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ENTREVISTA A LIDIA ZOMMER...

“Ser responsables nos va a hacer más atractivos”

Lidia Zommer, Consultora de estrategia y gestión de despachos de abogados

La Responsabilidad Social Corporativa dentro de los bufetes de abogados es uno de los temas más debatidos en los últimos tiempo, ya que son numerosas las personas que se cuestionan si realmente son responsables para con la sociedad. Todos los sectores tienen claro que las empresas deben ser responsables, pero quizá a los despachos les cuesta más sentirse “empresas”. 

Foro Jurídico Iberoamericano.- Actualmente, ¿son socialmente responsables los bufetes de abogados?

Lidia Zommer.- Si entendemos a la RSC como el diálogo de la empresa con sus grupos de interés (stakeholders) para identificar, prevenir y mitigar posibles impactos adversos, vemos que cuando los despachos hablan de responsabilidad se refieren principalmente a una parte de estos grupos. Cuando miramos las actividades que hacen los despachos bajo el paraguas de RSC, frecuentemente vemos proyectos de acción social. Estas actuaciones son muy valiosas, pero creo que tenemos mucho por hacer antes o por lo menos en paralelo con otros grupos más directamente relacionados. Me refiero fundamentalmente a los abogados y sus familias. La conciliación entre el trabajo y la vida del abogado es un aspecto en el que tenemos amplio margen de mejora.

FORJIB.- ¿Existe en España una cultura de RSC?, ¿y en América Latina?

L.Z.- En España la responsabilidad se confunde mucho con la acción social por el tema de la caridad cristiana, pero la caridad es dar lo que te sobra y la RSC no se trata de eso.

Pero además de acción social, los despachos tienen la práctica habitual de contribuir a mejorar al sector compartiendo conocimiento. El aporte docente de los abogados en conferencias, seminarios y colaborando en publicaciones y blogs jurídicos eleva el nivel formativo del sector, a la vez que los posiciona como expertos. Éste es un claro ejemplo de una demanda de la sociedad que contribuye a la vez al crecimiento directo del despacho.

En América Latina estamos peor porque la sociedad está aún luchando por lo básico. Eso hace que en cada estamento sea mucho más difícil avanzar. Los despachos de abogados tienen que combatir la corrupción endémica que existe y tratar con un sistema mucho más atrasado.

FORJIB.- ¿Qué se necesita para que la cultura de RSC se arraigue en las empresas?

L.Z.- Un cambio cultural. Ni las empresas en general ni nuestro sector en particular puede cambiar si la sociedad no cambia. Es de gran ayuda la presión social encauzada por los medios de comunicación, en la medida en que la gente se agravia y los medios de comunicación lo reflejan las empresas se dan cuenta de que no es rentable ser irresponsable. La gestión responsable de las empresas está muy relacionada con la reputación y en general se aprende de los errores, las crisis reputacionales de las empresas generalmente suceden porque no se han tenido internamente los controles necesarios para identificar los factores de riesgo.

Dentro del sector legal tenemos una gran oportunidad de mejora en los sistemas de trabajo y la gestión del talento, desde la selección, la capacitación, los planes de carrera hasta la comunicación interna. Las nuevas generaciones valoran cada vez más la conciliación Cuando esto ocurre, los trabajadores en lugar de obedecer y alinearse con lo que dice el jefe lo que hacen es comprometerse, movilizar todas sus capacidades para cumplir los objetivos del despacho, ya que sus propios objetivos se verán cumplidos en la medida en que se cumplan los de la organización.

Los despachos competimos por los mejores abogados. Las firmas que han entendido que pueden generar una ventaja competitiva de cara al mercado de los profesionales ofreciendo sistemas que permiten jornadas de trabajo más razonables están diferenciándose positivamente.

FORJIB.- ¿Qué problemas existen en los despachos para que no sean verdaderamente
responsables?

L.Z.- Hay una cultura de que quien más tiempo esté en el despacho más ocupado está y entonces es el más exitoso, cuando en realidad quedarse hasta tarde no quiere significar producir más ni mejor.

Nadie dejaría que le interviniera quirúrgicamente un cirujano que ha estado trabajando doce horas, pero nuestros abogados a veces están tratando temas muy complicados después de diez horas de oficina y esa situación no es responsable ni con los propios clientes.

En algunos bufetes se van transmitiendo estos vicios, mientras que otros ya tienen sistemas de trabajo eficientes y de gestión de proyectos que regulan la atribución de tareas coordinada a los miembros del equipo. Estos últimos bufetes están creciendo.

Por supuesto que a veces hay picos de trabajo, los clientes tienen urgencias y la disponibilidad en esta profesión es fundamental. Pero cuando esto es permanente debemos revisar los sistemas. 

“Ser atractivo para los mejores profesionales es la mejor herramienta para el crecimiento sostenible. Sólo con abogados formados y comprometidos con los objetivos del despacho se puede aspirar a los asuntos más interesantes”

FORJIB.- ¿Cómo se podría crear una verdadera conciliación laboral y familiar?

L.Z.- Hay despachos que ya cuentan con programas de “trabajo flexible”, no solo para mujeres, en los que se ofrecen reducciones de jornada, el tele trabajo, los modos de comunicación online y trabajar por resultados en vez de por horas, etc. Lo importante es que estas medidas que ayudan a la mujer a seguir trabajando permitan también el progreso en su carrera como directiva, en nuestro caso, que pueda llegar a ser socia.

El techo de cristal, la dificultad de las mujeres para acceder a la sociatura, es fundamentalmente una muestra de derroche de capital humano. Invertimos en la formación de las abogadas y después las
perdemos.

Esta situación se va preconfigurando cuando se les asigna a las que están en edad de procrear peores asuntos o clientes menos importante, en el prejuicio de que llegado el caso no podrían conjugar ambas responsabilidades, de modo que en el momento en que la mujer tiene que decidir si se plantea el desafío de cumplir con la vida familiar y la laboral simultáneamente ya tiene menos que perder porque su un lugar es menos importante en la firma.

FORJIB.- ¿Qué pasos habría que dar para que cambiara esta situación?

L.Z.- Lo primero es tomar la decisión desde la más alta esfera de la dirección del despacho. Sin la implicación personal del socio director ninguna medida en este sentido puede prevalecer.

Existen numerosos clientes que exigen a los despachos que tenga políticas internas similares a las suyas, y esto es lo que nos va a llevar a que los despachos también se sumen a políticas de responsabilidad. Sin embargo el problema actual es cultural, vivimos en un sistema interconectado y es muy difícil que se mueva un sector independientemente de la sociedad, los despachos únicamente reflejan lo que es la sociedad.

Los despachos que quieren implantar medidas de conciliación están creando programas de mentoring para asociadas, para ayudarlas a seguir creciendo en la carrera.

FORJIB.- ¿Por qué es tan complicado hacer entender a los despachos este tipo de responsabilidad?

L.Z.- Los despachos de abogados son especiales en cuanto a la estructura de dirección y tienen una gestión especial. Una diferencia importante entre el sector legal y la empresa en general es que los despachos son Partnerships, los mandos intermedios son a la vez los dueños de la compañía y es más difícil hacer cambios porque el liderazgo depende de la voluntad de los socios y esto supone una forma de toma de decisiones totalmente diferente. La gestión de un despacho se articula separadamente la producción por un lado y la gestión por el otro, y son mundos que no se relacionan lo suficiente.

“En algunos despachos se cree que para ser un abogado exitoso es necesario quedarse en el despacho un gran número de horas. Para ser responsable la organización debe ser eficiente y valorar los resultados más allá de las horas”

FORJIB.- ¿Por qué se tiende a pensar que RSC es igual a Pro Bono?

L.Z.-
Eso es una deformación en todas las sociedades, y justamente por eso hay muchas corrientes que quieren quitarle la palabra “social” y quieren que se hable de “empresa responsable”. La palabra social solo incide en una parte, que es lo que se hace con el resto de la sociedad, sobreponderándola en menoscabo de la consideración de los otros grupos de interés.

La clave a la hora de hacer voluntariado en los despachos donde los abogados tienen objetivos de cantidad de horas facturables para identificar si el esfuerzo lo hace el despacho o el abogado, radica en saber si las horas Pro Bono van a la cuenta de las horas facturables o no.

FORJIB.- ¿Qué finalidad tiene el Pro Bono en una sociedad en la que existe el acceso a la justicia gratuita?

L.Z.-
El turno de oficio se dedica a personas físicas que deben acreditar su situación de necesidad. Los despachos en cambio trabajan con fundaciones y otras asociaciones sin fines de lucro asesorándolas para su mejor devenir. También, aunque menos frecuentemente en el caso de los despachos de la abogacía de los negocios, a los beneficiarios de las organizaciones. Los despachos que hacen asesoramiento Pro Bono ponen su mejor hacer al servicio de organizaciones de bien común y es un aporte muy relevante para apoyar al tercer sector.

FORJIB.- ¿Cuántas horas de más supone en la jornada laboral de un abogado el trabajo Pro Bono?

L.Z.- Depende de cada firma, pero lo mas importante no es el número de horas, sino que estos asuntos sean parte del presupuesto de los equipos a los que se les asigna, dentro del marco de la voluntariedad. El bufete, a través de un grupo de trabajo dedicado, deriva la necesidad de asesoramiento al abogado que lo pueda hacer mejor.

FORJIB.- ¿La responsabilidad social se debe empezar primero con los propios trabajadores?

L.Z.- La responsabilidad, aún más que la caridad, empieza por casa y representa una gran oportunidad para los despachos que así lo ven. 

“Cuando hablamos de responsabilidad, lo principal es escuchar a los clientes y a los propios abogados”

FORJIB.- ¿Se ha utilizado la RSC para “lavar” la imagen de las empresas?

L.Z.- Depende de cómo se use. Un tema muy debatido es si se debe comunicar o no las acciones que hacen las empresas. La comunicación no solamente sirve para promocionar a la organización, sino también para difundir esas buenas prácticas en la sociedad. Creo que si las cosas se hacen bien es muy positivo comunicarlo porque se promueve un modelo correcto. Pero lo primero y fundamental es que antes de contarlo fuera, hay que hacerlo bien.

FORJIB.- ¿Qué deberían hacer las empresas para ser verdaderamente responsables con la sociedad?

L.Z.- Lo primero es mirar a la gente, que haya comunicación interna, pero de verdad, ya que por tener una intranet o una revista interna no se tiene comunicación. Esto es como con la presencia de los despachos en el mundo de las redes sociales: que un despacho tenga un Community Manager que hace muy bien su trabajo no significa que se esté participando en la conversación 2.0. En un sector como el legal, en el que la confianza entre las personas es el eslabón principal del desarrollo de negocio, quien debe participar es el abogado, cada uno de los abogados. Lo mismo en cuanto a comunicación interna, cuando los asociados reclaman comunicación interna no están pidiendo una revista interna, sino diálogo directo: “que mi jefe hable conmigo, y que me diga cómo lo estoy haciendo y que espera de mí.”

Lo más importante para que todo funcione es que haya un diálogo con el responsable de equipo. Dentro de los objetivos de los socios debe estar la buena gestión de las personas, para medirlo algo importante sería por ejemplo una evaluación del desempeño 360 grados.

En numerosas ocasiones no le explicamos a la gente el marco global en el que se inserta su colaboración. Esto hace que el trabajo sea más ineficiente y que además el profesional tenga menos
satisfacción.

FORJIB.- ¿La rentabilidad de un despacho pasa también por ser responsable?

L.Z.- A largo plazo sí, porque la irresponsabilidad tiene patas cortas. Esto se ve con la rotación y con el compromiso de los abogados, y fundamentalmente con la reputación de éstos, éste es un sector donde todo el mundo se conoce y la reputación se construye día a día en el trato con la gente.

A la hora de competir, ser responsables nos va a hacer más atractivos, y en los bufetes no sólo competimos por los clientes, sino también y, fundamentalmente, por los mejores abogados. Quien tenga a los mejores profesionales puede acceder a los mejores clientes con los casos más interesantes, y esto llevará a una mayor facturación y, por lo tanto, a ser más rentables.
Muchos asociados senior y socios jóvenes están dejando despachos grandes para montar su propio proyecto, en el que quieren plasmar su modo de ver la abogacía. Esta pérdida de capital humano podría controlarse con una adecuada comunicación interna con la que estas iniciativas redundaran en mejoras en la organización y estrategia del despacho de origen.
De todos modos, soy optimista, cada vemos a más despachos cambiando del liderazgo tradicional de ordeno y mando, a un liderazgo más moderno, basado en la colaboración, el diálogo y la potenciación de la diversidad como fuente de riqueza intelectual y crecimiento.