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ENTREVISTA A JAVIER MATA...

“El Derecho Comercial internacional se adapta muy rápido a las innovaciones tecnológicas”

Javier Mata, Socio director de la oficina de Madrid del Despacho Jurídico Olleros Abogados

La internacionalización en una realidad absoluta dentro del sector empresarial de nuestro país, y en la actualidad no son solo las grandes empresas las que están expandiendo sus negocios, sino que las pequeñas y medianas empresas están invirtiendo en sacar de sus fronteras los productos que comercializan, y todos ellos necesitan salir de la mano de los servicios jurídicos que les ayudaron a nacer. 

Foro Jurídico Iberoamericano.- ¿Cómo ve usted las posibilidades actuales de la internacionalización de los despachos?

Javier Mata.- Ya no es una posibilidad sino un empeño en la que están no solamente las grandes firmas sino las firmas medianas, que teníamos una inquietud internacional pero que nunca nos atrevíamos a dar el paso. Ahora se están estudiando países, sectores… y acompañamos a nuestros clientes en los procesos de internacionalización.

No solamente es una meta sino que ya es una realidad, además existe una competencia enorme entre las firmas jurídicas.

FORJIB.- ¿Qué ha sido lo que ha cambiado para que se de ese paso?

J.M.- Los mercados son globales y además los crecimientos de los países denominados del primer mundo no están acompañando a las estrategias de crecimiento tradicional. Ciertas empresas tienen entre un 60 y un 70% de sus negocios fuera de España y en ocasiones fuera de Europa, y es evidente que tienes que acompañarles.

Por otro lado, para el cliente es muy importante y le ofrece una mayor tranquilidad tener un operador que conoce el mercado en el que ha nacido, y no solo las grandes compañías, sino también las medianas empresas que se han visto obligadas a salir y necesitan tener a lado a su abogado de
confianza.

FORJIB.- ¿Por qué es tan importante contar con el abogado de confianza?

J.M.- Entre otras cosas porque todavía existe una desconfianza respecto de algunos países, Gobiernos, regímenes jurídicos y también en ciertos operadores jurídicos. Este es un reto que no es nuestro sino de los operadores jurídicos de destino, que tienen que pensar que ciertas prácticas toleradas en los países de destino, cuando hay un mercado internacional deben terminar con ellas porque son restrictivas de la competencia, en algunos casos monopolísticas y en otros casos, más puntuales, podríamos hablar incluso de corruptelas. 

“El siguiente reto de los abogados en relación con las PYMEs es convencerles de que es mucho más barato tener un asesoramiento jurídico desde el principio”

FORJIB.- ¿Existe algún problema al ofrecer los servicios jurídicos fuera de las fronteras donde se está colegiado?

J.M.- Ninguno. La colegiación tradicionalmente ha estado orientada hacia la actuación en los tribunales, eso va a tardar en cambiar y además no es bueno que cambie de golpe, aunque sí se tiende a flexibilizarlo.

No tiene mucho sentido que pueda litigar en un Tribunal Arbitral de cualquier país del mundo pero que para actuar en un Tribunal ordinario tenga que someterme a una serie de requisitos que son puramente administrativos y por tanto intervencionistas. Es cierto que cuando intervienes en un tribunal aplicas normalmente normas nacionales, al menos las de carácter procesal, y, por tanto, se debe exigir que se conozca la norma local, pero se terminará acabando con ese intervencionismo y de hecho la tendencia, al menos en Europa, es flexibilizar.

FORJIB.- ¿La normativa internacional ayuda a que las empresas puedan expandir sus negocios fuera de sus fronteras?

J.M.- Sin duda. Se están rompiendo todos los viejos estándares proteccionistas y se están buscando acuerdos de libre comercio a nivel mundial, algo que potencia el comercio internacional y por tanto los servicios jurídicos internacionales.

La división tradicional del mundo también está cambiando, ya no existe el mercado de Oriente y Occidente, sino que además nos encontramos con otro nuevo mercando norte-sur. África, por ejemplo, está tomando un cierto protagonismo y se está comenzando a estudiar tanto por los operadores económicos como por los jurídicos, y vamos a vivir una revolución.

Ahora nos estamos dando cuenta de que todavía hay grandes zonas mundiales que son, desde el punto de vista jurídico y económico, vírgenes, y se está evolucionando del mercado de materias primas al mercado de las infraestructuras.

FORJIB.- ¿En que punto se encuentra el Derecho de Empresa a nivel internacional?

J.M.- En un avance continuo desde el S. XIX. La evolución del S. XX fue enorme con el nacimiento de organismos y normas mercantiles internacionales, (UNCITRAL, INCOTERMS…). Ahora estamos llegando a una evolución puramente tecnológica, es decir, las normas comerciales internacionales se van adaptando a las nuevas formas de negocio.

El Derecho Comercial internacional se adapta muy rápido a las innovaciones tecnológicas, y con su actual estado de desarrollo ofrece soluciones, principalmente porque se parte de algo muy básico, es decir, una forma u otra de negocio jurídico termina siendo un contrato y las cláusulas y las obligaciones básicas van a seguir siendo las mismas.

En cuanto a la contratación internacional lo que está pasando es que el abogado necesita rodearse de profesionales ajenos a su propia profesión. Se está produciendo una evolución en la colaboración del profesional jurídico con otros profesionales de ramas técnicas. La tendencia es formar equipos multidisciplinales y no sólo formados por abogados, sino también por economistas y técnicos de la especialidad o sector en que opere.

“Ahora nos estamos dando cuenta de que todavía hay grandes zonas mundiales que son vírgenes, y estamos pasando del mercado de materias primas al mercado de las infraestructuras”

FORJIB.- ¿Cuáles son los principales problemas que se pueden encontrar los empresarios a la hora de ofrecer sus servicios en el extranjero?

J.M.- En el país de destino tiene que contratar abogados especializados en la materia en que opere la empresa, que sean serios y que oferten unos honorarios acordes a los estándares del país, y por otro lado, el empresario tiene que entender lo que el abogado especializado le cuenta, esta situación puede complicarse porque son diferentes equipos de abogados los que pueden llegar a trabajar, y es en ese momento cuando la empresa quiere a su abogado de confianza, principalmente para que todos los profesionales locales le reporten y éste, a su vez, coordine los equipos y reporte a su cliente.

FORJIB.- Cuando se acompaña a un cliente en la internacionalización de un negocio, ¿cuál es el principal papel del abogado?

J.M.- Elegir, instruir y coordinar los distintos equipos jurídicos del país de destino. Un abogado tiene mucha más facilidad de entender lo que se está debatiendo a nivel jurídico. Es una labor importante de coordinación porque un empresario cuando llega a un país nuevo no conoce ni la legislación, ni los operadores, ni la forma de gobierno y administración… no conoce por donde le pueden venir los problemas y necesita un profesional de confianza.

FORJIB.- ¿Se podría hacer más por desarrollar un Derecho de Empresa más global?

J.M.- Soy un firme defensor del no intervensionismo, el mercado legal se adapta inmediatamente a lo que le pide su cliente.

Creo que al mercado legal hay que dejarlo que evolucione, el mercado, también jurídico, es sabio y se adapta a las circunstancias de la vida y del propio comercio internacional.

FORJIB.- ¿Para un buen desarrollo internacional cree que es fundamental tener un socio local?


J.M.- Depende de los países y de las zonas. En algunos países es obligado ir con un socio local porque lo exige la legislación del país, en otros no hace falta un socio local pero si una compañía local y en la mayoría se admite que opere cualquier compañía en igualdad de condiciones. No hay una regla general aunque cada vez son más los países que huyen del intervencionismo que supone exigir un socio o una compañía local. No es bueno que se impongan socios locales porque a veces genera situaciones de aprovechamiento que no son deseables. 

Si hay libertad, la decisión estará tomada en base a criterios mercantiles o tributarios. Los criterios deben ser puramente técnicos, en función de la fiscalidad o de la norma mercantil, o en función, incluso, de los tratados de doble imposición.

“Para el cliente es muy importante y le ofrece una mayor tranquilidad tener un operador que conoce el mercado en el que ha nacido”

FORJIB.- A la hora de querer fusionar o crear alianzas con otras empresas fuera, ¿qué opciones tienen los operadores jurídicos?

J.M.- Hay de todo, y la última tendencia es crear despacho propio en el país de destino. En años anteriores ha habido algunas alianzas y se han deshecho, y algunos Despachos punteros llegaron a crear alguna red. Las redes son muy complicadas, ya que depende de la confianza que tengas con determinada persona que lidere un despacho en determinado país.

Las redes son complicadas incluso en el ámbito local, sobre todo en un mercado que se está liberalizando y se puede ejercer en cualquier lugar. Exige una fidelidad enorme entre quienes componen la red, una gran confianza y unos intereses comunes que son muy complejos de alcanzar.
La tendencia actual es que si un Despacho tiene una base de clientes en un determinado país aperture oficina en tal país y acompañe a sus clientes.

FORJIB.- ¿La crisis económica ha abierto más puertas a la internacionalización de los servicios?

J.M.- Sí, evidentemente, el mercado legal está evolucionando hacia una absoluta
internacionalización.

La crisis ha provocado muchas cosas, y una de ellas es que ciertos empresarios tenga la mayoría de su volumen de negocio en el extranjero y, por tanto, desde el punto de vista del sector legal, los grandes despachos tienen ya una parte sustancial de su negocio fuera y las firmas medianas estamos comenzando o intensificando nuestros procesos de internacionalización a pensar muy bien que tenemos que salir fuera.

FORJIB.- ¿En España existe una verdadera cultura empresarial?

J.M.- Yo creo que sí, somos un país de emprendedores, quizás lo que nos falta es una cultura de emprendimiento científico, el carácter español es emprendedor, pero es preciso perfeccionar los procesos, los métodos, los programas, en definitiva, la planificación.

Debemos acostumbrarnos a emprender sabiendo que cualquier actividad va a estar sometida a unas reglas, a un procedimiento, a unas normas, a veces muy complejas y con regímenes sancionadores duros. Si eso se olvida, se puede incurrir en irregularidades o, incluso, en la comisión de
delitos.

FORJIB.- ¿Cómo podría solucionarse este problema?


J.M.- Todo esto se evita o minimiza con asesoramiento jurídico preventivo, pero a la pyme le cuesta gastar dinero en abogados, más allá de cuando tiene un conflicto.

Es importante hacer derecho preventivo, de hecho el actual anteproyecto del Código Penal considera delito que una empresa no tenga constituido un régimen de control para que sus empleados no comentan, a su vez, un delito. El no tener un mecanismo de control para que los empleados no delincan ya es un delito autónomo. Si existen normas y protocolos desde el principio es mucho más fácil poder cumplirlos, y gracias a estos protocolos de control se evitan muchos problemas. Si al abogado solo se va cuando se tiene encima de la mesa un problema enorme, siempre tendrá una mala solución.

El siguiente reto de los abogados en relación con las PYMEs es convencerles de que es mucho más barato tener un asesoramiento jurídico desde el principio que tener que buscar un asesoramiento jurídico cuando ya ha surgido un problema, y en esto estamos trabajando activamente los despachos medianos.