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ENTREVISTA A FLORENTINO GARCÍA GONZÁLEZ...

“Dejar en manos del Estado la definición y la implementación de los DESC es lo peor que se puede hacer”

Florentino García González, abogado y especialista en psicología jurídica 

Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales no pueden dejar de formar parte de nuestra realidad, aunque en numerosas ocasiones deben pararnos a reflexionar qué son, qué significan y cómo debemos defenderlos. 

Foro Jurídico Iberoamericano.-  La evolución del ser humano es un continúo cambio, ¿esto también ocurre con los DESC?

Florentino García.- Los DESC evolucionan a la velocidad que imponga la realidad social en la que se plantean. Se hacen patentes en la medida en que se satisfacen otros derechos más vitales y se cuenta con recursos, ¡y con conciencia!, para aventurarse en la mejora de las condiciones de una vida humana más plena, con mayor sentido.  Están supeditados a  criterios de eficiencia social por medio de los cuales la comunidad, en cuanto conglomerado de intereses individuales dispares, distribuye su atención y recursos –leyes, presupuestos, instituciones, educación, etc.-- en lo que entienda como necesario. Esta articulación de prioridades que realiza el conglomerado social se ve, como no podía ser de otra forma, “aderezada” por la participación de sus integrantes y del encuentro entre aspiraciones individuales y carencias colectivas. Se presentan cuando “sentimos” superados y garantizados los Derechos Fundamentales y evolucionan porque en esta época de globalización, de realidades compuestas,  todo interactúa.

FORJIB.-  ¿La globalización que vivimos en la actualidad ayuda a que los DESC estén más protegidos?

F.G.- La globalización que padecemos tiene aspectos positivos y  negativos.  De alguna manera nos enfrenta a una realidad que nos empeñamos en olvidar: la unicidad del fenómeno humano.  La globalización  nos “introduce” en realidades paralelas que con frecuencia nos resultan lejanas no solo por las distancias geográficas sino por las  culturales. Todo este proceso de alguna manera protege en cuanto divulga, protege en cuanto hace partícipe al otro de un status distinto y ese “testimonio” protege del olvido.

Por otra parte una comunicación dinámica como la nuestra, en tiempo real, nos aplasta con todo tipo de mensajes.  No es fácil  filtrar lo veraz de lo pretendidamente incierto, lo natural de lo inhumano. Hay tanta información y tenemos tan poca capacidad para asimilarla que se están vulnerando todos nuestros derechos porque se están omitiendo...  Ahora bien su papel como medios de denuncia, cada vez más inmediatos  gracias al componente tecnológico es inapreciable. Pero una cosa es denunciar  y otra cosa muy distinta  subsanar y reponer las situaciones de infracción de unos derechos que fluctúan conforme cada momentum social.   

“Los derechos no son respetados porque los Estados no lo posibilitan, o porque no lo contemplan en sus legislaciones o simplemente porque no les dan recursos”

FORJIB.-  ¿Cómo puede ser que sean los propios Estados los que vulneren los DESC de sus individuos?

F.G.- La realidad es más compleja. No solo los Estados vulneran DESC por acción u omisión sino que, y esto es peor,  el colectivo social o no es consciente de la existencia de tales Derechos, o simplemente no los entiende pertinentes. ¿Cómo explicar la  coexistencia de  culturas que  no admiten a ninguna distinta a la suya?  Quizás haya que plantearse dos estrategias diferenciadas, una para un estado que niega las múltiples  realidades de sus integrantes  --instancias económica, social o cultural-- y otra, para quienes individualmente y en su radio de acción intentan obstaculizar esas necesidades que van más allá de los derechos básicos.  El estado tiene unas funciones, pero nosotros como individuos hemos descuidado nuestra obligación de reclamar derechos y además de ejercerlos, por el contrario estamos delegando en el estado una realidad que es nuestra.

FORJIB.- Los individuos no somos conscientes de los Derechos que tenemos, ¿debería existir una mayor divulgación o información de ellos, y cómo se podría hacer esto? 

F.G.- Estamos inmersos en un universo de información que no somos capaces de gestionar, ¡cada vez somos más  ignorantes! ¿Cómo podemos informar de algo tan importante cuando se trivializa todo?  No es fácil.  Y, por otra parte,  ¿Cómo se puede divulgar aquello que se ignora?  Porque un problema añadido es que no concebimos los DESC como derechos que se pueden, ¿o deben?, reclamar.  Divulgar los DESC  plantea varias dudas como por ejemplo quién va a hacerla, porque cada uno lo hacemos en función de nuestros criterios... Lo ideal sería abarcar o comprender todas las realidades posibles. Para eso se precisa reconocer los aspectos ESC que nos son propios, que nos diferencian de los demás y, a partir de aquí explorar hacia realidades ajenas que no siempre comprenderemos. 

FORJIB.- ¿Cómo se pueden proteger los Derechos Económicos, Sociales y Culturales en una realidad social como la actual?

F.G.- Bueno, no es algo fácil de responder porque depende del lugar. Para protegerlos lo primero es identificarlos para pasar luego a indagar su ejercicio  y las formas en que se pueden desarrollar. Respecto a su denuncia ha de buscarse  en cada sistema jurídico los mecanismos necesarios que en algunos sitios están más desarrollados que en otros, hay algunos muy específicos, pensemos por ejemplo en los Habeas Corpus, y otros más genéricos. Si no existieran hemos de utilizar los recursos disponibles adaptándolos. 

"Hay tanta información y tenemos tan poca capacidad para asimilarla que se están vulnerando todos nuestros derechos porque se están omitiendo"

FORJIB.- ¿En ocasiones, por las realidades sociales que se viven en un momento puntual, tratamos de revindicar derechos fundamentales que realmente no existen o no están catalogados como tales?, ¿esto sirve para la evolución de los DESC?

F.G.- Los DESC evolucionan a  la velocidad  de la realidad social que exista en cada momento. Lo cierto es que no solo se ignora la naturaleza de los DESC sino que, cada vez con más frecuencia, se confunden  con otros que no lo son.  Quien hace que un derecho sea o no fundamental es la legislación en cada momento, las legislaciones pueden cambiar, de hecho deberían ser como la vestimenta de una sociedad y adecuarse a su “crecimiento”. Pero y los DESC, ¿quién los define?  Llegará un momento en el que los DESC adquieran una mayor trascendencia y ocupen el lugar de los DDFF.  Los DESC obedecen a otra dinámica, son menos precisos, presentan tantos matices, no son numerus clausus...  No siempre es fácil identificar  los cauces legales para reclamarlos, en ocasiones ocurre que no existen tales mecanismos y, en otras, simplemente  que no nos la ingeniamos. Desde el punto de vista forense nos falta ejercitar la imaginación para abordar con los recursos disponibles situaciones que no fueron contempladas.

FORJIB.- ¿La realidad social actual hace que los abogados en ocasiones basen su defensa en Derechos Fundamentales, aunque la solicitud de su cliente no se sustente en ningún de ellos?

F.G.- Es cierto, sin embargo me parece que no está suficientemente divulgado este recurso técnico.  Quizás porque no se enseñe  --¿cómo formar adecuadamente abogados si no se ha estado en Sala?-- o porque el abogado no lo aprecie.  No lo sé.   Lo cierto es que hay varias formas de hacerlo, pero es imprescindible que sepamos qué reclamar y cómo hacerlo. Y no confundir conceptos. Pero, claro, ¿cómo no ver la sombra de los DDFF en casi todas nuestras actuaciones como miembros de una sociedad tan compleja como ésta?  Por eso se impone la cordura, el sentido común. El cliente, “enfermo de”  su problema  no siempre vislumbra lo que realmente está ocurriendo ni cómo solucionar no solo su parte sino el asunto en su totalidad.  Y ese es uno de los roles del abogado, aportar soluciones desde una perspectiva trascendente  no solo a los requerimientos de la parte que representa sino en aras de la Iustitia de todos quienes se vean afectados porque ¿finaliza la función del abogado en la mera representación de los intereses de su cliente? o ¿puede aventurarse a sugerir soluciones “totales”? Este nuevo enfoque --¿holístico?, ¿integrador?-- debe ser tenido en cuenta en un entorno como el actual  en el que se solapan distintas realidades ESC que pueden verse enfrentadas entre sí.  Ante la vulneración de derechos –sean ESC o FF--  se precisa actuar y quizás no esté de más sugerir soluciones. No solo reclamar “yo tengo derecho a...”, sino exigir una solución integral sugiriéndola y, además,  difundir la situación denunciada para que se tenga conciencia de ella y pase al “conocimiento colectivo” de todos. Reclamar, sugerir soluciones completas y divulgar. El abogado puede en su escrito comunicar conceptos y valores de la calle para que por ósmosis institucional llegue al legislador.  ¡Somos cada vez más maduros como para sugerir que necesitamos!.

FORJIB.- ¿El Estado se deja sugerir?

F.G.- No. Al menos no por los que clamamos justicia. La separación del gobernante de  sus gobernados es cada vez mayor.  Se especulan distintos motivos, lo cierto es que este aislamiento es contrario a la naturaleza de la Democracia. Por otra parte habría que preguntarse a quién debiera escuchar el estado y cómo debe ser ese mecanismo de comunicación. Pero tenemos más a mano otros caminos como, por ejemplo, las reclamaciones jurisdiccionales que pueden servir para resolver --¡y no menospreciemos su matiz divulgativo!-- situaciones en las que se infrinjan derechos. Otra vía es la extrajudicial, ¡si!, no podemos descartar fórmulas alternativas si conducen al reconocimiento y subsanación del derecho que ha sido vulnerado. Pero echo de menos informar, “globalizar” los logros para generar más consciencia y expectativas pero no a través de espectáculos –que pueden desacreditar lo que se plantea--, basta con presentarla tal como es a la opinión pública y a cuantos más medios de comunicación mejor.

FORJIB.- ¿Cómo ha cambiado la vulneración de los DESC en los últimos años?

F.G.- El problema fundamental, desde mi punto de vista,  es el de una alienación, esto es una pérdida de identidad generalizada, palpable en todos los niveles y que se ha ido aposentando paulatinamente. Si además de esto nos volvemos intolerantes con el que se nos antoja distinto como si no fuera natural que nos diferenciáramos unos de otros, ¿qué podemos esperar?. No podemos negar la evolución normativa sobre DESC que algunas regiones  del mundo han acometido, pero falta aún el despliegue de los medios para su efectiva puesta en marcha, denuncia y corrección.  Es una carrera que se ha iniciado y ya no se detendrá, ¡otra cosa es su velocidad!. Pero, ¿cómo podemos mejorar una sociedad si no mejoran sus miembros?  En un entorno reacio a reconocer los DESCs básicos reclamarlos se vuelve una tarea con muchos más obstáculos que los meramente procesales. Observo, ¡espero estar totalmente equivocado!, en nuestras sociedades  una mayor indiferencia frente a problemas ajenos, indiferencia que se transforma en incomodidad  y que  finalmente se permuta en molestia ante las denuncias de otros.  El hermoso “si difieres de mi me enriqueces” de Saint Exupery se nos está olvidando.  A nada que se observe con un poco de detenimiento lo que pasa a nuestro alrededor se apreciarán formas más sutiles de infracción de DESC que no son denunciadas porque no se les aprecia. Y, en contraste, otras vulneraciones flagrantes que cuentan con la aquiescencia de los “tibios” que creen que lo que ocurre a otros nunca les afectará a ellos. No olvidemos que somos las personas las que podemos hacer algo, el estado solo reaccionará. 

“Los DESC evolucionan a la velocidad que imponga la realidad social en la se plantean”

FORJIB.- ¿Estamos demasiado inmersos en el día a día y no somos conscientes de las consecuencias que puede tener dejar de lado la lucha por derechos que podrían considerarse “a largo plazo”?

F.G.- Efectivamente, ese enfoque de la inmediatez del momento, esa perspectiva mediocre de que me interesa únicamente lo que le ocurre a mi persona y a mi núcleo, es absurda. Lo que va a ocurrir en el futuro es lo que estamos gestando en la actualidad, No nos damos cuenta de que estamos hipotecando  el futuro de las próximas generaciones, no solo de nuestros hijos. Esto es consecuencia, en el caso de España, de los sistemas educativos que hemos tenido, en los que, por ejemplo, se han descuidado la formación en  otros idiomas que facilitarían asomarnos a otras realidades. Se ha omitido trabajar aspectos como la responsabilidad, el respeto, se ha confundido egoísmo con autonomía...

FORJIB.- ¿El legislador de hoy en día no es más que un reflejo que la sociedad que existe en la actualidad?

F.G.- Sí, quienes nos gobiernan y legislan  son personas como nosotros y no son más que un reflejo de todo lo que se está viviendo en la sociedad de la que salen. Los elegimos entre nosotros mismos, no son ajenos a  nuestro medio, inquietudes, cultura.

FORJIB.- ¿Cuál es el futuro de los DESC?

F.G.- A pesar de todo, soy muy optimista.  El ser humano sobrevivirá a todo esto, otra cosa es su coste en dolor. Por cierto es esa la materia prima del abogado, el dolor. El futuro lo veo muy positivo porque las crisis permiten hacer un pequeño examen de conciencia sobre lo que nos sobra y de lo que nos falta. En la medida en que superemos derechos y garantías seremos conscientes de otros distintos y también necesarios.

FORJIB.- ¿Nos hacia falta un poco más de sensibilidad para darnos cuenta de la importancia de determinados Derechos y valorar los DESC en nuestro día a día?

F.G.- Sin duda alguna, porque se reclaman los derechos cuando los echamos de menos, no antes. Hasta que no suframos en nosotros mismos o dentro de nuestro entorno su vulneración no somos conscientes de la importancia que tienen determinados derechos. Las crisis también ayudan a depurar nuestra realidad. Nos hace recordar lo que  somos y lo que queremos ser. Hacen ver mediocridades,  carencias y también  virtudes. Pero sin sensibilidad todo desaparece.