Facebook Twitter LinkedIn Google Plus

EL ARBITRAJE EN EL SECTOR TIC...

Autor: Rafael García del Poyo, Abogado/Socio responsable del Departamento de Derecho de las Tecnologías de la Información y Propiedad Intelectual e Industrial de Osborne Clarke (Madrid)

El vertiginoso desarrollo de las nuevas tecnologías en los últimos años ha traído consigo una auténtica revolución global que ha implicado cambios a todos los niveles, pero especialmente en el desarrollo de una nueva manera de hacer negocios, lo cual ha provocado el surgimiento de nuevas situaciones que, a menudo, requieren soluciones alternativas cuando surgen disputas entre las partes implicadas en una relación comercial. 

“En este sector las nuevas realidades pueden llegar a generar disputas de gran complejidad para un tribunal tradicional, debido al alto grado técnico que pueden llegar a tener algunas cuestiones”

El auge de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), ha traído consigo el surgimiento de nuevos servicios y prestaciones que ofertan las empresas de este sector, como pueden ser los servicios “en la nube” o los SaaS (Software as a Service), lo cual constituye en ocasiones una nueva fuente de controversias entre las partes. Por ejemplo, la amplitud de la oferta de estos servicios a los consumidores está posicionando al arbitraje como uno de los mecanismos de resolución de conflictos más adecuado para atender las necesidades específicas de las partes en este tipo de disputas (a través de, por ejemplo, las Juntas Arbitrales de Consumo). Cuando tiene lugar un arbitraje en el que una de las partes es un consumidor, éste, en su posición de parte contractual “más débil”, precisará del conocimiento del concreto producto o servicio que solo un experto jurídico y técnico puede aportar. De la misma manera, en un plano puramente B2B, entre empresas del sector, las ventajas de someter la cuestión al arbitraje de un experto si cabe se acentúan por el entendimiento que de la disputa éste puede adquirir, permitiendo que las partes se puedan beneficiar de soluciones menos convencionales, pero más adaptadas a sus necesidades concretas y a sus legítimas pretensiones. 

El arbitraje juega un papel fundamental en el sector TIC frente a los procedimientos judiciales ordinarios, ya que en este sector las nuevas realidades pueden llegar a generar disputas de gran complejidad para un tribunal tradicional, debido al alto grado técnico que pueden llegar a tener algunas cuestiones.

La gran competitividad existente entre empresas del sector de las tecnologías de la información y la comunicación, como por ejemplo en el campo de la telefonía móvil, lleva con asiduidad al surgimiento de múltiples confrontaciones en las cuales el factor tiempo juega un papel esencial. Por esta razón, el arbitraje, como sistema extrajudicial de resolución de conflictos, obtiene de su rapidez una ventaja competitiva definitiva en relación con los jueces y tribunales para este tipo de empresas.

Otro punto de vital importancia en cuanto a las ventajas competitivas del arbitraje en relación con los jueces y tribunales es la confidencialidad que éste ofrece para las empresas implicadas en la disputa, puesto que el procedimiento y el laudo arbitral que se llevan a cabo no tienen un carácter público. Ejemplo de la relevancia de esto sería el subsector de la telefonía móvil inteligente, cuyas disputas son, en su gran mayoría, resueltas ante tribunales arbitrales, los cuales aseguran que los pormenores de la disputa solo sean conocidos por las partes. 

A su vez, la complejidad técnica de este tipo de controversias requiere tener un conocimiento profundo de las circunstancias que se dirimen para poder adoptar una decisión que satisfaga las legítimas pretensiones de las partes. De este modo, la experiencia y conocimiento del árbitro en la materia se debe complementar con el apoyo que brinda la aportación de pruebas periciales, que puedan llegar a añadir un mayor conocimiento de las circunstancias fácticas de la disputa. En este sentido, el papel desempeñado por los documentos certificados electrónicamente es fundamental en disputas relacionadas con materias como el comercio electrónico o la protección de datos, en que la certificación electrónica permite demostrar, por ejemplo, la suscripción de documentos.

Por otro lado, se debe tener en cuenta que uno de los puntos más importantes para que tenga lugar el arbitraje sería la negociación del convenio arbitral a incluir en el contrato que preside la relación entre las partes, ya se trate de un contrato entre empresas o unas condiciones generales de contratación suscritas por un consumidor. La inclusión de una cláusula arbitral adecuada en el contrato en el momento de la firma de la firma del mismo es fundamental si se quiere acudir al arbitraje para solventar las disputas, en la medida en que alcanzar un acuerdo al respecto en el momento en que ha surgido la disputa puede llegar a resultar complicado. A este respecto, en el caso de contratos negociados entre empresas, el convenio arbitral es comúnmente denominado “midnight clause” (“cláusula de medianoche”), ya que el mismo suele ser el último que se redacta del contrato. Para evitar que el convenio quede redactado en términos poco claros o desfavorables, se debe proceder a redactar el mismo al principio de las negociaciones.

Por tanto, el arbitraje puede resultar el mecanismo de resolución de conflictos adecuado en aquellas disputas que, por su especial complejidad, requieren una solución que se adapte a la naturaleza tecnológica de las mismas y a su entidad, proporcionando la confidencialidad y celeridad en el tratamiento del procedimiento que le caracteriza. En la medida en que son las partes las que eligen hoy en día acudir a este procedimiento, el arbitraje resulta ser una de las opciones que encuentra mejor encaje en el campo de las tecnologías de la información y la comunicación, normalmente con un marcado carácter internacional, ya que permite asegurar con certeza el foro que resultará de aplicación a las potenciales disputas que puedan surgir. Por todo ello, el arbitraje es ya el presente y futuro mecanismo alternativo de resolución de conflictos en el mundo de los negocios digitales.