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EL CONTENIDO ES EL REY, PERO... ¿CÓMO ORGANIZAR EL “CAOS” INFORMATIVO?

Autora: Eva Bruch.

Que el contenido es el rey es algo que leemos de forma recurrente en relación a la estrategia a seguir en Internet y redes sociales. 

“La generación de contenido de calidad, al final, es el elemento verdaderamente diferencial que hará que se nos posicione como referentes”

Por supuesto que hay estrategias complementarias, necesarias o muy recomendables, como por ejemplo invertir en campañas de adwords, diseñar la página web con las etiquetas correctas, con las palabras clave adecuadas (tanto en la cantidad como en calidad), construir una buena estrategia de links, etc...

Pero la generación de contenido de calidad, al final, es el elemento verdaderamente diferencial que hará que se nos posicione como referentes en un determinado sector de actividad, en una área concreta del derecho, en definitiva, como una fuente de información principal a la que acudir. En definitiva, es lo que hará que nuestra página web, la página de empresa de Linkedin, nuestro Twitter o blog obtengan seguidores fieles, que a su vez, re-distribuyan dicho contenido, verdadero indicador de la reputación en redes sociales, más allá del número de seguidores.

Generar contenidos de calidad no significa tener que escribir un artículo diario, pero sí distribuir información a diario sobre temas concretos, tanto artículos propios como de terceros. Y ese es el verdadero reto: localizar, leer, analizar y decidir si la información de otros autores es de calidad o no es una tarea que requiere tiempo, y de eso, normalmente vamos algo escasos.

Vamos a comentar algunas aplicaciones, trucos y técnicas que nos faciliten este trabajo. Dado que la información propia la tenemos muy controlada, veamos de que forma podemos localizar fuentes de información ajena:

1. Twitter es una fuente de información casi inagotable y como tal debemos utilizarla, más allá de la mera distribución de contenidos.

Podemos localizar contenido relevante en la red de varias formas: una de ellas es utilizando los # (hastag) por ejemplo para buscar información sobre el #sectorlegal #tecnología #renovables #farma #hipotecas #swaps #blanqueo, etc...

Este tipo de búsqueda nos devolverá tuits que contengan estas etiquetas (de ahí la importancia de introducirlos en nuestros propios tuits) tanto si seguimos dichas cuentas como si no. Una lectura rápida de los tuits nos indicará qué tipo de información puede contener el enlace que la mayoría de veces incluyen. Con ello, habremos accedido a varias fuentes de información relativas a nuestro concreto interés de forma rápida.

Cuando haciendo este tipo de búsquedas localizamos cuentas que de forma recurrente tratan temas de nuestro interés, las seguimos, y para tenerlas “controladas” las incluimos en una lista de Twitter que previamente hayamos creado, para consultarla de forma frecuente. A su vez, deberíamos mirar si esas nuevas cuentas que hemos localizado tiene sus propias listas, leer su descripción, y si nos puede interesar, consultar las cuentas que hay agregadas para también, seguirlas.

Solo con estos dos sencillos ejercicios habemos conseguido generar una red de fuentes de información de calidad a las que acudir en búsqueda de contenidos distribuibles.

2. También Linkedin puede ayudarnos en este trabajo.

Entre otras acciones podemos buscar entre las actualizaciones de nuestros contactos, o utilizando la función “LinkedinToday” que nos permite indicar el tipo de información que nos interesa y recibir alertas cuando se publiquen actualizaciones relativas a dicho contenido. La participación en grupos temáticos es otra de las fuentes de información útil que debemos utilizar. Para ello buscaremos grupos que tengan cierto éxito, con bastantes miembros.

3. Las Alertas de Google rastrean Internet por nosotros y nos avisan de la publicación de contenidos que tengan las palabras que hayamos indicado al servicio de alertas.

Se trata de un servicio gratuito de Google (únicamente requiere tener una cuenta en esta aplicación) y resulta muy sencillo de utilizar: le indicamos a Google las palabras clave que deseamos que busque por nosotros, y nos envía un correo electrónico (con la periodicidad que le marquemos) con los contenidos que las tienen.

4. Por supuesto, siempre es muy recomendable utilizar la búsqueda libre en un navegador y las pestañas de categorías que tienen todos, como complemento: noticias, blogs, videos, imágenes, etc...

Ahora que ya tenemos nuestras fuentes de información identificadas, el siguiente problema a solucionar es como gestionarlas...

Para ello resultará muy útil utilizar las listas de Twitter para agrupar cuentas según contenidos, pero cuando lo que tenemos que gestionar son blogs, la cosa ya se complica más. Es muy posible que al cabo de unos meses de realizar estos ejercicios de selección, acabemos con más de un centenar de fuentes entre blogs y webs. Si cada mañana antes del desayuno tenemos que consultarlas para ver si han publicado algo nuevo, pronto tendremos que levantarnos a las 3 de la mañana para completar la búsqueda, y al cabo de una semana dejaremos de hacerlo.

Hay aplicaciones gratuitas, los “lectores de feeds” (feedly; flipboard, etc...) que hacen esto por nosotros, literalmente entran en cada uno de los blogs que tengan habilitada la tecnología RSS y nos dicen cuáles de ellos han publicado nuevo contenido. De esta forma nuestro trabajo se simplifica y únicamente leemos las fuentes que han publicado contenido nuevo.

La tecnología RSS puede insertarse de forma gratuita en una web o blog para que la persona que lo desee, se suscriba a las actualizaciones de la página, ya sea por correo electrónico o mediante un “lector de feeds”. Esta tecnología facilita la distribución de contenidos y resulta muy interesante incorporarla a nuestro blog o web (en la sección de noticias por ejemplo) porque ello permite que también nosotros podamos ser agregados a los lectores de otros usuarios y ser considerados fuentes de referencia habitual para ellos.

Además, y para ayudar un poco más a la distribución de contenidos, estos lectores de feeds se integran con varias plataformas de distribución de contenidos (como Buffer, Hootsuit, etc...) desde las cuales, y simplemente con hacer click en un botón, podremos distribuir la información a través de nuestras redes sociales preferidas, incluso programando la fecha y la hora en la que deseamos que esa información sea distribuida.

La tecnología está ahí, usarla es cosa nuestra.