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ENTREVISTA A ANTONIO TORRES DEL MORAL...

“Una reforma constitucional dura como mínimo entre seis y siete meses”

Antonio Torres del Moral, catedrático de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de la UNED

La abdicación del Rey D. Juan Carlos I ha abierto de nuevo el debate sobre Monarquía y República y la polémica que existe desde hace años sobre la reformar de la Constitución, ¿será el momento para realizar los cambios que ya han sido planteados hace años?

Foro Jurídico Iberoamericano.- ¿Es necesaria una reforma constitucional para continuar con la Monarquía?

Antonio Torres del Moral.- Para continuar con la Monarquía no hace falta hacer absolutamente nada, porque la Constitución está redactada en términos genéricos: no habla de que D. Juan Carlos hace esto o aquello, sino que se dice el Rey, y aunque se cambie la persona, las funciones siguen siendo las mismas. Solamente se nombra por su nombre y apellido a D. Juan Carlos I de Borbón en el artículo 57 a la hora del orden sucesorio para decir que éste arranca en él.  

FORJIB.- ¿Por qué se tiene temor a cambiar la Constitución?

A.T.M.- En la clase política española ha habido un cierto acuerdo tácito ya que la Constitución había costado mucho hacerla, de darle larga vida antes de andar con reformas; por eso nunca se ha encontrado el momento. Necesidad ha habido bastante pero nunca se ha hecho porque nunca era el momento, y así llevamos más de treinta años.

José Luís Rodríguez Zapatero propuso un lote de cuatro reformas: la sucesión, para establecer la igualdad de la mujer; el Senado; la mención de las Comunidades Autónomas; y la mención de haber ingresado en la Unión Europea. Todos los partidos estaban de acuerdo en que era necesario pero no se pusieron de acuerdo en los trámites. El partido socialista quería que fueran las cuatro en un bloque, y el Partido Popular quería que fueran por separado. Como no hubo acuerdo no se hizo, y de esto han pasado otros diez años. Ahora el Rey abdica y está todo por hacer. 

FORJIB.- Si la abdicación del Rey no conlle- va obligatoriamente una reforma en la Cons- titución, ¿por qué ahora sí es el momento del cambio constitucional?

A.T.M.- La Constitución habla de que las abdicaciones, las renuncias y las dudas de hecho o de derecho relativas al orden sucesorio se solucionarán mediante una ley orgánica. Esa ley tenía que haber estado redactada, pero ha llegado la primera abdicación y no estaba hecha. Ahora, aprovechando el viaje, algunos partidos quieren cambiar más cosas de la Constitución, e incluso algunos quieren hacer una nueva.

FORJIB.- ¿Es necesario hacer una nueva Constitución?

A.T.M.- No, hace falta reformar la que hay, pero no hacer una nueva porque la que tenemos no es mala y es aprovechable. Comparativamente no es peor que la francesa, es más o menos igual que la italiana… es decir, es más o menos como sus congéneres en Europa y eso no hay porque cambiarlo. Ahora bien, hay que tocar algunos preceptos que están siendo disfuncionales, esto si es necesario y se podría aprovechar el momento para hacer el cambio, aunque yo no tengo seguro que se vaya a hacer porque al final se impondrá el miedo, eso es lo que ha pasado siempre.

FORJIB.- ¿Qué es lo que cree que es necesario cambiar?

A.T.M.- Depende de lo que se quiera. Si queremos un Estado Federal habría que cambiar ineludiblemente el Senado, que supone una pieza fundamental en ese aspecto, pero si no se va a ir a un Estado Federal, a mi juicio, habría que suprimir el Senado puesto que el actual no sirve para nada.

Por otro lado, si lo que se quiere es agilizar el Parlamento, habría que empezar mejor por los Reglamentos Parlamentarios en vez de por la Constitución. Esto es algo que no se dice en España pero que es absolutamente básico: muchas reformas que contribuirían a un funcionamiento más fluido, ágil y mejor de los operadores jurídicos, se podrían conseguir con unos buenos Reglamentos Parlamentarios sin necesidad de tocar la Constitución.

La gente se queja mucho de que los diputados y los senadores no nos representan y es verdad que existe una gran separación entre la clase política y la ciudadanía pero esto no depende tanto de una reforma electoral como de los Reglamentos Parlamentarios. Se podría conseguir una representatividad mejor que la que tenemos.

“La reforma mayor afectaría a la Corona, ya que es lo que peor está, pero también habría que tocar la regulación de la responsabilidad política del Gobierno ante las Cortes y las Comunidades autónomas”

Tampoco me gusta nada la forma de responsabilidad política del Gobierno ante las Cortes. La moción de censura y la cuestión de confianza, que así se llaman, a mi juicio están mal reguladas, ya que están hechas para que nunca gane la oposición, sino siempre el Gobierno. Se dice que con esto se asegura la gobernabilidad del país, pero de este modo se anula la oposición, y ésta también es necesaria.

FORJIB.- ¿Da miedo cambiar la Constitución porque los partidos políticos están muy cómodos con la que tenemos?

A.T.M.- Sin duda, un elemento fundamental es que los dos principales partidos están cómodos, se van sucediendo uno al otro y les va bien. ¿Por qué van a cambiar y desmejorar su posición para que mejoren otros? Pero siendo realistas, esto sucede en todos sitios. El partido liberal en Inglaterra ha estado mucho tiempo sacando muchos votos pero no consiguiendo escaños… En política, favores al adversario no se hacen nunca.

Para que esto mejore no hace falta tocar la Constitución, ya que se podría hacer tocando la Ley Electoral y los Reglamentos Parlamentarios, aunque si, además, se toca la Moción de Censura, la Cuestión de Confianza y los elementos que tiene la Constitución en cuanto al sistema electoral, se podría conseguir mucho más, pero una reforma constitucional dura como mínimo entre seis y siete meses.

“Muchas reformas que contribuirían a un funcionamiento más fluido, ágil y mejor de los operadores jurídicos, se podrían conseguir con unos buenos Reglamentos Parlamentarios sin necesidad de tocar la Constitución”

FORJIB.- ¿Qué se debería cambiar en el sistema electoral?

A.T.M.- Lo primero que se debe matizar es el concepto de representación. Si por él entendemos el reflejo a escala de la opinión pública, el Congreso de los diputados de España es enormemente más representativo que la Cámara de los Comunes en Inglaterra y que la Asamblea Nacional en Francia. Mientras que si por representación entendemos que la ciudadanía se sienta representada, es decir, algo que nada tiene que ver con cifras, sino que se sientan parte del sistema, entonces la Cámara de los Comunes representa mejor sin ninguna duda. 

Este sentimiento de que no nos representan, de que la clase política esta podrida… este sentimiento se podría corregir bastante operando sobre los Reglamentos Parlamentarios.  

FORJIB.- ¿Qué vacíos legales existen en la Constitución?

A.T.M.- La reforma mayor afectaría a la Corona, ya que es lo que peor está, pero también habría que tocar la regulación de la responsabilidad política del Gobierno ante las Cortes y las Comunidades autónomas.

En cuanto a la Ley de la Corona el problema es que no se ha hecho, no es necesario que la Constitución regule todo al detalle, basta con que se pongan los principios fundamentales, pero luego hay que desarrollarlos por ley, y no se hace.

Está mal regulada la cuestión de la Regencia; no se ha publicado la ley que pudiera regular en términos generales las abdicación, las renuncias, y las dudas de hecho y de derecho; al hablar del orden sucesorio no le pone límite y esto podría ser grave porque habla de que la Corona es hereditaria en los sucesores de D. Juan Carlos, pero sucesores, conforme al Código Civil,  hay más de cien, y, aunque solo sea por decoro, tendría que haber un orden sucesorio de diez, doce o quince personas, no de ciento cincuenta.

Tampoco se ha reformado la desigualdad de hombre-mujer en la sucesión, ni la inhabilitación del Rey; a éste se le sigue atribuyendo funciones militares, pero es el Gobierno el que tiene que dirigir al Ejercito según el artículo 97.

FORJIB.- Existe un debate sobre qué es más caro si una República o una Monarquía, ¿qué cree usted?

A.T.M.- Depende de qué Monarquía y de qué República; por ejemplo la Presidencia de la República francesa es más cara que la Monarquía española con total seguridad; en cambio la Monarquía española es más cara que la República griega. Lo que hace falta es saber si funciona o si no funciona, eso es lo importante. Si las cosas funcionan se puede dar por bueno su coste; lo que se debe estudiar es la relación coste-beneficio.  

“Existe una gran separación entre la clase política y la ciudadanía pero esto no depende tanto de una reforma electoral como de los Reglamentos Parlamentarios”

FORJIB.- ¿Qué opina sobre la contraposición de Monarquía a Democracia?

A.T.M.- La estrategia que están siguiendo algunos grupos manifestándose con el eslogan de “Monarquía no, Democracia si”, es tramposa. No entiendo por qué oponen Monarquía y Democracia como si la República fuera Democracia y la Monarquía no, ¿China es una República democrática?, ¿la República de Chile bajo Pinochet era democracia?, ¿es Rusia con Putin una democracia?, ¿Suecia, Dinamarca, Holanda o Bélgica no son más democráticas que China? Tenemos que comparar cosas que sean homogéneas; aunque yo soy republicano, no me van a coger en la trampa.

FORJIB.- ¿En la actualidad existe una verdadera Democracia en algún país?

A.T.M.- Hay grados, no existe el poder absoluto totalitario ni tampoco la democracia absoluta, de modo que se  trata más bien de una línea continua, en la cual podemos colocar cada país donde creamos que está. Esta línea va desde el totalitarismo más feroz hasta la democracia más pura, y dentro de Europa podríamos decir que España está más o menos en el punto seis, Francia en el siete, Alemania un poco más arriba del siete, Italia quizá no ha llegado al seis… en definitiva es un continuo en donde no hay ninguno en el punto cero, ya que la represión absoluta no existe, ni tampoco hay nadie en el punto diez.

FORJIB.- ¿Es Felipe VI el Rey mejor formado?

A.T.M.- Es verdad que es un hombre bien preparado. Yo he tenido algunos contactos con la Casa Real y he tenido ocasión de comprobar que D. Juan Carlos I es muy simpático y enseguida acorta distancias, mientras que Felipe VI es más serio, pero sí que está muy bien preparado, sabe dirigir perfectamente una reunión. Pero es muy distinto a su padre, y D. Juan Carlos tiene un don que el hijo no tiene, y es esa simpatía, además de ser listo y saber el terreno que pisa. El hijo lo va a tener más complicado que el padre en primer lugar por las dificultades económicas y políticas que estamos viviendo, pero también porque no tiene el don de su padre, así que la preparación del hijo acaso no le sirva tanto para reinar que esa forma de ser de Don Juan Carlos.