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APUESTA POR EL EXTERIOR...

Autor: Diego Bermejo, embajador de España en Paraguay

La economía española está mostrando desde mediados de 2013 los primeros signos de recuperación, experimentando una fuerte transformación que busca recuperar la competitividad y retomar la senda del crecimiento. En esa vía el sector exterior está resultando clave. 

“Las empresas españolas han venido apostando por Paraguay, liderando con sus inversiones sectores relevantes para la economía del país como el financiero, seguridad y protección, seguros y servicios empresariales” 

Efectivamente, tras el intenso proceso de apertura exterior de la economía española en los años 90, vivimos en la actualidad un nuevo e interesante proceso de internacionalización. Resulta significativo que en 2013 España haya logrado el primer superávit exterior en tres décadas. La balanza por cuenta corriente ha pasado de un déficit del 10% del PIB en 2007 a un superávit en 2013 de 7.130 millones de euros, el equivalente al 0,7% PIB. Si a la balanza por cuenta corriente unimos otras rúbricas de la balanza de pagos, la capacidad de financiación de la economía española respecto al resto del mundo alcanza ya 1,4% del PIB, unos 14.700 millones de euros.

Para ello está resultando fundamental la apertura de las empresas españolas hacia el exterior, apoyadas en una mejora de la competitividad, gracias a los esfuerzos de moderación de precios, costes, y márgenes. Si bien en este proceso se está ampliando la diversidad geográfica del sector exterior español, no cabe duda que América Latina sigue siendo una región privilegiada para las empresas españolas. Se estima que la región va a requerir en los próximos 10 años inversiones de más de 500.000 millones de euros en la construcción de carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, puertos, y proyectos energéticos. Y las empresas españolas, entre las que se encuentran líderes mundiales en el desarrollo de infraestructuras, van sin duda alguna a participar en dichos proyectos.

Es en este marco positivo en el que deben inscribirse las relaciones comerciales de España y Paraguay, las cuales son incluso todavía más prometedoras que para el conjunto de la región ya que no han alcanzado, ni mínimamente, el potencial de desarrollo que tienen. Así, el año 2011 registró un flujo de inversión española a Paraguay por valor de 49,7 millones €, en su mayor parte correspondiente al sector financiero. En 2012 el flujo de inversión bruta alcanzó los 10,5 millones €. Paraguay ocupa en estos momentos el puesto 47 en el ranking de países receptores de inversiones procedentes de España.

Ello no quiere decir que las empresas españolas no tengan ya una presencia destacada en Paraguay. Las empresas españolas han venido apostando por el país, liderando con sus inversiones sectores relevantes para la economía de Paraguay como el financiero, seguridad y protección, seguros y servicios empresariales. Por lo que se refiere a las relaciones comerciales, la exportación española a Paraguay en los últimos años ha sido bastante estable, en términos de volumen y composición, y bastante diversificada. Incluye principalmente productos elaborados de alto valor agregado y con poca o nula estacionalidad. La evolución favorable que han experimentado los intercambios comerciales entre ambos países es reflejo de la expansión de los mercados y del consumo en Paraguay, así como de la buena receptividad hacia los productos españoles por el público paraguayo, identificados con una alta calidad y un elevado nivel de confiabilidad.

Pero como señalaba más arriba, las relaciones comerciales entre Paraguay y España tienen una gran potencial de desarrollo en los próximos años. En este nuevo impulso a la internacionalización de la economía española, las empresas españolas buscan trabajar en países con estabilidad política y económica y con un alto grado de seguridad jurídica. En ese sentido, Paraguay es visto de manera creciente desde España como un país óptimo para llevar a cabo inversiones.

El país no sólo dispone de una gran estabilidad política, sino que su situación económica le hace destacar por encima de los países de la región. Los datos económicos son buena prueba de ello, y así ha sido reconocido por distintos organismos internacionales y las agencias de calificación. La economía paraguaya está creciendo a un ritmo muy superior al de los vecinos (tras el extraordinario crecimiento del 13,6% en 2013 las previsiones para 2014, muy superiores a las de los organismos internacionales para el conjunto de la región, oscilan entre 4,3 y 4,8%), la inflación es una de las más bajas de la región (3,7% en 2013), el nivel de reservas es muy elevado (5.876 millones USD a finales de 2013, casi un 20% más que el año anterior), la deuda externa apenas alcanza el 13% PIB, y se han establecido una serie de medidas para controlar un déficit fiscal que, pese a todo, está a unos niveles sostenibles. A ello se añaden los bajos costes relativos de los factores de producción, lo que le da una indudable ventaja comparativa respecto a sus vecinos. España sigue igualmente con atención los trabajos para la entrada en vigor del Reglamento de la Ley de Asociación público privada que, junto con el proyecto de Ley de seguridad jurídica a las inversiones, ofrecerá un valioso marco legal para que más empresas españolas opten por instalarse en el país.

A lo largo de los últimos 25 años, empresas españolas han liderado buena parte de las principales iniciativas de infraestructura en América Latina y se han convertido en líderes en numerosos sectores, desde el financiero, pasando por el logístico, las telecomunicaciones, o el energético, por citar algunos ejemplos. Estamos convencidos que ese ímpetu renovado de las empresas españolas encaja y se compagina perfectamente con la nueva etapa que se ha iniciado en Paraguay, en la que se están llevando a cabo una serie de iniciativas para dar continuidad y sostenibilidad al crecimiento, sobre la base del desarrollo de infraestructuras y la diversificación productiva. Una buena prueba de la convicción existente en mi país sobre las posibilidades que ofrece Paraguay a las empresas españolas lo constituye el inicio en 2013 de negociaciones, actualmente muy avanzadas, para la firma de un Convenio entre Paraguay y España para suprimir la doble imposición, primer convenio modelo OCDE en Paraguay.

No me resta por tanto más que invitar a las empresas españolas a continuar haciendo extensivo a Paraguay su liderazgo regional en los distintos sectores económicos y en explorar las posibilidades que ofrece un país en pleno proceso de transformación y crecimiento. Paraguay es, desde luego, un país de oportunidades, y España, y sus empresas, le acompañarán en esta nueva etapa.