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DOING BUSINESS IN SPAIN: QUESTIONS OPERATIVES...

Autora: Estela Durá

Es un enigma que se repite año tras año, no sabemos qué tiene el verano -o sí- que atrae a numerosos inversores extranjeros, deseosos de constituir una sociedad en España y, según sus palabras textuales, “cuanto antes”….

“Constituir una sociedad en España requiere un buen check-list y enormes dosis de paciencia para explicar a cualquier cliente extranjero por qué es un proceso tan lento y que cuenta con tanta traba administrativa”

No nos engañemos, constituir una sociedad (Sociedad de Responsabilidad Limitada –S.L.- o Sociedad Anónima -S.A.-) en España por inversores extranjeros, no es, a nuestro pesar - los mercantilistas- una cuestión compleja. Es ante todo un laberinto burocrático/administrativo que requiere de cualquier abogado un buen check-list y enormes dosis de paciencia para explicar a cualquier cliente extranjero por qué constituir una sociedad en España es un proceso tan lento y que cuenta con tanta traba administrativa.

Debo destacar que cuando el tiempo es un factor determinante -por no decir esencial- se puede recurrir a aquellas compañías que se dedican exclusivamente a la venta de sociedades. Hay despachos de abogados que también cuentan con sociedades ya constituidas para ponerlas a disposición de sus clientes en estos casos de emergencia.

¿Qué ventajas se puede encontrar en este tipo de operaciones? Obviamente la rapidez: se contacta con la Compañía en cuestión, se elige una de las sociedades ya constituida –suelen tener tanto S.L. como S.A.- y se organiza la firma con el Notario que usualmente trabaja con ellos, convirtiéndose en cuestión de un par de días en socio, incluso en el Administrador, de una sociedad española. La escritura firmada ante Notario será, a partir de ese momento, el título de propiedad de las participaciones o acciones suscritas.

Este escenario idílico se topa con algunos inconvenientes: además de la escritura de compraventa de las acciones de la sociedad en venta, se ha de otorgar escritura pública que recoja los cambios de Administración, domicilio social y, probablemente, del objeto social que definirá y limitará las actividades que la nueva Compañía podrá realizar. Para que estos cambios societarios surtan efectos frente a terceros, se han de hacer constar los mismos en el Registro Mercantil del lugar donde la sociedad tenga su domicilio social. La inscripción en el Registro Mercantil es un trámite que, salvo excepciones muy contadas, tiene un plazo general – y máximo- de 15 días hábiles de acuerdo a lo establecido por la ley.

Además, al no ser de nacionalidad española, la Administración exigirá al inversor –persona física o jurídica- para cualquier trámite que suponga una vinculación profesional o económica con España, la obtención del Número de Identificación de Extranjeros (N.I.E.) para los primeros o el Número de Identificación Fiscal (N.I.F.) para los segundos para lo que será necesaria la presentación de una serie de documentación, traducida y apostillada o debidamente legalizada.

Por estos motivos, me planteo hasta qué punto compensa comprar una sociedad frente a constituirla, cuando hablamos de inversores extranjeros.

Dicho esto, vamos a centrarnos, por fin, en qué necesita un inversor extranjero para constituir una sociedad en España:

En esencia, para el establecimiento de una sociedad en España se requiere que su constitución se realice ante Notario público y su inscripción en el correspondiente Registro Mercantil.

Antes de llegar al otorgamiento de la escritura fundacional, el interesado deberá obtener o preparar la siguiente documentación:

1.- En el supuesto de que el inversor persona física o el representante legal del inversor persona jurídica no se desplace en persona a España, se debe otorgar un poder de representación ante Notario del país del inversor a favor de la persona que vaya a formalizar la constitución. Dicho poder debe ser traducido y apostillado o debidamente legalizado, según los casos.

2.- Además, como socio o administrador de una sociedad española, se exige la obtención del mencionado Número de Identificación de Extranjeros (N.I.E) si es persona física o un Número de Identificación Fiscal (N.I.F) si se actúa en España a través de una persona jurídica. En teoría, estos extremos deben constar en la escritura fundacional y, de no contar con ellos, lo más probable es que el Notario conmine a la obtención del correspondiente NIE o NIF con anterioridad al otorgamiento de cualquier escritura.

3.- Si el fundador o uno de los fundadores es persona jurídica, debe acreditarse la existencia de la misma en su país de origen. Para tal requisito, se requerirá copia del acto fundacional y nota del Registro Mercantil homólogo en tal país, traducidos y apostillados o legalizados.

En caso de que el representante legal de la sociedad extranjera se personase para el otorgamiento del acta fundacional, debería justificarse su cargo mediante la escritura de nombramiento –que puede coincidir o no con la fundacional- junto a la mencionada nota registral. Una vez más, traducidos y apostillados o legalizados.

4.- Certificación negativa de denominación social. La sociedad ha de contar con una denominación social que no coincida o se asemeje en exceso con la de otra sociedad ya existente. Para ello, se envía solicitud al Registro Mercantil Central de certificación negativa de denominación social que deberá acompañarse en la escritura fundacional.

5.- Apertura de cuenta corriente en entidad bancaria para la realización de aportaciones dinerarias y la obtención de la certificación bancaria que ha de acompañar la escritura de constitución. Dicha certificación acreditará la existencia de una cuenta bancaria a nombre de la sociedad a constituir y detallará el importe en ella ingresado que no podrá ser inferior a los 3.000 euros para S.L. o a los 60.000 euros para las S.A.

6.- Redacción de los Estatutos sociales y determinación de la forma de Administración social. Los Estatutos sociales reproducen, en su mayoría, los artículos aplicables a la forma societaria elegida de la Ley de Sociedades de Capital. En los Estatutos constará la denominación, objeto, domicilio y capital social. Punto importante es el de una exhaustiva descripción de la actividad desarrollada por la sociedad ya que, como he mencionado anteriormente, el objeto social delimitará las actividades que la sociedad podrá desarrollar en el tráfico mercantil.

7.- Por su parte, los fundadores comunicarán al Notario la forma de Administración elegida - desde Administrador único, varios Administradores solidarios o mancomunados o un Consejo de Administración- , así como el nombramiento de las personas nombradas para tal cargo, debiendo constar su aceptación expresa para su inscripción en el Registro Mercantil.

Con la obtención del CIF provisional y la presentación de la escritura fundacional en el Registro Mercantil concluirían los requisitos mercantiles básicos para la constitución de una sociedad en España.