Facebook Twitter LinkedIn Google Plus

ENTREVISTA A LUIS DE LARRAMENDI

El panelista no puede excusarse a la hora de tomar una decisión

Con el nacimiento de Internet, también hubo de nacer una nueva fórmula de jurisdicción en cuanto a la Propiedad Intelectual, ya que los nombres de dominios exigían que se impusieran unas normas y leyes para que los usurpadores de estos no pudieran ejercer con absoluta impunidad un uso fraudulento. El ICANN regula todo lo concerniente a Internet, a través de los panelistas de la OMPI se imparte la propiedad legítima en cuanto a los nombres de dominio, y uno de ellos comparte con nosotros todo el entremado de este tema. 

Foro Jurídico Iberoamericano.- ¿Dónde se inicia el principal problema en cuanto al tema de los nombres de dominio?

Luis de Larramendi.- El problema en este sector se inició al tomar la decisión de que las direcciones de Internet dejaran de ser números para pasar a ser nombres, y el conflicto surje porque el nombre implica una elección, y dentro de ésta el nombre más fácil es el más recordado y el que atrae más.
A finales de 1999 se publican las normas del Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN) para la resolución uniforme de conflictos, lo que la convierte en la proveedora principal como administradora de estas resoluciones, empieza a nombrar panelistas y se comienzan a resolverse asuntos.

“Creía que habría un interés limitado, pero actualmente tenemos 1.900 nuevos procesos de dominios tipo .com abiertos”

FORJIB.- ¿Cuál es la labor que tiene el ICANN?

L.L.- Administrar tanto los nombres de dominios como todo Internet, depende del Gobierno de los EE.UU., que al fin y al cabo fueron los que crearon la red inicial de Internet, y su misión es administrar la red tanto técnica como jurídicamente.

Actualmente existen unos 300 panelistas en OMPI, de los cuales once somos españoles, y administran todos los dominios que existen, tales como .com, .org, .net, y .es, etc...

“El ejercicio propio del derecho también puede tener límites, ya que se puede usar este principio para un claro perjuicio de un tercero, incurriendo en abuso de derecho”

FORJIB.- ¿Por qué la Resolución Alternativa de Conflictos es la mejor fórmula jurídica para resolver estos conlictos?

L.L.- Por el carácter absolutamente extraterritorial que tienen los nombres de dominio, ya que éstos al final no están alojados en ningún lado, es decir, realmente se puede pedir que el dominio se quite de un servidor pero si lo llevan a un país vecino… en ese caso lo único que realmente tiene eficacia es que alguien controle todos los nombres de dominio y decida sobre ellos, y para ello está ICANN.

FORJIB.- ¿Cómo actua el ICANN y que ámbito jurisdiccional tiene?

L.L.- Dentro del ICANN se restringió el ámbito de aplicación, algo que fue muy inteligente, únicamente a aquellos supuestos más obvios, no aquellos en los que se discuten derechos entre las partes, sino en los que existe un abuso de derecho, un fraude o una atribución ilegítima de un dominio por parte de un titular. En estos casos, el ICANN, a través de los proveedores como OMPI, puede retirar el nombre de dominio, aunque la persona a la que se le ha retirado, posteriormente, puede acudir a los tribunales.

La jurisdicción competente para los pleitos que se susciten como consecuencia de impugnar las decisiones del ICANN es la del país del registrador. La Cooperación para asignar Nombres y Números autoriza una serie de registradores, que son como subarrendadores de los dominios, ante los que se solicita la inscripción del dominio y dependiendo del lugar donde estos tengan el domicilio legal, será la jurisdicción que se tenga en consideración. 

FORJIB.- ¿Qué tiene de diferente las resoluciones que se toman en cuanto a los nombres de dominio?

L.L.- Es algo particular y no tiene nada que ver con los cientos de conflictos que se suscitan cuando por ejemplo se establecen relaciones comerciales, en estos casos la solución es relativamente sencilla ya que ICANN tiene el control a la hora de retirar un dominio y lo que resuelvan los panelistas es lo que se hace.

FORJIB.- ¿Actualmente existen menos casos que cuando comenzó Internet?

L.L.- Ahora no hay menos casos si no que son diferentes, ya que actualmente los habituales de la usurpación de dominios ya saben cuanto le va a costar al legítimo titular del dominio recuperarlo.
El registrar un dominio vale unos 15 dólares, mientras que para iniciar un procedimiento la tasa de la OMPI es de 1.500 dólares, y al abogado menos de mil dólares no se le va a pagar, por tanto si se negocia la venta del dominio por 1.500 dólares al legítimo titular le va a salir más barato y el usurpador le ha sacado una buena rentabilidad a los 15 dólares. 

FORJIB.- Con la usurpación de nombre de dominio, ¿se continúa haciendo negocio o se hacía más negocio antes?

L.L.- Antes se hacían negocios más sonoros y con cantidades más astronómicas, ahora son mucho menores, ya que se debe tener más cuidado. En el momento en el que existe una prueba de que se ha intentado vender el dominio por una cifra superior al coste invertido se considera una evidencia de mala fe, el problema es que en general no suele haber pruebas, ya que lo más que hay es una conversación telefónica.

FORJIB.- ¿Existen diferencias entre los .es y los .com a la hora de iniciar un procedimiento?

L.L.- A la hora de iniciar un procedimiento son prácticamente iguales, deben cumplir tres puntos: que haya un nombre de dominio que sea confundiblemente similar o idéntico a una marca anterior, que el que haya asumido ese nombre de dominio carezca de derechos legítimos sobre él y que la adopción de ese nombre de dominio se haya hecho de mala fe y se este usando con esa mala fe.

Las diferencias son muy sutiles. En los dominios .com se requiere que haya una marca anterior, pero no solamente registrada, sino también usada, es decir, si está presente en el mercado y forma parte de una transacción mercantil se considera un uso de marca y vale para impugnar un nombre de dominio, aunque no están incluidas las denominaciones sociales de nombres de personas o cosas y las indicaciones geográficas, que sí se tienen en consideración en los .es. 

“Antes se hacían negocios más sonoros y con cantidades más
astronómicas, ahora son mucho menores, ya que se debe tener más cuidado”

FORJIB.- Entonces, ¿es más sencillo impugnar un .es que un .com?

L.L.- Prácticamente es igual, aunque es más fácil porque tiene un mayor número de derechos reconocidos que pueden servir de base.

FORJIB.- ¿Llegará un momento en que la usurpación de nombres de dominios desaparecerá?

L.L.- Personalmente pensaba que tendría un interés limitado, ya que cuando buscas algo en la red seleccionas lo que te parece más adecuado y no te paras en lo que no tiene vinculación con el tipo de actividad que buscas, por lo que teóricamente la importancia real es menor que la aparente y creía que esto iba a disuadir a la gente, pero actualmente tenemos 1.900 nuevos procesos de dominios tipo .com abiertos. 

“Ahora no hay menos casos si no que son diferentes, ya que actualmente los habituales de la usurpación de dominios ya saben cuanto le va a costar al legítimo titular del dominio recuperarlo”

FORJIB.- ¿Qué tipo de restricciones existen a la hora de crear un nombre de dominio?

L.L.- En primer lugar hay unos requerimientos técnicos, ya que el sistema que sustenta Internet y que administra ICANN tiene unas determinadas capacidades y puede sostener un número determinado de nombres de dominio, y además existen unos impedimentos legales.

FORJIB.- ¿Existen casos en los que surgen dudas sobre a quien corresponde el dominio?

L.L.- Sin duda, existen casos en los que es difícil inclinarse por una accion o por otra, pero igual que la jurisdicción no puede excusarse de juzgar el panelista tampoco puede excusarse a la hora de tomar una decisión.

La dificultad sobre todo ocurre con los dominios que están formados por denominaciones que tienen componentes descriptivos. Lo que debes hacer es buscar indicios que te permitan tener la razonable certeza de si se ha hecho de buena fe o si se ha hecho con el fin de lesionar el derecho de quien se sabe que ya tiene ese nombre.

El principio general de derecho dice que el que usa de su derecho no hace daño a nadie, pero el ejercicio propio del derecho también puede tener límites, ya que se puede usar este principio para un claro perjuicio de un tercero, incurriendo en abuso de derecho.