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¿CON QUÉ DERECHOS CUENTA EL NASCITURUS?...

Una de las grandes polémicas que ha levantado el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, ha sido con respecto a la reforma de la ley del aborto, un tema muy debatido y que desde que nació la democracia ya cuenta con cuatro reformas realizadas. A pesar de que la interrupción del embarazo se ha tratado desde muchos ángulos, ninguna de las corrientes que existen actualmente en la sociedad se ha parado a pensar en los derechos que tiene el no nacido.

El tema de la interrupción del embarazo es algo realmente polémico y que cuenta con un gran número de reformas realizadas, pero en ninguna de ellas jamás se aborda el concepto del Nasciturus, es decir, del concebido y todavía no nacido.

“El nasciturus tiene derechos desde la Antigua Roma, cuando a una mujer embaraza y condenada a muerte no se le conmutaba la pena hasta que no hubiera alumbrado a su hijo”

El tema de la interrupción del embarazo es algo realmente polémico y que cuenta con un gran número de reformas realizadas, pero en ninguna de ellas jamás se aborda el concepto del Nasciturus, es decir, del concebido y todavía no nacido.

Este término es el participio de futuro en latín, es decir, “el que va a nacer”, y es un término jurídico que proviene del Derecho romano. En aquella época al nasciturus no se le consideraba persona, por lo que en la Antigua Roma el aborto estaba permitido, aunque ésto no quería decir que al que estaba por nacer no se le reconocieran derechos. De hecho, se vela de una forma muy pulcra por el no nacido, y en el caso de que una mujer estuviera condenada a muerte pero estuviera embarazada, la sentencia no se cumplía hasta que no hubiera alumbrado a su hijo.

Actualmente, en numerosas legislaciones el no nacido no cuenta con una personalidad jurídica, ya que ésta se adquiere en el momento del nacimiento, pero como en la Antigua Roma esto no quiere decir que el nasciturus no tenga una serie de derechos. El que está por nacer está protegido por el ordenamiento jurídico, dado que se le considera “un bien jurídico necesitado de tutela”.

Las Constituciones democráticas defienden y protegen al ser humano que está por venir al mundo, ya que el Derecho Constitucional vela por la vida, y la vida humano es un devenir. El aborto se considera un delito penal, aunque en diversos países está despenalizado en determinados supuestos.

La principal diferencia a la hora de legislar en cuanto a la interrupción del embarazo es la determinación de en que momento se considera que existe vida, o que se puede considerar “ser humano”. En diversas naciones latinoamericanas, como son el caso de República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay y Perú, el nasciturus tiene una protección especial, ya que el ser humano comienza desde el momento de la concepción.

Derechos civiles del no nacido

Dentro del ordenamiento civil, el nasciturus también tiene cabida, y uno de los derechos más importantes con los que cuenta en numerosas países es el de poder heredar a sus progenitores.

Los ordenamientos jurídicos son diferentes en cada país, y en este sentido, la pauta con la que se realizan diferencias en los derechos, es en que momento se deja de considerar feto para ser considerado persona, algo que en la generalidad suele ocurrir a las 24 horas de haberse desprendido del seno materno. A pesar de esto, el derecho a heredar al padre, en el caso de que éste muriese durante la gestación, sí está contemplado como derecho en el orden civil.

La vida es un bien supremo, algo que se ha defendido y valorado durante años, existen experiencias sobre los graves problemas que acarrea la infravaloración de la vida humana, y seguramente por esto es tan importante que una figura como el nasciturus cuente con derechos dentro de las sociedades actuales.
No tiene mucho sentido, que si el no nacido tiene derechos, y está contemplado dentro de nuestros ordenamientos jurídicos, seamos los propios integrantes de esos ordenamientos los que planteemos la posibilidad de un aborto libre... Somos libres de decidir si queremos concebir o no, pero no podemos ser libres a la hora de decidir sobre un tercero, y más todavía sin ni tan siquiera darle la más mínima defensa.