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ENTREVISTA A FERNANDO FERRARO CASTRO...

“La dimensión tecnológica demanda superar fronteras en todos los campos”

D. Fernando Ferraro Castro, Secretario General de la Conferencia de Ministros de Justicia de Iberoamérica (COMJIB)

Foro Jurídico Iberoamericano.- ¿Qué índices de crimen organizado existen en Iberoamérica?

Fernando Ferraro.- El fenómeno varía de país a país, tanto por la naturaleza de las actividades como por su intensidad y organización. Sin embargo, si algo positivo puede y debe destacarse, es que también en el espacio iberoamericano encontramos experiencias exitosas en la lucha contra el crimen organizado, que son aprovechables en todos los países, mediante las diferentes formas de cooperación.

“En el espacio iberoamericano hay experiencias positivas de cooperación efectiva en todos los niveles, y esto no sería posible si los gobiernos, aún con sus diferencias, no lo permitieran”

FORJIB.- ¿Existe actualmente algún delito que preocupe especialmente?, y de ser así ¿cómo se está trabajando contra él?

F.F.- Uno no, tenemos que hablar de varios. Sin duda el narcotráfico, la trata de personas, la legitimación de activos y quiero destacar especialmente aquellos delitos que se valen del ciberespacio. En este caso, los países que forman la Conferencia de Ministros de Justicia de Iberoamérica (COMJIB) concluyeron recientemente dos instrumentos que esperamos se aprueben en la próxima cumbre de Panamá. Me refiero al proyecto de “Convenio Iberoamericano de Cooperación para la Investigación, Aseguramiento y Obtención de Prueba en materia de Ciberdelincuencia” y la “Recomendación de COMJIB relativa a la tipificación y sanción de la Ciberdelincuencia”. Ambos se adoptaron a finales de junio en Perú.

FORJIB.- ¿Qué cooperación jurídica internacional existe para la lucha contra el crimen
organizado?


F.F.- Principalmente en tres frentes, el político, el policial y judicial y el normativo. En cada uno, deben destacarse el reconocimiento de que no hay un solo problema ligado al fenómeno que nos ocupa, que pueda entenderse o tratarse en términos estrictamente nacionales; y por lo tanto la cooperación regional es indispensable. La comunicación entre los gobiernos y sus agencias de seguridad, fiscalías y jueces, el intercambio de experiencias en un sentido amplio que sirva para mejorar diagnósticos, identificar recursos y utilizarlos mejor, la capacitación y la armonización legislativa son algunos ejemplos de acciones propias de la cooperación en este campo. Aqui hay que destacar el esfuerzo realizado por los países de América Central y República Dominicana, que concluyó con la aprobación de varios instrumentos, como un Marco Normativo Armonizado y dos instrumentos jurídicos de carácter vinculante: Orden Centroamericana de Detención y Entrega y Convenio de Cooperación Reforzada en materia de lucha contra la criminalidad organizada.

“Las dimensiones de la región no son un problema, ante una conciencia de que se trata de problemas comunes, que no pueden tratarse de manera aislada y ante una cultura jurídica que también es común” 

FORJIB.- ¿Cómo se consigue realizar una lucha legislativa conjunta dentro de una comunidad tan extensa como es Iberoamérica?

F.F.- El caso de SICA y el proyecto mencionado de armonización legislativa es un muy buen ejemplo, pero lo primero es la voluntad política de emprender un proyecto común. Las dimensiones de la región no son un problema, ante una conciencia de que se trata de problemas comunes, que no pueden tratarse de manera aislada y ante una cultura jurídica que también es común.

FORJIB.- ¿Existen tratados internacionales con los que trabajar conjuntamente?

F.F.- Si, contamos con normativa en el seno de las Naciones Unidas que aporta un marco dentro del cual desarrollar regionalmente instrumentos más específicos y propios de nuestra cultura jurídica. Hay que destacar La Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (Convención de Palermo). Y tenemos también otros tratados en materia de lucha contra la corrupción, como por ejemplo la Recomendación de la COMJIB relativa a las normas mínimas y comunes para la sanción penal de la corrupción en el comercio internacional, y la Recomendación de la COMJIB relativa a las normas mínimas y comunes para la armonización de la Legislación Penal en materia de corrupción de funcionarios públicos.

FORJIB.- ¿Existen dificultades “diplomáticas” a la hora de luchar contra el crimen organizado?

F.F.- Las normales, pero yo prefiero enfatizar el hecho de que en el espacio iberoamericano hay experiencias positivas de cooperación efectiva en todos los niveles, y esto no sería posible si los gobiernos, aún con sus diferencias, no lo permitieran.

“El efecto danino tiene un alcance regional, las investigaciones, la recolección de pruebas e incluso los procesos judiciales se realizan en varios países”

FORJIB.- ¿Es más importante, si cabe, la lucha común y unida en este tipo de delitos?

F.F.- Es indispensable. Cualquier otro enfoque es inútil, no solo por la capacidad de los criminales de desplazarse de un lugar a otro, sino también por el hecho de que sus actividades dependen y se benefician de operaciones que se realizan simultáneamente en diferentes países. El efecto danino tiene un alcance regional, las investigaciones, la recolección de pruebas e incluso los procesos judiciales se realizan en varios países. Es lo mismo que sucede con los esfuerzos en materia preventiva. Difícilmente son efectivos sin, por ejemplo, el intercambio de información. COMJIB promovió recientemente el Convenio de Equipos Conjuntos de Investigación, aprobado en la XVIII Plenaria de Ministros de Justicia de los Países Iberoamericanos el día 4 de abril del presente año en Viña del Mar, Chile.

FORJIB.- ¿Las nuevas tecnologías han hecho que el crimen organizado haya evolucionado?

F.F.- Por supuesto, es una nueva dimensión del fenómeno que abarca delitos que van desde la pedofilia hasta el fraude. Contribuye, por ejemplo, a facilitar formas novedosas de legitimar activos. La dimensión tecnológica, más que cualquier otra, demanda superar fronteras en todos los campos.

FORJIB.- ¿Y cómo ha evolucionado la lucha contra el crimen organizado gracias a los avances informáticos y tecnológicos que hemos tenido?

F.F.- La tecnología tiene una doble dimensión. No sólo facilita nuevas formas de criminalidad sino que también contribuye a combatirla, y esto es así porque la tecnología tiene un carácter instrumental. La cooperación internacional debe reducir al máximo posible las brechas y barreras tecnológicas entre los países, en beneficio de la seguridad común. El principio es el mismo que en cualquier otra dimensión de la lucha contra el crimen organizado, es decir, entender que mi situación depende de la realidad y acciones de mi vecino y que los recursos necesarios para obtener los resultados ideales, no solo son escasos sino que no están al alcance de todos los involucrados. La cooperación busca, entonces, facilitar el acceso a estos, mejorar las capacidades disponibles y facilitar un ámbito de acción común, donde el aspecto jurídico es fundamental. 

FORJIB.- ¿Qué pasos jurídicos cree que faltan por hacer en cuanto a la cooperación internacional?

F.F.- Le menciono uno. Antes me referí a los instrumentos aprobados recientemente en Perú, en materia de ciberdelincuencia. Evidentemente no es el único campo, pero de momento y pensando en la Cumbre de Panamá, resulta esencial concentrarnos en estos.