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¿EN QUE CONSISTE EL COACHING?...

Autoras: María Lorente y Nieves Benito

El coaching es una forma de vida. Una manera de aproximarse al mundo, a los otros y a uno mismo, en la que nos damos la oportunidad de examinar qué hacemos y cómo lo hacemos a la luz de nuestras intenciones. Dice David Bohm que “descubrimos nuestra verdadera intención a través de las consecuencias de nuestros actos” y los coaches creamos el espacio seguro y de confianza en el que nuestros clientes pueden re-pensar qué hacen y cómo especialmente cuando las consecuencias no son aquellas que inicialmente pretendían obtener con su intención. 

“En el coaching para directivos se tiene muy en cuenta el rol/puesto de trabajo de los  clientes y lo que ello implica”

Como proceso estructurado, es la relación entre un/a coach y uno/varios clientes diseñada para facilitar la reflexión y que el cliente pueda descubrir lo que antes no podía ver, lo que era invisible a sus ojos (comportamientos, actitudes, patrones de conducta, reacciones, miedos, creencias, limitaciones, fortalezas, habilidades …), información que le servirá para aprender nuevos hábitos que le permitan avanzar profesionalmente y/o profundizar en el desarrollo personal. El coach acompaña al cliente a ser consciente de ‘su realidad’ ayudándole a observar de otra forma y desde otras posiciones. Actúa como ‘catalizador’ para que el cliente encuentre por sí mismo/a las respuestas que ya tiene. Se persigue que el crecimiento se realice desde el cliente (no inducido por el coach), que sea un crecimiento basado en sus propios valores, preferencias y perspectiva.

Con el coaching perseguimos no sólo el desarrollo profesional del individuo sino también que crezca y se desarrolle personalmente para ser la mejor versión de si mismo.

¿A quién se dirige el coaching?

Partimos de la convicción de que cualquier persona puede beneficiarse del coaching.

Dicho ésto, hasta la fecha en España, el coaching se ha enfocado fundamentalmente a directivos y la generalización de otras modalidades de coaching (life coaching, coaching corporal, …) no se ha producido todavía (el coaching ha comenzado a aplicarse en España dos décadas después al comienzo de su aplicación en el mundo anglosajón, del que procede).

En el coaching para directivos se tiene muy en cuenta el rol/puesto de trabajo de los clientes y lo que ello implica, para enfocar adecuadamente el programa y dirigir el esfuerzo dónde se necesita. La ‘descripción habitual de los directivos’ (personas dedicadas a gestionar equipos, con un alto nivel de responsabilidad, que necesitan relacionarse con muchos interlocutores, con grandes presupuestos que manejar, grandes decisiones que tomar, entornos muy complejos en los que operar y bastante presión continua que genera frustración, estrés y les ‘coloca’ en ocasiones, en posiciones extremas) no parece distar demasiado de la situación de otros muchos profesionales, incluídos los abogados.
Aplíquese a quien se aplique, el coaching es una herramienta que permite alcanzar una mejora en el rendimiento, efectividad y eficacia de los individuos y los equipos que lideran y en su satisfacción personal y calidad de vida.

“El coaching es una herramienta que permite alcanzar una mejora en el rendimiento, efectividad y eficacia de los individuos y los equipos que lideran y en su satisfacción personal y calidad de vida”

Qué perseguimos con un programa de coaching

Como coaches, cada vez que comenzamos un proceso, lo hacemos persiguiendo los siguientes resultados para el cliente:

• Adquirir la excelencia en el dominio de las capacidades trabajadas durante el programa y su sostenibilidad en el tiempo.
• Adquirir la habilidad para auto-corregirse
• Adquirir la capacidad de seguir mejorando continuamente por sí mismo/a
La idea que subyace es la del famoso refrán “no me des peces, enséñame a pescar”, de modo que una vez completado un programa correctamente realizado, el cliente habrá adquirido la capacidad para poder continuar su camino, sin presencia del coach, en lo referente a las competencias objeto del programa. 

Qué podemos esperar de un programa de coaching

Un programa se enfoca a trabajar con los clientes para que, a través de aumentar su nivel de consciencia, consigan alcanzar las metas que se han propuesto, además de contribuir, durante el proceso, a mejorar la calidad de vida de cada uno y la de quienes nos rodean, así como la de la organización (empresa, familia, asociación…) de la que forman parte.

Entre los múltiples ‘productos’ del coaching individual podríamos nombrar los siguientes:

• Desarrollar en los individuos la capacidad de compromiso, autonomía y responsabilidad.
• Desarrollar la capacidad reflexiva.
• Mejorar las capacidades de liderazgo de quienes gestionan equipos.
• Permitir desarrollar la capacidad para definir objetivos claros y establecer la hoja de ruta para conseguirlos.
• Ayudar a los individuos a comprender mejor qué está ocurriendo en un momento dado mejorando su capacidad de dar una respuesta adecuada.
• Contribuir a liberar al individuo de creencias limitantes, haciendo posible lo previamente inalcanzable.
• Ayudar a descubrir patrones de comportamiento poco constructivos para poder sustituirlos por patrones útiles.
• Mejorar la calidad de la comunicación.

Tipos de Coaching

Además del coaching individual, hay otros tipos de coaching (de equipos, y grupal) y múltiples especializaciones. Dependiendo del contexto y los objetivos perseguidos, una u otra modalidad será conducente a proporcionar mejores resultados. 

El coaching de equipos busca el objetivo en el equipo, acompaña a los equipos en el desarrollo de su rendimiento, para que el resultado del conjunto supere con creces al de la suma de las partes. Se trata de lograr mayor cohesión y unidad entre los miembros de los equipos mejorando la comunicación, la confianza, la inclusión y el liderazgo. Se busca que los miembros del equipo funcionen de forma colaborativa con todos remando en la misma dirección.

En el coaching grupal, se trabaja con grupos cuyos integrantes tienen como objetivo la mejora individual. En estos procesos se aprovechan la energía, la experiencia y el aprendizaje de los otros/as para alcanzar el objetivo individual. Este modelo específico estructurado en grupos de “action learning” (proceso en el que un grupo de individuos reflexiona conjuntamente sobre situaciones reales, se estudian las acciones tomadas y se generan “puntos de aprendizaje” para retroalimentar futuras acciones y mejorar el rendimiento) podría ser de gran utilidad para el perfil de despachos medianos dadas sus características y los retos a los que se enfrentan.