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LOS DISPOSITIVOS INTELIGENTES REVOLUCIONAN EL EJERCICIO PROFESIONAL. SURGEN NUEVOS DESAFÍOS JURÍDICOS. ¿LA TECNOLOGÍA RESUELVE TODOS LOS PROBLEMAS?...

 

Autor: Alejandro F. Carranza, responsable de la Comunicación Institucional de la Federación Argentina de Colegios de Abogados

Pensar en las nuevas tendencias en la abogacía va íntimamente ligado a la informatización de la gestión judicial y por ende al ejercicio cotidiano de la abogacía, firma digital, notificaciones electrónicas, seguimiento de los expedientes vía internet son hoy realidades en Iberoamérica, aunque con distintos niveles de desarrollo.

En Argentina, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha lanzado el domicilio electrónico constituido;  en efecto el 15 de octubre de 2013 mediante la Acordada Nº 38/2013 reglamentó el “uso del domicilio electrónico constituido e instalar el Sistema de Notificación Electrónica y disponer su gradual implementación en el ámbito de la Corte Suprema de Justicia de la Nación”; básicamente tal decisión del alto tribunal amplía la cobertura del sistema a toda la justicia federal del país;  Argentina tiene una organización política federal, las provincias gozan de autonomía y al ser anteriores a la organización de la  Nación, las mismas se reservaron ciertas competencias, así es entonces que conviven dos sistemas de justicia: el provincial y la federal.

El domicilio electrónico es básicamente una casilla de correo con estándares altos de encriptación y seguridad, donde el abogado recibirá todas las notificaciones y mandamientos judiciales de cada proceso iniciado en el Fuero federal.

Esta es una muestra del cambio en la gestión judicial que se está operando a partir del desarrollo de la tecnología en Latinoamérica, al cual los abogados deben acostumbrarse y capacitarse para su uso, en especial aquellos que por razones de edad tienen aun cierta reticencia a la adopción de las nuevas herramientas tecnológicas.

Los dispositivos inteligentes

Los smartphones y las tabletas presagian un futuro de aplicaciones para gestionar los clientes del estudio brindando al abogado múltiples posibilidades: desde una visualización al expediente en formato pdf desde su teléfono y comunicarse con su cliente vía algún servicio de streaming de audio y video.

Esta inmediatez será de capital importancia en la competencia por captar clientes y, bien gestionada, tenderá a hacer más competitivos los pequeños estudios; aunque acarreará seguramente otras consecuencias en el modo del ejercicio profesional.

Las bibliotecas de legislación y jurisprudencia en línea van ganando presencia y su acceso móvil son ya es un complemento indispensable.

Hoy los gigantes de la web ya ponen a disposición de todos, espacio en la “nube” para  guardar archivos. Pero la seguridad es aún una preocupación latente, sólo pueden soportar el coste de servidores y encriptación confiables unos pocos. Un caso notable es el de Red Abogacía del Consejo General de la Abogacía Española que ha democratizado servicios informáticos con altos niveles de seguridad para los profesionales del Derecho.

La conflictiva jurídica digital

También estamos asistiendo a problemas jurídicos propios de una economía global híper comunicada, un ejemplo es que puedo desde Buenos Aires, adquirir un producto en una tienda en línea de China, que me ofrece un soporte técnico en España y un call center de reclamos en Perú, en medio de la transacción están las empresas postales que realizan la logística de distribución, los medios de pago electrónicos en lo que constituye un mistura –impensada hace algunos años atrás- de jurisdicciones distintas y legislaciones diversas en un simple contrato de compra venta. 

El comercio electrónico es un nicho de mercado para los profesionales del derecho al igual que lo relacionado con la protección de datos personales, si bien en Europa la legislación es avanzada, es un campo que sufre amenazas todo el tiempo y ello junto a la explosión del e-commerce que mencionáramos antes, abre un abanico interesante de posibilidades.

Ciberdelito

Las conductas antijurídicas se van especializando también de la mano de la tecnología, por ello el derecho penal está encontrando nuevos desafíos: la suplantación de identidades –phishing-, la explotación de vulnerabilidades del software – pharming-, las amenazas en las redes sociales, el ciber acoso, la pornografía infantil, las redes de pedofilia son todas, nuevas formas de viejos delitos pero que hoy resultan exponencialmente más comunes y peligrosos y los abogados deben tener las herramientas para analizar estrategias jurídicas.

Algunos datos de color en relación a las redes sociales: En Argentina, algunos jóvenes delincuentes suben fotos a sus perfiles de Facebook o ponen en venta el objeto de sus delitos y son descubiertos por sus víctimas. En Paraguay algunos abogados utilizan el facebook para recusar a jueces, en efecto usan las fotos subidas para demostrar vinculaciones con alguna de las partes intervinientes en el proceso o con sus letrados patrocinantes.

¿La tecnología informática soluciona todos los problemas?

No obstante los escenarios y proyecciones que hemos comentado, de nada servirá que los abogados aprendan, manejen y exploten las herramientas informáticas si  el servicio de justicia que presta el Estado es ineficiente; conocidas ya de sobra son las demoras de la justicia en América Latina, procesos que duran años sin dar las respuestas que le son reclamadas, aumentando la desconfianza ya existente en amplios sectores de la población en Iberoamérica.

Los salarios y la capacitación para los empleados del Poder Judicial en las nuevas formas son fundamentales para avanzar seriamente en una gestión eficiente.

En síntesis podemos afirmar que estamos asistiendo a una revolución de conceptos, enfoques y relaciones que obligan a los abogados a asumir el desafío del ejercicio profesional con las nuevas herramientas tecnológicas; para el Estado, el desafío consiste en democratizar dichas herramientas para disminuir las asimetrías y así lograr que la ciudadanía logre un servicio de justicia de calidad.