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EL PERFIL DEL JUEZ*...

Autor: Enrique Pedro Basla

¿Cuáles son las cualidades que debe tener un Juez? 

La exigencia de afianzar la justicia; la aplicación prudente del derecho; un criterio amplio de apertura a realidades no jurídicas y fundamentalmente: independencia; imparcialidad; honestidad; diligencia; lealtad; decoro y afabilidad.

El principio de independencia exige auto-restricción, modestia; el de imparcialidad, sentido de la justicia y valentía; el de motivación, prudencia, que implica capacidad intelectual y moral en aplicar los principios a los casos concretos, etc.(1)

Debiéramos agregar: una actitud de capacitación permanente, decoro, respeto por el secreto profesional, compromiso institucional y austeridad republicana.

INDEPENDENCIA E INAMOVILIDAD. RESPONSABILIDAD DE LOS JUECES

En la consecución de un adecuado equilibrio entre la real independencia de los jueces, por una parte y, por otra, las formas de responsabilidad personal (civil, penal, disciplinaria y política) está la clave de la efectividad del poder judicial en el cumplimiento de sus funciones de tutela de los derechos e intereses de los ciudadanos y de control de los demás poderes.(2)

El concepto de independencia judicial se encuentra íntimamente ligado a la teoría de la separación de poderes, y dentro de ésta la independencia de los jueces nació como garantía de la aplicación de la ley y, por lo tanto, en directa y estrecha vinculación con el sometimiento a ésta: los jueces debían ser independientes para que expresaran el sentido de la ley, sin interferencias, como concreción de la soberanía popular destinada a terminar con los abusos propios del absolutismo que se definía como el antiguo régimen.

Esta vinculación de la independencia con el sometimiento al Derecho mantiene su vigencia en plenitud y es consustancial al Estado de Derecho moderno.(3)

 “El derecho a la independencia frente a los otros poderes  se corresponde con el deber de independencia frente a las partes”(4)

Con ello significamos que la independencia del Juez llega hasta donde llega el Derecho, y traspuesto ese límite nace la responsabilidad: los jueces se encuentran únicamente sometidos al Derecho y ello determina a la vez un claro límite a la actuación del Estado a través de los jueces como garantía para el individuo.

EL BUEN DESEMPEÑO DE LOS JUECES. CONDICIONES DE LA  IDONEIDAD

El “mal desempeño”, como conducta del Juez, se produce generalmente en las causas bajo su jurisdicción;  para determinar su existencia  es preciso, en ese caso, adentrarse en el análisis de las resoluciones dictadas en ellas.

Las cuestiones dudosas, las opinables, los criterios, las interpretaciones posibles dentro de un conjunto de opciones racionales de acuerdo a las antes mencionadas pautas, integran el margen de libertad y consiguiente discrecionalidad propias de la función de juzgar.

Por el contrario, si esas pautas no han sido respetadas, si la solitaria voluntad del Juez aparece como única motivación del acto, si el mismo es -en definitiva- muestra del torvo rostro de la arbitrariedad, surgirá un desempeño deficiente que justifica la separación del Magistrado por existir un inocultable y grave apartamiento de la misión que le ha sido conferida.

IMPARCIALIDAD DE LOS JUECES

El deber de imparcialidad del juez es un imperativo ético y legal. En el Estatuto Universal del Juez se señala que “El juez debe ser y parecer imparcial e independiente en la tramitación y resolución de las causas”.  

DEBER DE DILIGENCIA

Hace al buen desempeño la regularidad de la tarea judicial llevada adelante por el magistrado. La doctrina nos enseña que “La falta de contracción al trabajo, el incumplimiento de los plazos procesales, el no ordenar diligencias procesales, las irregularidades procesales en la tramitación de las causas, etc., son algunos ejemplos concretos de esta falta de diligencia debida en la realización de las tareas propias de un juez” (Rev. E.D. cit. Pág. 10- LL.133-962; JA., 968-II-493).

COMPETENCIA PROFESIONAL

La conducta del magistrado tiene que ver con la actitud, dirección, significación y finalidad objetiva de los hechos que la expresan, que ocurren en un contexto conformando un plexo axiológico, positivo o negativo, que corresponde meritar.

Una sucesión de errores judiciales, al ser éstos motivados por falta de imparcialidad probada, por reiterada incompetencia, cabe concluir que afectan la dignidad de la judicatura y hacen insostenible la permanencia del Juez en su función.

El Poder Judicial es uno de los poderes del Estado que, dentro del sistema del Estado de Derecho  democrático de derecho de nuestros países, debe contar con un sustento suficiente de credibilidad por parte de la sociedad: la democracia no solamente vale por el origen legítimo constitucional de las designaciones, sino también por su ejercicio, legitimado por el consenso social de los órganos que integran los poderes públicos: también de los jueces.

IDONEIDAD

La virtud que se analiza está estrechamente vinculada al concepto de eficiencia: el bien común es un valor síntesis, comprensivo de otros principios jurídicos -orden, paz, seguridad, eficiencia, legalidad, solidaridad, cooperación, etc.-(5)

LABORIOSIDAD Y LIDERAZGO. LA GESTIÓN  DE LA ACTIVIDAD JUDICIAL    

Se ha dicho que la conducta de un magistrado debe ser ejemplar (Fallos Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina, 305-2:1932). Por lo tanto, habrá de serlo también  en materia de laboriosidad; en este aspecto debe erigirse en arquetipo de sus subalternos, ya que el liderazgo se sustenta en el ejemplo. 

El proceso y la organización judicial determinan el cumplimiento de tareas de política administrativa interna: la dirección, conducción   y la gestión del Tribunal o Juzgado.

Una adecuada organización interna de los recursos humanos y materiales trasciende directamente en los resultados: eficacia en la gestión, celeridad, seguridad jurídica, beneficio del servicio y mejoramiento del concepto público. 

UN TOQUE DE ATENCIÓN

Señala Leandro Despouy que los atentados a la independencia del Poder Judicial se producen no sólo por vías de hecho, violencia o amenazas explícitas, sino a través de resortes de orden político (presiones del Poder Ejecutivo, diseños de sistemas de selección y remoción dependientes del Poder Ejecutivo); presupuestario (recortes de remuneraciones y afectación de la intangibilidad y restricciones presupuestarias) y difamatorio (campañas públicas orquestadas a través de los medios de comunicación tendientes a deteriorar a la justicia y sus integrantes).(6)

COLOFÓN

Hoy, más que nunca, existe una gran demanda de Justicia. Sólo jueces probos, independientes, trabajadores, idóneos, decentes, comprometidos con su responsabilidad comunitaria y conscientes de su función en el Estado de Derecho Constitucional y Democrático, pueden contribuir para la construcción de una sociedad más justa. Ese es el deber que se les tiene reservado. Ese es su destino inexorable.

 

* En este trabajo se reproducen algunas opiniones vertidas en los votos de las sentencias dictadas como integrante del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Nación Argentina, (2003/2007),  compartidas –en algunos casos- con otros integrantes de ese cuerpo.

1.- Conf. Aída Kemelmajer de Carlucci, en  la “Ética de los jueces. Análisis pragmático”, (Academia Nacional de Derecho- Argentina, 2005, febrero) 
2.- Conf. Diez Picazo Ignacio, “Poder Judicial y Responsabilidad”, La ley, España, 1992, página 6
3.- J. Raynal, “Histoire des institutions judiciaires”, París, 1964, página 148
4.- García Aran, Mercedes, “La Prevaricación Judicial”, Editorial Tecnos, Madrid, página 62, notas 16, 17.
5.- Néstor Pedro Sagüés, “Sobre la reglamentación del principio constitucional de idoneidad”, La Ley, 1980-C, pág. 1216
6.- Leandro Despouy:
“Independencia de la Justicia – Estándares Internacionales”, AECID, APDH, 2009
“Aplicación de la Resolución 60/251 de la Asamblea General, de 15.9.2006, Titulada `Consejo de Derechos Humanos´ Informe sobre la Independencia de los Magistrados y Abogados”