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EL E-ABOGADO...

Autor: Hans A. Böck, director y fundador de Lawyerpress, Consultora integral para el sector legal, Editor de Lawyerpress.com y Lawyerpress.tv

La profesión del abogado está cambiando a un ritmo estrepitoso. Las nuevas tecnologías e Internet han cambiado el mapa por completo. En otros sectores ya se ha notado el cambio de forma contundente. La atención al cliente de los bancos ya se realiza mayoritariamente por los cajeros o vía on-line banking. Cada vez más personas compran on-line y mantienen el contacto con sus amigos a través de las redes sociales.

“A la abogacía parece que todos los cambios le llegan una década después, quizás motivado por los sistemas judiciales anticuados y poco tecnologizados”

Con la máquina de escribir todavía en alguna de las esquinas del despacho la abogacía sin embargo apenas ha aterrizado en Internet y se pelea todavía con las Redes Sociales. A la abogacía parece que todos los cambios le llegan una década después, quizás motivado por los sistemas judiciales anticuados y poco tecnologizados.

Sin embargo para la gran mayoría de letrados la forma de negocio ha cambiado, quieran o no aceptarlo. Los clientes ya no utilizan el boca-oreja, o buscan en los gruesos tomos de las páginas amarillas. Ahora se googelea antes de comprar un frigorífico, un coche, para buscar un fontanero y naturalmente para buscar un abogado. De esta forma sabemos que una página Web es básica para mantenerse en el nuevo mercado. Políticas de optimización para buscadores son imprescindibles si un despacho quiere tener visibilidad en las búsquedas.

“Yo tengo web desde hace más de tres años, es muy bonita y me ha costado una fortuna,” me dice mi amigo Arturo. “Pero ahora si quieres que me ponga con Facebook, LinkedIN,Twitter, Instagram, Pinterest, tendré que dejar de ejercer y sólo dedicarme a la abogacía 2.0,” me comenta con la cara cada vez más enfada.

Y si ahora le digo lo del e-Abogacía me tirará su copa de vino. Arturo siempre ha hecho parches al añadir la Web, al hacerse un perfil en Twitter… Siempre lo ha hecho porque los demás también lo hacen. Cada vez que quiero convencerle de que nos deberíamos sentar con sus dos socios para de vedad abordar las preguntas estratégicas, me sonríe y contesta: “A ver si nos juntamos un finde con mis socios y lo hacemos.” La reunión nunca llega, aunque hayamos hecho excursiones a vendimias o a la playa. El tema es difícil y el tiempo libre escaso…

Pero el otro día le hablé a Arturo de crear un despacho virtual, en la nube, como si fuese un despacho real, pero sin oficina física, apoyado en un gestor de despachos, un gestor de documentos y un CRM. Todo en su portátil y fácil de manejar. Se le iluminaron los ojos, la sonrisa se le quedó fija en la cara y me dice: “Me interesa mucho, ¿dime como funciona?”

Un despacho virtual permite consultas de clientes online, gestión de los expedientes y compartirlos con los clientes, emisión de facturas y pagos seguros e incluso la gestión de los contactos con clientes. En cualquier espera en el juzgado el e-Abogado puede trabajar como si estuviera en su despacho. Si además aprovecha los servicios de bases de datos on-line jurídicas o las bibliotecas virtuales, estará en un entorno enormemente flexible y con unos costes mínimos.

Existen ya algunos programas muy sólidos en el mercado, algunos además con ventajas y líneas de negocio añadidos. Su uso es relativamente sencillo y no requiere de grandes conocimientos informáticos. Son ideales para los despachos unipersonales o pequeños y suelen ya por si aportar una gran visibilidad en los buscadores.

También existe la posibilidad de mantener un despacho virtual junto al despacho clásico manteniendo los clientes y ganando nuevos a través del despacho online. Trasladando la gestión, facturación y la comunicación al despacho virtual mejorará notablemente la comunicación con los clientes y dará un impulso grande a la fidelización.

Y Arturo me dice: “Eso si me parece una propuesta congruente. Me gusta. ¡Elígeme tu el soporte y empezamos a ser eAbogados ya!” Y esta vez quien se queda con la boca abierta y asombrado del todo soy yo. Apenas me atrevo a preguntarle cómo se ha generado esa rápida decisión. Y Arturo tan contento me cuenta: “He leído que algunos grandes despachos quieren hacer low-cost, que otros compañeros se han montado un despacho on-line, estos nos están abriendo el mercado. Y yo también quiero estar allí.”