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ENTREVISTA A ANTONIO SÁNCHEZ-PEDREÑO...

“La cultura arbitral está en claro proceso de desarrollo”

Antonio Sánchez-Pedreño, presidente de la Corte de Arbitraje de Madrid

La Corte de Arbitraje de la Cámara Oficial de Comercio e Industria fue creada en 1989 y hoy en día cuenta con una merecida reputación a nivel internacional, analizamos con su nuevo presidente el presente y el futuro de las resoluciones alternativas de conflictos. 

Foro Jurídico Iberoamericano.- ¿Qué supone para usted este nuevo cargo como Presidente de la Corte de Arbitraje de Madrid?

Antonio Sánchez-Pedreño.- Para mi es un reto maravilloso, la Corte de Arbitraje de Madrid es una institución pujante, moderna y con progresión y estar en ella es una oportunidad estupenda. 

“Las palabras eficiencia, eficacia y razonabilidad en la gestión empresarial mandan, y en la resolución alternativa de conflictos también empiezan a mandar”

FORJIB.- ¿Cuáles son los objetivos que le gustaría conseguir durante su mandato?

A.S.P.- Impulsar más todavía el arbitraje supervisado por la Corte de Madrid, tanto en su vertinete nacional como internacional. Las dos son muy importantes y hay que intentar progresar más.

FORJIB.- ¿Cómo pretende conseguir que la Corte de Arbitraje de Madrid sea más internacional?

A.S.P.- En primer lugar ampliando la red de contactos y de personas que conocen nuestra Corte, continuar apoyando a las empresa españolas en su expansión internacional y servir también como alternativa y puente entre distintas empresas de diferentes países que quieran un foro neutral en el que poder dirimir sus controversias.

FORJIB.- En la actualidad vemos una mayor expansión internacional de la empresas y una mayor globalización, ¿este hecho ayuda a que el arbitraje tenga un mayor auge?

A.S.P.- Cuando se realiza una expansión internacional inevitablemente resulta cierto grado de disputas en el proceso natural y tienen que encontrar una manera de resolverlo. En el tráfico empresarial internacional recurrir al arbitraje ofrece una gran ventaja y es que los laudos, con un proceso muy sencillo, son reconocibles en prácticamente todos los países gracias a la Convención de Nueva York de 1958, y esto, unido a la ventaja de elegir tribunales arbitrales que no sean necesariamente de un país o foro jurídico nacional es lo que verdaderamente ha impulsado el arbitraje internacional.

FORJIB.- ¿Se confía en el arbitraje?

A.S.P.- Internacionalmente sí, se ve, desde un punto de vista empresarial, como la alternativa principal para resolver las disputas. Excepto en circunstancias excepcionales, raras veces te planteas no incluir la cláusula arbitral en los contratos internacionales.

Se confía en el arbitraje como procedimiento, la cuestión es cuál es la institución que va a administrar el arbitraje, hay instituciones que tiene un prestigio reconocido y hay otras, que sin desmerecer su valía, son menos conocidas.

FORJIB.- A la hora de expandir internacionalmente la Corte de Arbitraje de Madrid, ¿qué peso tiene Latinoamérica?

A.S.P.- Para nosotros, tanto cultural como empresarialmente, es un área muy importante y muy relevante. También tenemos lazos muy importantes entre nuestra comunidad arbitral y la latinoamericana, donde hay unos árbitros muy profesionales.

Es una de nuestras áreas preferentes de actuación, tanto para actuar como institución arbitral como para mantener esos vínculos, porque para nuestros arbitrajes muy a menudo necesitamos designar árbitros que no sean españoles y tenemos un conjunto de talento arbitral latinoamericano muy interesante que nos gustaría considerar con mayor grado. 

“Tener conocimiento de las diferentes alternativas es muy importante para las PYMES porque si no lo conocen no lo pactan en los contratos”

FORJIB.- ¿Supone una mayor confianza para el empresario expandir su negocio con una cláusula arbitral de un Corte de su país de origen?

A.S.P.- La relación de la Corte con la empresa cuando sale no es tanto de acompañamiento y asesoramiento sino como potencial sitio para resolver las disputas con el extranjero que está contratando. Si en su contrato incluye la cláusula arbitral de la Corte de Madrid sabe que si tiene alguna discrepancia tiene un foro que conoce y que es independiente, con lo cual le irá muy bien, pero la dificultad es convencer a la contraparte que debe someterse a esa Corte y poner la cláusula en su contrato.

Para conseguir la valoración de ambas partes se necesita un grado de confianza que únicamente va a existir si se reconoce a la Corte de Arbitraje de Madrid como una institución seria, independiente y neutral, que es nuestro objetivo y mandato.

Uno de los conforts que podemos darles a las empresas extranjeras es que nosotros tenemos 270 árbitros de 18 nacionalidades, y esto supone un valor añadido para que cualquier empresa pueda sentirse tranquila a la hora de poder elegir sus árbitros. Y mas aún, si es apropiado para el arbitraje específico, no tenemos inconveniente en identificar y designar árbitros aunque no estén en nuestra lista. Los criterios inmutables son profesionalidad, independencia y neutralidad del árbitro, y todos ellos al mismo rango.

FORJIB.- ¿Las Cortes que tienen un mayor bagaje tienen más fácil ofrecer esa confianza?

A.S.P.- Las diferentes cortes arbitrales se han ido desarrollando a velocidades diferentes, por ejemplo la CCI, lleva mucho más tiempo realizando su desarrollo y su imagen, y lo ha hecho con seriedad y profesionalidad, siendo un factor muy relevante a la hora de promocionar el arbitraje a nivel internacional. La Corte de Arbitraje de Madrid, que es más joven, se está desarrollando rápidamente. Sin duda, cuanto más tiempo lleves más conocido serás, pero nosotros vamos creciendo progresivamente.

También es una cuestión de costes y de tamaños, la CCI, con la que no quiere competir la Corte de Arbitraje de Madrid, tiene sus enfoques, sus desarrollos y sus costes, y existen empresa que no necesariamente necesitan ir a entornos tan sobredimensionados para sus discrepancias. 

“Recurrir al arbitraje ofrece una gran ventaja y es que los laudos, con un proceso muy sencillo, son reconocibles en prácticamente  todos los países gracias a la convención de New York de 1958”

FORJIB.- ¿A los abogados se les transmite la existencia de la resolución alternativa de conflictos o haría falta algo más de formación en cuanto a este tema?

A.S.P.- Desde luego que para el arbitraje nacional esto es un factor muy importante, si no se conoce o no se ha explicado en la Universidad, el abogado no lo tendrá incorporado en su esquema profesional desde el comienzo de su carrera. Desde luego que cuanta más formación se de más se aplicará.

FORJIB.- ¿Qué futuro tiene el arbitraje nacional?

A.S.P.- El porcentaje de arbitraje nacional comparado con el de litigios es todavía pequeño, también es cierto que el arbitraje, esencialmente, es un producto para conflictos un poco más grandes, no es una solución idónea para todo. Pero hay un enorme recorrido porque hay mucho campo empresarial donde ni siquiera tienen claro que es ni sus ventajas o inconvenientes.

Es un procedimiento más rápido, quizá un poco más caro, pero a la largo es más eficiente, porque no existe apelación, casación… por lo que te ahorras tiempo y costes adicionales, sin contar con que además puedes elegir el tribunal arbitral con la contraparte si ésta quiere.

FORJIB.- A su modo de ver, ¿habría algo que se debería mejorar en el arbitraje?

A.S.P.- Hemos tenido una reforma reciente en mayo de 2011, y aunque siempre se pueden retocar cosas, conviene dar estabilidad a los sistemas y dejar que se asienten, creo que por el momento, gracias a las últimas reformas, está bastante bien.

FORJIB.- ¿En España existe cultura arbitral?

A.S.P.- Está en proceso de desarrollo, diría yo. Cultura arbitral, al fin y al cabo, es otra manera de decir confianza en el arbitraje. Y para que haya confianza en el arbitraje debe haber una buena ley de arbitraje, un grupo disponible de buenos árbitros, instituciones arbitrales de prestigio y una visión favorable al arbitraje por la judicatura, sin la cual el arbitraje no puede funcionar eficientemente. En este sentido, no hemos tenido una ley de arbitraje adaptada a las circunstancias modernas hasta el 2003, es decir, muy recientemente. O sea que llevamos apenas 11 años con una ley adecuada al entorno de nuestro momento. En este período se han desarrollado las instituciones arbitrales (entre ellas la Corte de Arbitraje de Madrid), se han formado muchos árbitros españoles, que ya componen un grupo amplio y muy profesional, en mi opinión, y la judicatura española, a la que tenemos mucho que agradecer su visión moderna, ha apoyado cada vez más el arbitraje.

En este entorno, la cultura arbitral está en claro proceso de desarrollo. A todo lo anterior hay que añadir que en este mundo moderno, la resolución de conflictos requiere en el asesor legal una mayor comprensión de alternativas, como el arbitraje, que ofrecen una fórmula más rápida y más ajustada a las peculiaridades del caso para resolver las discrepancias empresariales. Esperar una media de 7 a 10 años hasta que finalice de manera definitiva un pleito ante el Tribunal Supremo ya no se admite como la solución más idónea en todos los casos. En este nuevo orden nos tenemos que replantear cómo hacemos negocios, cómo nos financiamos, cómo consumimos, cómo invertimos en cada país… y las palabras eficiencia, y razonabilidad en la gestión empresarial mandan, y en la resolución alternativa de conflictos también empiezan a mandar. La cultural arbitral está basada en estos tres principios, por ello es esperable que los abogados vayan incorporando el procedimiento arbitral como alternativa cada vez con mayor frecuencia. 

“Uno de los conforts que podemos darles a las empresas extranjeras es que nosotros tenemos 270 árbitros de 18 nacionalidades”

FORJIB.- ¿Antes de llegar a cualquier tipo de resolución de conflicto, ya sea judicial o extrajudicial, se debería tratar de llegar a un acuerdo?

A.S.P.- Sin lugar a dudas, de hecho es la vía a la que la mayor parte de la gente trata de acudir. En ese sentido, la mediación se está desarrollando y yo soy un convencido de ella. La experiencia en otros países indica que más del 50% de las disputas sometidas a mediación llegan a un acuerdo, sin necesidad de esperar a que lo haga un juez o un árbitro. En las mediaciones voluntarias (es decir no obligatorias legalmente), la cifra de éxito puede llegar al 75%.

Es un área diferente a al del arbitraje pero si que conviene tenerlo en cuenta.

FORJIB.- ¿Un modelo mixto, donde se incluya tanto la mediación como el arbitraje, sería la combinación perfecta para solucionar los conflictos?

A.S.P.- En el contexto de las Cámara de Comercio y de una forma muy cercana a la Corte se va a desarrollar el área de mediación, ya que ahora es la plataforma idónea para desarrollarlo. Es otro instrumento y no son competidores sino complementarios que se ofrecen al mercado para resolver sus problemas.

El modelo mixto al que se va tendiendo es sobre todo hacia la promoción de lo que se llama la resolución escalonada, prácticamente todo el mundo debería ir a la mediación antes de ir a juicio o a arbitraje. En algunos pocos países se mezcla arbitraje y mediación a la vez y esto es muy complicado, para mi el enfoque es hacerlo de una forma escalonada.

FORJIB.- ¿En algún momento los jueces se han sentido “atacados” por el arbitraje?

A.S.P.- Al principio, cuando empezó a generarse, se planteaban posibles discusiones sobre si pudiese entenderse la relación justicia-arbitraje en clave de conflicto o competencia, pero afortunadamente la visión ha cambiado y se entiende que el arbitraje es un apoyo, un complemento a la labor de los jueces, que permite ofrecer un método alternativo de resolución de la disputa. El arbitraje simplemente ofrece una alternativa para resolver su disputa de manera más rápida y con un formato más ajustado a las circunstancias específicas del caso en concreto. Afortunadamente la magistratura ha sido comprensiva de esta evolución y sin duda ha ayudado al progreso del arbitraje moderno en España.

FORJIB.- ¿A las PYMES les hace falta cultura de Derecho preventivo?

A.S.P.- Sin lugar a dudas, y esto no es solo con respecto al arbitraje, sino también con la mediación, este derecho preventivo se acopla al concepto de alternativas a la jurisdicción ordinaria.

Tener conocimiento de las diferentes alternativas es muy importante para las PYMES porque si no lo conocen no lo pactan en los contratos. El arbitraje y la mediación les puede facilitar la resolución del conflicto, y parte de esto es lo que progresivamente se va haciendo desde la Corte y desde la propia Cámara de Comercio.