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LA ACLARACIÓN, CORRECIÓN, INTERPRETACIÓN O LA ADICIÓN DEL LAUDO ARBITRAL NO DEBE SER CONSIDERADO POR LAS PARTES UNA SEGUNDA INSTANCIA...

Autor: Dayra Argelis Castañedas López, Rivera, Bolivar y Castañedas (República de Panamá)

La evolución del arbitraje comercial internacional es evidente y frente al moderno orden económico, un gran número de personas encuentran atractiva la posibilidad de someter sus controversias al arbitraje internacional.  También es un hecho que este constante intercambio de experiencias entre comerciantes trae consigo el interés que uniformar las prácticas, procedimientos y reglamentos, que les garantice seguridad jurídica.   Esto es necesario, pues los profesionales del derecho, en un afán de judicializar el proceso, se inclinan ante la posibilidad de interponer acciones que vulneran la esencia del arbitraje, promoviéndose recursos, amparos e incidentes, remedios procesales que han sido, al menos esa es la intención, excluidos del procedimiento arbitral. Es por ello, que algunos expertos en el tema señalan que el arbitraje se debate constantemente entre la visión de quienes encuentran en el una figura típicamente contractual y aquellos que piensan que es, en esencia, una forma tanto más flexible de proceso judicial (1).

“Una vez notificado el laudo, la parte que lo considere necesario, podrá solicitar que el laudo sea corregido, pero esto solamente se puede dar en el caso que existan errores de cálculos”

De hecho, no se puede negar que en el arbitraje comercial encontramos reflejadas ambas tendencias y mientras la figura  contractual propugna por darle a las partes la libertad de renunciar a la rigurosidad de un proceso judicial, estructurando un procedimiento mediante un convenio arbitral o acogiéndose al que establece un reglamento, por otro lado, se mantienen figuras basadas en las instituciones jurídicas por naturaleza, como lo es el control judicial del laudo.    

En algunas ocasiones las actuaciones arbitrales terminan por una orden del tribunal arbitral dictada por acurdo de las partes o por desistimiento y puede darse el caso que las partes soliciten que la transacción o arreglo sea elevado a un laudo arbitral. El procedimiento arbitral usualmente culmina con un laudo, documento que tendrá una vez ejecutoriado la fuerza de cosa juzgada.  En este último caso, le queda a las partes la posibilidad de solicitar la anulación del laudo, únicamente por las causales de anulación previstas en la ley.  Sobre el particular, la ley modelo de la CNUDMI en artículo 34, lo señala como el único recurso contra el laudo (2).  

Si bien el tema de la  anulación del laudo arbitral, es apasionante y podría ser objeto amplio de estudio, en esta oportunidad haremos referencia, a la corrección, aclaración y ampliación del laudo, sus efectos y limitantes, que a diferencia de la anulación, no debe ser utilizado por las partes como un recurso o como una vía para revisar el fondo del laudo. 

Pero antes de referirnos a estas acciones, debemos hacer referencia brevemente al proceso arbitral y su forma de terminación, lo cual nos permitirá tener una visión clara de lo que debemos pretender  cuando  solicitamos la  aclaración del laudo. 

El Proceso Arbitral. 

El arbitraje conlleva la aplicación de un procedimiento establecido en la ley arbitral seleccionada por las partes  o conforme a lo acordado  por ellas  de manera voluntaria. En la mayoría de los casos las partes se acogen a un reglamento, el cual será de obligatorio cumplimiento. 

La controversia es resuelta por los árbitros que conforman el Tribunal,  quienes después de conocer los hechos, la pretensión del demandante, la posición del demandado y practicar las pruebas traídas al proceso, deciden la controversia a través de una resolución que se denomina laudo arbitral.

El proceso arbitral concluye con el laudo proferido por el Tribunal, el cual debe constar por escrito, en algunos casos deberá ser motivado, con la distinción de la sede donde el mismo ha sido dictado y la fecha.  Estas identificaciones deben estar insertas en el laudo que se profiera, puesto que de ello dependerá el tipo de acciones que se tengan que iniciar, tomando en cuenta la norma del país donde se ejecutará el laudo (lex fori). 

El Laudo: 

Es la resolución que pone fin a un proceso de arbitraje. Por lo general, se requiere que sea dictado por escrito y expresar al menos, las circunstancias personales de los árbitros y de las partes, la fecha y el lugar en que se dicta, la cuestión sometida a arbitraje, una sucinta relación de las pruebas practicadas, las alegaciones de las partes y la decisión arbitral. El laudo debe ser motivado cuando los árbitros decidan la cuestión litigiosa con sujeción a Derecho. Contra un laudo definitivo podrá ejercitarse la acción de anulación que se sustanciará por los cauces del juicio verbal. Una vez firme, produce efectos idénticos a la cosa juzgada y se convierte en título ejecutivo susceptible de ejecución forzosa en la jurisdicción civil ante el Juez de Primera Instancia.  

Cuando el laudo arbitral sea extranjero, procederá la petición de reconocimiento, para igualar el laudo a una sentencia y ejecutarla conforme a la legislación interna, sin que el procedimiento aplicado viole el orden público del país donde deba ser ejecutado y sin perjuicio de los tratados y acuerdos internacionales vigentes en ese país. 

Para la mayoría de los países de la región, este tema está ampliamente superado, y las legislaciones modernas han adoptado por asimilar los laudos extranjeros a sentencias nacionales, por el trámite del exequátur. 

Clasificaciones del Laudo. 

- Laudos parciales o laudos  finales y conforme a las últimas corrientes, podría emitir también laudos adicionales.  

Estos laudos se emiten respecto a reclamaciones formuladas en actuaciones arbitrales, pero que fueron omitidas en el laudo.  Dicha petición se presenta al tribunal  dentro de un plazo establecido por la parte interesada, para que se pronuncie sobre la ampliación.  

- El laudo en derecho o en equidad.

 En los laudos en derecho, el tribunal debe explicar los motivos de hecho y de derecho que argumentan la decisión 

a la que se arribó, mientras que en el laudo de equidad, no se requiere indicar el fundamento utilizado por los árbitros para tomar la decisión. 

La  Fase de Aclaración, Corrección o  Interpretación del Laudo. 

Una vez notificado el laudo, la parte que lo considere necesario, podrá solicitar que el laudo sea corregido, pero esto solamente se puede dar en el caso que existan errores de cálculos, de copias o tipográficos o de cualquier otro error de naturaleza similar. También se puede solicitar la interpretación del laudo, pero únicamente sobre un punto o una parte concreta del laudo. 

Teniendo en cuenta que el laudo arbitral no está sujeto a apelación y que el único recurso que puede intentarse contra él es el de nulidad por las causas expresamente provistas en la normativa aplicable, la mayoría de las normas del arbitraje comercial, tanto legales como contenidas en los reglamentos de los diversos centros, permiten que durante ciertos plazos, normalmente breves, el propio Tribunal pueda, de oficio o a solicitud de las partes, aclarar, corregir o complementar el laudo (3). 

La aclaración, interpretación o ampliación que haga el tribunal, forma parte del laudo emitido.

De manera similar se regula el tema en leyes y  reglamentos de arbitraje. Así, el Reglamento de Arbitraje de la CCI (art.35), en la Ley modelo de la CNUDMI sobre Arbitraje Comercial Internacional (art. 33), en la nueva Ley 131 de 31 de diciembre de 2013, que regula el arbitraje en Panamá (artículos del 62 a al 65).   La nueva legislación mexicana sobre arbitraje comercial (Art. 1450  y 1451), en el Reglamento  de Arbitraje de la Corte de Arbitraje de Madrid, en el artículo 43. 

En reciente resolución, donde se pide la aclaración del laudo, los árbitros indicaron lo siguiente: “que este no constituyen recursos, por lo que las partes deben utilizarlos de manera eficaz cuando proceda la aclaración o el punto parezca dudoso o de imposible comprensión.” (4)  

Podemos concluir que esta figura aparece en la mayoría de las legislaciones arbitrales, lastimosamente es utilizada para dilatar la decisión del tribunal o para plantear temas que corresponderían a un recurso de apelación.

 

1.      Alberto Zuleta Londoño, Revista Ecuatoriana de Arbitraje 2011. Cevallos Editora Jurídica 2012. Pág. 247
2.     Artículo 34. Ley Modelo de la CNUDMI de 1985, con enmiendas 2006. Comisión de la Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional.
3.     Luis Alberto Araque Benzo. Manual del Arbitraje Comercial. Doctrina 1, Editorial Jurídica Venezolana. Año 2011, pág. 130.
4.     Decisión de la Aclaración del laudo. “El mecanismos de aclaración y corrección de las resoluciones dictadas dentro de un proceso no constituyen recursos y su finalidad se reduce al propósito específico de esclarecer el sentido y alcance de alguna frase oscura que aparezca en la parte resolutiva de la decisión o que se enmiende la misma para depurarla de errores puramente aritméticos o de escritura o cita.”  Arbitraje Centro de Conciliación y Arbitraje Panamá.