampoco. El arbitraje para su desarrollo necesita una jurisdicción que lo entienda y eso existe en nuestro país.

En España la jurisdicción entiende cuales son las especificaciones del mundo arbitral y con sus resoluciones va marcando una camino de seguridad. La jurisdicción sabe muy bien cual es su función en el ámbito de control de anulación, y esta es clave, porque en países con menor tradición arbitral ocurre que los laudos se anulan, y si sucede con mucha frecuencia y sin saber por qué es malo para el desarrollo del arbitraje y esto no ocurre en España. 

FORJIB.- Dentro del arbitraje, ¿existe un código deontológico propio?

J.R.- En el ámbito del arbitraje debe operar la mejor deontología profesional. El primer gran documento sobre este tema lo hizo la Internacional Bar Association (IBA), que tiene unas guías sobre independencia e imparcialidad y el Club Español de Arbitraje también tiene unas recomendaciones sobre esta materia. Por otro lado, tenemos como deben comportarse las Cortes de Arbitrajes, y como tienen que comportarse los abogados en el seno del arbitraje y para eso hay códigos de buenas prácticas arbitrales.

El Club Español de Arbitraje tiene un código de buenas prácticas arbitrales que en su primera parte se refiere fundamentalmente a la actuación de las Cortes, y también cuenta con un reglamento modelo al que se han adherido diferentes Cortes.

A.H.- El club español de arbitraje celebrará, del 23 al 25 de junio de este año, su VIII congreso internacional, que estará dedicado, precisamente, a las buenas prácticas de árbitros, abogados y cortes en el arbitraje.

FORJIB.- ¿En Iberoamérica es más utilizado el arbitraje?

J.R.- Iberoamérica, desde hace bastante tiempo, comenzó a ser una región receptora de inversiones internacionales, y como hablábamos antes, cuando esto ocurre, la forma norma que se incluye en los contratos para resolver las disputas es el arbitraje internacional. Algo parecido a lo que ha sucedido en España, pero con la diferencia de la consolidación de nuestro sistema judicial hacia un sistema sólido y seguro con respecto a la visiones que se tenía de algunos sistemas judiciales de algunas partes de Latino América.

En Perú, todos los conflictos de la contratación pública se resuelven desde hace muchísimo tiempo a través del arbitraje y esto hace que haya un cultura tradicional de arbitraje muy superior a la que pudiéramos tener en España.

Argentina ha sido el centro de la mediación durante mucho tiempo y, quitando los países anglosajones, probablemente fue donde pronto se generó una cultura de mediación muy importante.

A.H.- Debemos tratar de diferenciar el arbitraje de inversiones del comercial. En el primero es cierto que hay una cierta asociación de ideas y que cuando se habla de arbitraje de inversión, sobre todo de arbitraje del Banco Mundial (CIADI), se piensa inevitablemente en Latinoamérica, ya que la mitad de las demandas que se han planteado históricamente han sido frente a países iberoamericanos.

En cuanto al arbitraje comercial, se ha desarrollado con fuerza en Iberoamérica, pero de forma muy reciente, yo diría que en los últimos diez años, desde que arrancó el siglo. El país pionero fue México en el año 1993/94, y desde ese momento se ha ido desarrollando paulatinamente, hasta alcanzar cotas muy significativas pues hoy más de un 15% de los arbitrajes de la Corte Internacional de Arbitraje de la CCI afectan a países iberoamericanos. 

FORJIB.- ¿Existe alguna relación o convenio entre el Club Español de Arbitraje e Iberoamérica?

J.R.- Internacionalmente operamos a través de capítulos internacionales, actualmente ya tenemos constituidos diecinueve, no solo en Iberoamérica si no también en New York, Washintong, La Florida, París, Londres, Alemania y Austria... pero no hay ningún convenio.

Por lo que respecta a la actividad de estos capítulos, es muy numeroso el portugués, el francés y el peruano, bastante numerosos el que denominamos de La Plata que es el de Argentina y Uruguay, y México también es muy activo.

A.H.- Nosotros somos una asociación de base privada, nacimos en el 2005, y los primeros cuatro años los dedicamos a fijar las reglas del arbitraje intentando promoverlo en España. A partir del año 2009 cambiamos los objetivos del Club y llegamos a la conclusión de que nuestra aspiración debía ser la de crear una gran comunidad arbitral iberoamericana.

Tenemos 19 Capítulos internacionales constituidos y otros capítulos que van a ver la luz en los próximos meses, como son los de Italia, Panamá, Benelux, Chile, y Singapur. Si vemos la expansión del Club en el mapamundi, es bastante impresionante.

FORJIB.- El Centro Iberoamericano de Arbitraje ya es una realidad, ¿qué opinión tienen de esta nueva iniciativa?

J.R.- Todo lo que sea incrementar las alternativas por las que los operadores económicos puedan resolver sus disputas a través del arbitrajes es bueno. El arbitraje es el reino de la autonomía, de la voluntad, y de la capacidad de decisión de las partes, y estas lo que quieren son alternativas, por tanto todas las que se den son bienvenidas.

A.H.- Lo cierto es que la comunidad arbitral ha sido muy activa en Iberoamérica de un tiempo a esta parte. Ellos han creado sus propias reglas, tienen sus Cortes, y algunas de ellas muy activas. Este nuevo Centro de Arbitraje está más apoyado en los Colegios de Abogados que en las Cámaras de Comercio, esto es, más en los prestadores del servicio que en los clientes, y esa puede respresentar una debilidad para el nuevo centro.