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LA IMPORTANCIA DE COMPRENDER CÓMO EL DERECHO LABORAL...

La importancia de comprender cómo el derecho laboral internacional puede afectar a nuestro negocio

Autor: Samuel González,. Socio Práctical Laboral MLA Associates

Cuando en pleno siglo XXI nos referimos a términos como la globalización la creciente interdependencia entre las naciones, ligamos muy frecuentemente estos términos con el destino de la defensa de las naciones y de la paz mundial, y/o a la creciente relación comercial que se viene practicando entre agentes económicos en distintos países y continentes. Con un grado de frecuencia continuo, nuestras decisiones diarias de compra, consumo, ahorro o inversión vienen influenciados hasta extremos inimaginables por elementos, conceptos o problemas que trascienden más allá de nuestra comunidad diaria e incluso de nuestras fronteras.

“En cierto modo, el derecho laboral internacional despierta recelo e inseguridad cuando precisamente el sentimiento debería de ser justo el contrario”

Si bien la globalización aplicada a la economía o al comercio internacional tardó en llegar a nuestras mentes, pero parece que una vez aquí ha venido para quedarse, no sucede lo mismo con el derecho internacional privado, y aun menos si hablamos del derecho laboral internacional. Lo que muchos definen como una entelequia como rama del derecho en sí misma, no deja de corresponderse con un ámbito de la realidad jurídica de las organizaciones con virtualidad, aplicabilidad y aplicación práctica diaria con mayor trascendencia y relevancia de la que se le ha otorgado hasta el momento.

El derecho laboral internacional, aun careciendo de una institución legislativa distinguida y propia de trascendencia mundial que codifique la normativa aplicable, y de un organismo unívoco de carácter universal y homogéneo que haga cumplir esa normativa, no deja de corresponder a un ámbito de la realidad jurídica de las personas físicas y jurídicas al que se le debe prestar atención por las crecientes implicaciones que hoy en día tiene en la prestación de servicios de carácter transnacional.

Si bien hace algunas décadas era bastante escasa la implantación de los empresarios en el extranjero, o el mantenimiento de un mismo vínculo laboral con un empleado en distintas jurisdicciones a las que había sido destinado, hoy en día se han convertido en fenómenos bastante habituales en el marco del derecho laboral internacional, a los que hay que añadir otros elementos más complejos que no han encontrado todavía acomodo jurídico ni judicial homogéneo entre jurisdicciones como el caso de las sucesiones de empresa transnacionales, la formación de grupos empresariales de carácter multinacional, el traslado no ya de mano de obra sino de empresas o parte de su producción a otros países, o la implicación de mano de obra en fenómenos de colaboración empresarial como las franquicias a nivel internacional.

Sin duda el derecho laboral internacional ha sufrido un espaldarazo considerable en los últimos tiempos con las ansias de internacionalización de muchas grandes corporaciones y las ansias de generar empleo y beneficios económicos en otros países de regiones aun por explotar. Así, el fenómeno de la globalización y de la descentralización productiva se ha venido extendiendo desde los años 80 y principios de los 90 con la internalización de los grandes conglomerados industriales y productivos de nacionalidad estadounidense y británica, a la que se sumó la Europa continental ya a finales de la década de los 90 y el gigante chino ya para principios del siglo actual. Si bien su reafirmación como disciplina de sustancialidad propia se ha visto acelerada en los últimos tiempos con las más que imprescindible búsqueda de nuevos mercados y nuevas vías de actividad para poder paliar los efectos económicos devastadores que la crisis mundial ha tenido sobre las estructuras empresariales acomodadas en sistemas nacionales que se antojan carentes de la estabilidad de antaño.

El fenómeno no resulta nuevo para las grandes multinacionales que precisamente fundamentaron la cimentación de gran parte de su marca global en la expansión internacional. Sin embargo hasta hace bien poco constituía un punto de novedad para pymes que se aventuraban en nuevos destinos sin percatarse de los conceptos básicos/riesgos que han de manejarse en un ámbito de prestación transnacional y/o internacional de servicios remunerados por cuenta ajena. Es precisamente la generalización de este ámbito de la regulación jurídica, su aplicación a todos los agentes económicos indistintamente de su domicilio originario y de su tamaño, lo que ha derivado en una creciente concienciación de que el derecho laboral internacional existe, y ha de formar parte de la estrategia de internacionalización para poder evaluar su impacto a medio y corto plazo en los resultados empresariales.

Desafortunadamente, la creciente relevancia doctrinal y empresarial no viene siempre acompañada de una correlativa toma de conciencia acerca de la necesidad de elaborar un marco seguro de interpretación normativa y aplicación jurídica por parte de los juzgados y tribunales con competencia en el marco laboral y/o social. En este sentido, los órganos judiciales a nivel global no han acertado a alcanzar, con carácter general, una solución clara y acertada a las interrogantes que se plantean de manera más frecuente en temas tales como las normas de conflicto entre países en los que ha estado desempeñando servicios el/la trabajador/a. En primer lugar por la complejidad de los casos en cuestión, que plantean una multitud de variantes que hacen que cada caso sea único en cuanto a todos sus condicionantes, y en segundo lugar, por la constante tendencia de los órganos jurisdiccionales de cada país a aplicar la legislación laboral nacional (por ser la más familiar, la más conocida, y, en princpio, la más beneficiosa para los intereses del trabajador), cuando el derecho internacional privado y la más común de las lógicas en ocasiones establece que la legislación con la que la relación laboral mantiene vínculos más estrechos es con la extranjera.

En cierto modo, el derecho laboral internacional despierta recelo e inseguridad cuando precisamente el sentimiento debería de ser justo el contrario. La confluencia del Derecho supranacional, el Derecho internacinoal en sentido estricto, y el Derecho puramente nacional concluyen en una maraña de conflictos de leyes que, si bien ya plantean problemas desde el punto de vista jurisdiccional y competencial, ya desde el punto de vista de derecho material se antojan irreconciliables. ¿Cómo abordar pues una desavenencia entre un empleador español y un trabajador español trasladado a Brasil cuando ni en un estadio preliminar las partes se ponen de acuerdo en cuanto a qué órgano jurisdiccional sería el competente? ¿Qué grado de protección se debería de tener en cuenta en dicho litigo si ni tan siquiera conseguimos descifrar qué legislación habrá de regula la relación laboral?

En definitiva no podemos obviar la creciente incidencia que el derecho laboral internacional tiene en las relaciones labores de hoy en día, y sobre todo a los efectos de llegar a acuerdos preventivos tales que faculten a las partes a limitar el riesgo de incertidumbre de producirse un desencuentro. Ante todo, y hasta que no exista jurisprudencia de las instituciones nacionales que aclaren el alcance normativo de cada legislación, y de los principios que los informan, la labor del asesor legal pasa de ser recomendable a imprescindible, en tanto que mediante la redacción e implementación de acuerdos de expatriación diseñados “a medida”, pueden ayudar ostensiblemente a reducir el riesgo potencial de que la plantilla se vea abocada a un “forum shopping” según conveniencia económica o protectora, y poner las bases de unos principios y criterios de actuación a nivel interno que suplan el vacío de demarcación legislativa e interpretación judicial.