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ENTREVISTA A ARACELI MANJÓN...

“La prohibición supone regalar al narco un negocio fantástico”

Araceli Manjón, Profesora titular de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid y ex directora del Gabinete del Plan Nacional sobre Drogas

Foro Jurídico Iberoamericano.- A la hora de abrir el debate sobre la legalización de drogas, ¿cuáles son los temas a tratar?

Araceli Manjón.- El debate ya está abierto y lo más importante ya se ha dicho: que la prohibición ha fracasado y ha provocado estragos que van más allá de los que se derivan del solo consumo abusivo de las drogas. Y los temas de los que se habla son, precisamente, esos estragos: daños a la salud pública e individual; venenos hijos de la prohibición circulando sin control; cada vez más drogas, más peligrosas y más disponibles para todos, incluidos los menores; cárceles llenas de consumidores en algunos países; un crimen organizado que se ha hecho fortísimo gracias, en grandísima medida, a la prohibición de la droga; derroche inútil de recursos económicos para acabar, sin conseguirlo, con el narcotráfico, cuando tales recursos se necesitan para atender necesidades básicas de la población no cubiertas en determinados lugares; países o territorios dominados por el narco, que le ha echado un pulso al Estado y se lo ha ganado; gobernabilidad embargada y condicionada por la absurda lucha al narco y por la dominación que Estados Unidos ejerce sobre sus vecinos del Sur, so pretexto, de la guerra a la droga. En resumen: un abanico de desgracias y ninguna ventaja a cambio. Estos son los temas, no hay que seguir debatiéndolos; hay que actuar y plantearse cómo acabamos con la prohibición y no si acabamos con ella.

“La dificultad está en que no hemos vivido un escenario distinto al de la prohibición y por eso da vértigo acabar con ella, pero hay que hacerlo”

FORJIB.- ¿Cómo se encuentra la legislación actual en cuanto al consumo de drogas?

A.M.- Depende de cada país. En España, el consumo no es delito; tampoco lo es el consumo colectivo bajo determinados requisitos; por eso pueden existir los clubes cannabicos, gracias a una cierta interpretación de los Tribunales.

Cuestión distinta es la que se refiere al consumo o la tenencia en lugares públicos que están prohibidos administrativamente en la Ley de Seguridad Ciudadana. Por cierto el Anteproyecto de modificación de esa Ley endurece la respuesta administrativa contra las drogas destinadas al autoconsumo al prohibir el cultivo particular. Si esta previsión llega a aprobarse en el Parlamento lo clubes cannabicos tendrán grandes problemas (o se acabará con ellos) y los consumidores no podrán cultivar sus plantas para abastecer su consumo.

En otros países, el consumo constituye delito. Es este el mayor exceso de la prohibición: encarcelar a un sujeto por fumarse un porro o por llevarlo en el bolsillo.

FORJIB.- ¿Cómo debería cambiarse la legislación española para que se pudiera legalizar su consumo?

A.M.- Como acabo de indicar, a día de hoy, el consumo individual o colectivo, pero controlado, no es delictivo en España. Cosa distinta es que una modificación en la Ley de Seguridad Ciudadana lo sancione con multas más fuertes o lo impida al perseguir el autocultivo. La verdad, es que sería una estrategia nefasta porque se le dice al consumidor que acuda al mercado negro, o sea, más ganancia para los traficantes, y que no se autoabastezca con sus propias plantas.

“Yo he participado de la prohibición y he sido un testigo privilegiado de sus consecuencias. Eso y veinte años de estudio de los problemas de la droga me han llevado a presentar y defender la <otra opción>”

FORJIB.- ¿Podría existir algún conflicto internacional si España decidiera legalizar las drogas?

A.M.- El mismo que hoy tiene Estados Unidos con la legalización del cannabis en Washington y Colorado, o Uruguay con la Ley que se ha aprobado en diciembre de 2013. Si Naciones Unidas no recapacita y se empeña en mantener su absurda y contraproducente política de drogas, no hay más opción que “romper la baraja” y actuar de fronteras hacia dentro, aunque con ello se contradigan las Convenciones.

Con todo, naturalmente, lo deseable sería que Naciones Unidas accediese a acabar con la prohibición planetaria y que, en su seno, se modificasen sus Convenciones para permitir a cada país encontrar su solución. Hoy tenemos una prohibición de “talla única”: se prohíben todas las sustancias en todos los países por igual, despreciándose las peculiaridades de cada producto y de cada país. Se da el mismo tratamiento a la hoja de coca –que, por cierto, no es una droga- que a la heroína; se impone el mismo régimen a Holanda y a México; y se mantiene, aunque suavizado en los términos, el discurso que hablaba de países productores responsables del problema, que por ello están obligados a resolverlo y países consumidores invadidos por droga que viene de fuera y que asumen la “tutela” de los productores. Este discurso es impresentable, hegemónico e injusto.

“Es lógico que los mayores impulsos para la legalización salgan de Latinoamérica porque es allí donde se sufren las peores consecuencias de la guerra al narco”

FORJIB.- En diferentes países de América Latina también se está comenzando a tratar el tema de la legalización de las drogas, ¿significa algo que el debate se haya abierto al mismo tiempo en diferentes territorios?

A.M.- Algunos países latinoamericanos no pueden más; la guerra al narco que les impone Estados Unidos, se libra en su territorio, con sangre propia y con mínimo eficacia, si por eficacia se entiende disminuir la cantidad y disponibilidad de drogas. Estados Unidos pone en esa lucha un dinero que se cobra en dominación e intrusión, a la vez que no hace nada para impedir que las armas salgan de su territorio para acabar en manos de los narcos. Es lógico que los mayores impulsos para la legalización salgan de Latinoamérica porque es allí donde se sufren las peores consecuencias de la guerra al narco.

FORJIB.- ¿Qué cree que supondría la legalización de las drogas?

A.M.- Aun admitiendo una cierta incertidumbre sobre los resultados, creo que debe intentarse: no puede ser peor que la prohibición. La dificultad está en que no hemos vivido un escenario distinto al de la prohibición y por eso da vértigo acabar con ella, pero hay que hacerlo. Habrá que proceder con cautela y, probablemente, de forma escalonada, empezando con el cannabis. Bueno, en realidad ya se ha empezado, ya existen lugares en los que el cannabis está controlado por el Estado o está a punto de serlo. En la medida en que la legalización es control por parte del Estado, tendrá que ser mejor que la prohibición, que es control por parte del crimen organizado. La prohibición supone regalar al narco un negocio fantástico.

“Si Naciones Unidas no recapacita y se empeña en mantener su absurda y contraproducente política de drogas, no hay más opción que “romper la baraja” y actuar de fronteras hacia dentro, aunque con ello se contradigan las Convenciones”

FORJIB.- Usted a escrito un libro, “La Solución”, en el que defiende abiertamente la legalización de las drogas, ¿por qué está tan segura de que el narcotráfico podría solucionarse de esta manera?

A.M.- Porque contemplo la realidad y cualquier otra opción es mejor que la que vivimos. Y no se trata solo de solucionar el narcotráfico, porque el crimen organizado seguirá existiendo, aunque mucho más débil. Se trata fundamentalmente de abandonar una estrategia nefasta en relación a las drogas y buscar otra más humana y más eficaz.

FORJIB.- ¿Su experiencia como Magistrada en la Audiencia Nacional le ha hecho ver que realmente la solución pasa por la legalización más que por la prohibición?

A.M.- Sin duda: lo que se incauta es ridículo al lado de toda la droga que circula por el planeta. Además, el castigo es contraproducente. Hay que primar el control, la reducción de daños y la prevención.

FORJIB.- Cómo directora de gabinete del Plan Nacional Sobre Drogas defendía la prohibición y la no tolerancia al consumo de drogas, ¿qué le diría a la gente para convencerles de que la prohibición no lleva a ningún sitio?

A.M.- Yo nunca he defendido la no tolerancia del consumo, sino el consumo menos dañino. La guerra no hay que hacerla contra el consumidor. Yo he participado de la prohibición y he sido un testigo privilegiado de sus consecuencias. Eso y veinte años de estudio de los problemas de la droga me han llevado a presentar y defender la “otra opción”.

FORJIB.- ¿Qué consejo daría a los legisladores a la hora de debatir la legalización de las drogas?

A.M.- Que aparquen los prejuicios; que observen la realidad; que apliquen los enfoques de derechos humanos y salud pública; que sustituyan los enfoques ideológicos y falsos impuestos por la prohibición, por los científicos; en definitiva, que abandonen la locura que es la prohibición y se echen en brazos de la lógica.