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LA EDUCACIÓN FINANCIERA Y LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL...

Autor: Martín Lescano

En el Uruguay de hoy asistimos a una expansión avasalladora de productos financieros donde el principal exponente es el crédito al consumo, teniendo como consecuencia grandes niveles de endeudamiento en la población. Esta realidad se ve reforzado por prácticas comerciales agresivas, donde las diferentes empresas aprueban créditos sin que el cliente los haya solicitado, nos paran en la calle para prestarnos dinero, nos ofrecen préstamos a tasa cero, o nos llaman a nuestra casa para regalarnos tarjetas de crédito.

“Es fundamental que las Instituciones financieras además de cumplir con las normativas generen espacios de Educación, sobre todo pensando en la sostenibilidad del sector”

Los últimos datos presentados por la consultora Deloitte en el 6º Congreso Nacional de Financiación del Consumo, Pagos y Recuperos realizado en Montevideo el 9 de octubre de este año indican que el stock de crédito al consumo otorgado por el sistema financiero llegó a casi US$ 4.300 millones en abril,proyectando un aumento de 17 % para este año

(http://www.elpais.com.uy/economia/finanzas/stock-credito-consumo-llega-us.html)

Más allá de del movimiento comercial y económico que este contexto genera, la contracara negativa es que en muchos casos, este espiral de acceso al crédito ha generado un sobreendeudamiento importante, donde algunas personas sacan un crédito para pagar otro, algunos tienen retenciones de un alto porcentaje de su sueldo debido a préstamos solicitados o simplemente entran en el registro de historial crediticio negativo al dejar de pagar sus deudas.

Frente a esta situación, muchas instituciones financieras han comenzado a desarrollar acciones de Educación Financiera en el marco de la Responsabilidad Social Empresaria como eje asociado a la principal actividad de la empresa.

Haciendo un recorrido por las diferentes acciones relacionadas a la Educación Financiera, nos encontramos con que muchas instituciones comienzan a trabajar a través de talleres con temáticas relacionadas al Ahorro, El Crédito Bueno y la Salud Crediticia. Otros incorporan el concepto de “Consumo Responsable” acercando información relacionada a la normativa, un glosario con las principales definiciones y contenidos ilustrativos que facilitan el acceso a la información.

Un aspecto a tener en cuenta, es que dichas acciones, en su mayoría están dirigidas a sus clientes, ya incorporados al sistema y con dificultades reales de salir, y no necesariamente orientadas a la prevención. Si bien algunos bancos (públicos y privados), organización sin fines de lucro, Programas Nacionales y Departamentales, y asociaciones empresariales han comenzado a trabajar en Escuelas y Liceos, siempre han sido desde una óptica complementaria o transversal asociada a aspectos de emprendedurismo, o apoyo a MYPES.

¿Esto significa que no tienen impacto estas acciones o que no son necesarias? Por supuesto que no, ya que es fundamental que las Instituciones financieras además de cumplir con las normativas generen espacios de Educación, sobre todo pensando en la sostenibilidad del sector, porque al final de cuentas más allá de buscar el beneficio en las tasas y los intereses por atraso, la intención es que los clientes puedan pagar y seguir en el sistema, porque si no hablamos de un éxito en el negocio a corto plazo.

Lo que si entendemos es que es necesario avanzar más en las acciones y ampliar el concepto de Educación Financiera para que realmente hablemos de que esta educación genere más Inclusión, teniendo en cuenta las variables de accesibilidad, del verdadero uso de las herramientas, de que sea de calidad y que finalmente implique un beneficio su implementación. De nada sirve que exista una institución financiera cerca de mi casa, si yo no me siento confiado a entrar, si no identifico que es para mí, si los productos no son de calidad o si al final no representa un beneficio personal.

Todos estas dimensiones se sustentan en el acceso a la Información, ya que en términos de inclusión financiera la misma nos acerca a los ciudadanos a un mundo complejo pero necesario, donde tener o no información a la hora de tomar una decisión financiera puede ser vital para nuestra salud económica. Y como entendemos que Inclusión financiera no es solamente cobrar el sueldo a través de un cajero y tener una tarjeta de crédito, si no brindamos información estamos simplemente acercando herramientas financieras a una población que antes no tenía, pero no generando inclusión.

Es por eso que nos planteamos si en las acciones de RSE que implementan las instituciones, es posible realmente ser imparcial a la hora de brindar información financiera, porque de alguna forma podrían interferir con sus intereses económicos, ya que quizás la información tenga como consecuencia la decisión de no tomar un crédito, o de preferir una institución a otra, o identificar practicas que no se encuentran en la normativa legal.

Frente estas interrogantes entendemos que las acciones implementadas en el marco de la RSE por las instituciones financieras son necesarias y forman parte de un primer paso, pero es fundamental una profundización de las acciones por parte del Estado, en conjunto con las autoridades de la enseñanza.

La intervención de un actor imparcial a la hora de trabajar sobre la base de una Educación Financiera real, de impacto nacional y pensando en las futuras generaciones, debe ser prioritario para asegurarse que todo ciudadano sin importar el territorio donde se encuentre, su nivel educativo, o nivel económico tenga toda la información a su alcance para tomar la mejor decisión financiera para sus intereses personales.