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CÓMO HACER UN ESCRITO...


Cómo hacer un escrito conciso,  claro y preciso


Florentino García González

Abogado en ejercicio, colegiado en el ICA Madrid. Coach de Estrategias del Negocio y Formador. Máster en Psicología Jurídica, Especialista Universitario en Psiquiatría Forense. Coautor del libro La técnica del Interrogatorio por Editorial Rasche. Coach de negocios jurídicos.

Florentino es quien ha realizado la sección de las habilidades de la abogacía, aportando su conocimiento y su larga trayectoria profesional dentro del sector jurídico.


¿En qué persona debo elaborar un escrito de demanda? ¿Cuantas páginas debe tener?

Seguramente más de una vez te plantearás no sólo estas preguntas sino muchas más cuando te enfrentas a una hoja en blanco o a la página del procesador de texto en la pantalla del computador.

Este artículo te ayudará en la confección de un escrito que se caracterice por su claridad, precisión y concisión.

"La exactitud y la precisión en nuestro escritos son dos armas 
claves a la hora de realizarlos, y nunca debemos olvidar que la simplicidad es el mejor camino para realizar un buen documento"


Unicamente a efectos de esquematizar los escritos judiciales, llamados también instancias, de nuestras geografías judiciales, nos permitiremos “diseccionarlos” en al menos tres partes básicas diferenciadas:
La identificación de las partes intervinientes y del procedimiento.

Esto es, a) el destinatario, a quien se dirige –Juzgado, Tribunal, Audiencia, Sala, o cualquier otra denominación jurisdiccional--, b) quien suscribe, ya lo haga en nombre propio –como en la mayoría de los sistemas judiciales o por representación --caso del procurador o del letrado españoles-- y, c) la codificación que permita conocer la identidad del procedimiento o caso en particular.

El cuerpo del escrito que contendrá los hechos que motivan nuestra actuación y, la mención expresa a la normativa legal, doctrina jurídica o jurisprudencia que la avale.

Es esta parte donde deberás convencer relatando lo ocurrido y demostrando su legalidad.

El petitum, esto es, lo que pretendemos del órgano juzgador al que nos dirigimos.

El juzgador solo estará obligado a conceder –o denegar-- aquello que se pida, lo que se omita –o se obvía-- no existe.

Huelga decir que hemos de ceñirnos estrictamente a las pautas procesales y sustantivas en la elaboración del escrito y en el respectivo planteamiento de sus partes, cualquier error puede acarrear la inviabilidad de lo hecho o vaciarlo de contenido.

Por lo que nos centraremos en esta oportunidad tanto en lo que hemos denominado cuerpo como en el petitum ya que en ellos se centra el quid del asunto.

Plasmar en un papel el esquema de lo que pretendas decir te ayudará a ver los distintos escenarios con los que te podrías encontrar y te facilitará, además, a discernir lo importante de lo que no lo es.
Empecemos por la concisión, el DREA nos aporta una terna de sus características, la brevedad de la expresión, la economía de medios en el modo de hacerlo y la exactitud de cuanto se manifiesta.

Por lo que nos permitimos apuntar al respecto las siguientes sugerencias:

• Nuestra lengua te permite expresarte de manera directa, sin exceso de palabras. Contrariamente a lo que pudieras creer mientras menos frases largas utilices mejor se te entenderá.

• Cada párrafo ha de tratar de un único asunto, tener sentido propio y completo y no superará seis líneas de extensión salvo que sea imprescindible.

Lo separarás notoriamente del siguiente texto.

• Salvo que sea imprescindible no repitas el mismo término, utiliza sinónimos técnicos –la parte actora, el actor, el demandante, D./Dª nombres, Sr./Sra. Apellidos, el agraviado, mi representado, el querellante como ejemplos-- o pronombres personales.

• Utiliza tiempos verbales simples siempre que puedas.

• Escribe con un tipo de letra grande, sugerimos tamaño 12, de la fuente que mas te agrade pero procura que sea agradable de leer como la Arial.

Antes de terminar lee lo que has escrito en voz alta al menos 3 veces, corrige lo que no te convenza, elimina lo que esté de más.

Cuida la ortografía.

Mantén un margen izquierdo suficientemente ancho como para que permita su fácil lectura al ser incorporado a un cuerpo voluminoso.

Si los usos y costumbres permitieran utilizar ambos lados del folio, ten la misma precaución con el margen derecho.

Numera las páginas e indica la totalidad de folios.

Respecto al concepto de claridad no perdamos de vista que implica perspicacia y agudeza, ejemplifiquemos lo que pretendemos decir:

• Escribe para que te entienda cualquier persona.

• Si utilizas tecnicismos, hazlo en cursiva, cuida que estén bien escritos y se adecuen a lo que pretendes.

• Cuando expliques lo acontecido respeta su continuidad cronológica, los “saltos” de tiempo solo se justifican como llamadas de atención o para referir aspectos muy concretos.

• Destaca lo importante, elimina lo superfluo y aquello que nada o muy poco añada.

• Dedica una sección del escrito, de preferencias tras describir los hechos, para aplicar doctrina científica --la generada por catedráticos y teóricos-- que sea pertinente. En ella explica el tipo delictivo que corresponda –penal, civil, laboral o contencioso administrativo--, sus características, así como las condiciones modificadoras –atenuantes o agravantes-- que te interesen. La idea es demostrar que los hechos explicados no constituyen el tipo delictivo o institución jurídica explicada.

El vocablo Preciso nos refiere lo indispensable, aquello que es menester para un fin determinado. 

Haz de tu escrito una sucesión de situaciones que van llevando al lector de la mano aportándole cuanto precise para que alcance las conclusiones que le quieres mostrar para lo cual, procura:

• Mantener un discurso coherente.

• Escribe el mínimo de páginas que contengan cuanto debes exponer, no menos. Ten en cuenta que a mayor número de páginas, más has de esforzarte en mantener el interés de quien las lea.

• No cometas la torpeza de no presentar evidencia de los hechos que refieres.
Refiere también aquellas normas –sean sustantivas o procesales-- así como jurisprudencia que beneficien tu causa, sean nacionales o de ámbito internacional, siempre y cuando sean pertinentes.
Selecciona las que aporten mayor certeza y veracidad a cuanto dices y, de ser posible, siempre las de mayor rango.

• Cuando cites otras fuentes referencia su identificación para que puedas ser halladas fácilmente y cotejadas.