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ENTREVISTA A LUPICINIO RODRÍGUEZ...

“Alcanzar una ética de objetivos medios o máximos únicamente es posible en un entorno de confort económico”

D. Lupicinio Rodríguez, socio director de Lupicinio abogados y presidente de Scevola

La ética y la calidad es algo fundamental en cualquier sector de la sociedad, pero más si cabe entre aquellos profesionales que velan por los Derechos Fundamentales y por las Garantías Institucionales de los ciudadanos. La Responsabilidad Social cada vez es más importante para la abogacía, y el señor Rodríguez nos ofrece una análisis exhaustivo de ello. 

Foro Jurídico Iberoamericano.- ¿Cuáles son los campos en los que se debe trabajar para conseguir una ética y una calidad?

Lupicino Rodríguez.- Hay muchos, en primer lugar la ética dentro del ámbito jurisdiccional en donde hay cosas mejorables, un ejemplo sería la interlocución con los jueces, que debería ser en presencia de la dos partes, también deberíamos, al menos estudiar, algunas cuestiones relacionadas con lo que en América se llama discovery.

“No hay ninguna ONG, asociación o sistema de Pro Bono dentro de la abogacía que atienda esos casos límite al que no llega el turno de oficio”

FORJIB.- ¿Desde los colegios profesionales se trabaja la RSC?

L.R.- Desconozco otros colegios, pero desde luego que el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid es demasiado grande como para abordar los problemas de RSC de una manera totalizadora. Es algo imposible.

FORJIB.- Y dentro de los bufetes de abogados, ¿se conoce realmente a fondo lo que significa esta materia?

L.R.- Se conoce más la Responsabilidad Social de las compañías que la RSC como un objetivo o un elemento de la abogacía en su ejercicio. Este aspecto no se toma muy en consideración y no está en el guión de los despachos de abogados.

FORJIB.- ¿Y qué se necesitaría para que los despachos tuvieran la RSC dentro de su guión?

L.R.- En primer lugar entender exactamente cual sería el alcance de la RSC en los despachos, porque nuestros stakeholders son diferentes. Habría que crear un modelo teórico para los despachos, más que una Responsabilidad Social Corporativa en los bufetes deberíamos delimitar el alcance de la Responsabilidad Profesional de los abogados y de sus firmas, no solo en un sentido extensivo sino también en un sentido restrictivo, ya que el actual sistema de Responsabilidad Profesional por negligencia o por daños causados en el ejercicio profesional, en mi opinión, es excesivo.

FORJIB.- ¿Cuál es la Responsabilidad que tienen los profesionales de la abogacía para con la sociedad?

L.R.- Tenemos una Responsabilidad Profesional previa, que es la de ser extremadamente cuidadosos con el conflicto de interés. Posteriormente tenemos la responsabilidad de la administración de los recursos, debemos trabajar sólo en aquellas materias en las que tengamos perspectiva reales de éxito y no impulsar procedimientos que sabemos que están condenados al fracaso total. En ocasiones provocamos costes de justicia que podrían ser evitados.

FORJIB.- ¿Es fácil hacer entender al cliente que su procedimiento está abocado al fracaso?

L.R.- Es fácil, pero en todo caso el abogado no tiene porque seguir las directrices del cliente, nosotros somos libres, trabajadores por cuenta propia y si vemos que algo no tiene sentido económico o tiene un sentido realmente antiético sencillamente no debemos aceptarlo.

“Para que el abogado sea feliz es muy importante que entienda que no es una prima donna de la sociedad, sino que es un actor secundario”

FORJIB.- ¿Y por qué no se hace?

L.R.- El problema de la profesión es que está corta de mandatos y de ingresos. Está hipertrofiada con abogados ejercientes; falta trabajo y la gente tiene que generar recursos para sostener los despachos y su staff humano.

Cuando hay escasez la ética es de mínimos, alcanzar una ética de objetivos medios o máximos únicamente es posible en un entorno de confort económico.

FORJIB.- ¿El trabajo Pro Bono es una “obligación” de los despachos de abogados dentro de la Responsabilidad Social?

L.R.- Tengo mis dudas sobre la dinámica del alcance que se la está dando a la RSC. Los contratos de trabajo que hemos firmado con nuestros abogados no implican asumir cargas extraprofesionales de carácter lucrativo. No debemos sacrificar ni un minuto de sus tiempos si, al tiempo, en sus objetivos profesionales, figura el máximo rendimiento económico para el despacho.

En Lupicinio Abogados facilitamos ideas y entornos pero en ningún caso controlamos y mucho menos exigimos un trabajo Pro Bono, eso entra dentro de la conciencia personal. Como decía antes un paso muy importante es que fuéramos eficientes en la administración ética del conflicto de interés, de la calidad, de la auto limitación en los trabajos profesionales innecesarios…

“Más que una Responsabilidad Social Corporativa en los bufetes deberíamos delimitar el alcance de la Responsabilidad Profesional de los abogados y de sus firmas”

FORJIB.- Teniendo en cuenta que en nuestro país contamos con una asistencia jurídica gratuita, ¿el Pro Bono de los despachos supone una verdadera acción de RSC?

L.R.- No hay ninguna ONG, asociación o sistema de Pro Bono dentro de la abogacía que atienda esos casos límite al que no llega el turno de oficio. Sería mucho más inteligente plantear que las propias firmas fueran quienes potenciaran la asistencia jurídica gratuita añadiendo algunos recursos, pero todos ellos remunerados, porque no me parece razonable que un abogado que tiene 55 ó 60 horas de trabajo a la semana, además se le pida que se desplace a prisiones o a barrios para hacer un trabajo Pro Bono. Esto no me parece justo.

FORJIB.- ¿Se debe primero trabajar en un responsabilidad dentro de las firmas para poder conseguir un verdadero compromiso ético con la sociedad?

L.R.- Absolutamente. Si la carrera profesional está comprometida por razón de un horario, como por ejemplo les pasa a las mujeres, o si la hora estándar de salida son las once de la noche, se está incumpliendo el primer mandato para tu primer stakeholders, que son tus trabajadores y que son acreedores de una vida personal, de un recreo y ocio adecuados a su persona.

Durante la época boyante española, nosotros éramos conscientes, porque vivíamos las transacciones corporativas, que los equipos de trabajo no dormían durante días, e incluso durante semanas, porque el Banco de negocios exigía la presencia de un solo equipo, y en aquellos tiempos sugerí que se exigiera el doble turno, de tal manera que, en las épocas de transacciones, todos los abogados pudieran vivir. Las firmas de negocio no tienen el menor interés, en general, en profundizar en esta reflexión.

Los horarios invertebrados en la época de las grandes transacciones ha sido letal para la calidad de vida, especialmente para las mujeres. Las abogadas que ejercitan su responsabilidad familiar de una manera seria y comprometida han sufrido este estilo de abogacía corporativa, ya que toda abogacía que exige en última instancia, de una manera estructural, unos horarios que exceden las ocho de la noche es una abogacía en prejuicio de la mujer.

FORJIB.- ¿Por qué es tan difícil que las empresas entiendan que la responsabilidad también supone ofrecer una conciliación laboral y familiar?

L.R.- Porque trabajamos a corto plazo y no pensamos en los efectos letales y patológicos que, a largo plazo, supone este estilo de abogacía.

En primer lugar, estos temas deberían hablarse entre los abogados y no se hablan. Las reuniones son absolutamente técnicas, hablamos de cuestiones instrumentales, no de los grandes temas humanos de nuestras firmas. Los abogados que no son capaces de soportar el sobre esfuerzo laboral tienen muy difícil llegar a la condición de socios y menos todavía de socios gestores.

Tendría que haber un diálogo previo en donde se estableciesen unas bases estructurales para la humanización de la abogacía y a partir de ahí todo sería mucho más fácil. Lo fundamental es saber que primero somos nosotros mismos, la calidad empieza por uno mismo.

FORJIB.- ¿Qué implicación social deberían tener los abogados?

L.R.- Los abogados son conocedores de algo que es dramáticamente importante y son los derechos y garantías de los ciudadanos. Aparte de crear tramas filantrópicas, los abogados deberían crear entramados sociales para la defensa de los derechos fundamentales y de las garantías institucionales que tienen nuestros ciudadanos.

La abogacía sería muchísimo más eficiente si en vez de realizar un trabajo ocasional filantrópico fuéramos por la vía de presentar recursos jurisdiccionales, por ejemplo, acudir a Estrasburgo en defensa de derechos humanos cuando se requiera o presentar nuestras opiniones en libros blancos. Se trataría de tener más recursos económicos y un enfoque realmente incisivo del trabajo Pro Bono no un enfoque paliativo que es lo que hacemos.

FORJIB.- ¿Por qué se ha dejado de escuchar a la abogacía?

L.R.- La abogacía beligerante es incómoda y desagradable. Los mejores especialistas son una abogacía que recibe mucho trabajo jurídico del poder y no se quiere tomar el riesgo de la beligerancia.
La vida viene en paquetes y la parte negativa del paquete es que puedes perder rentabilidad en el corto plazo. Si los abogados se unieran a nivel global, estatal, y regional para exigir de los “agentes” un ejercicio realmente humano la abogacía ganaría.

FORJIB.- ¿La primera responsabilidad del sector de la abogacía no sería estar unida en defensa de los Derechos Fundamentales y de las Garantías Institucionales?

L.R.- Por supuesto, esa es la abogacía beligerante e incisiva que muerde pero actualmente la abogacía sólo utiliza los molares. Somos un sector herbívoro, pero ha llegado el momento de ser un poco carnívoros y atacar. Podría haber estructuras, al margen de los colegios, donde los ciudadanos estén asistidos en sus derechos, pero el sistema partidocrático no puede tener interés en que el tejido social crezca, no le conviene.

FORJIB.- ¿Y cómo se podría conseguir que eso cambie?

L.R.- Con el diálogo, la unión y con el tiempo libre. Los abogados tienen que tener tiempo libre para reunirse y hablar. Hay abogados con capacidad de iniciativa, pero se les tiene que dar la posibilidad de crear y para esto se necesita tiempo.

Los líderes de los despachos debemos facilitar estructuras donde la gente pueda reunirse, hay que dar tiempo, aunque suponga ganar un poco menos de dinero, y todo esto basado en la libertad de cada individuo, sin obligar a nadie, y estoy convencido de que serían muchísimos los que se involucrasen e hicieran cosas. 

“Aparte de crear tramas filantrópicas, los abogados deberían crear entramados sociales para la defensa de los derechos fundamentales y de las garantías institucionales”

FORJIB.- ¿La Responsabilidad ha pasado a un segundo plano por la necesidad de vivir y ganar dinero?

L.R.- Tal vez, pero te aseguro que personalmente los dos patrocinios que he ejercido a lo largo de mi vida profesional con Scevola y Reskate han sido las cosas más divertidas que he realizado, está claro que llevamos un estilo de vida que requiere ciertos ingresos, pero hay tiempo para más cosas.

Para que el abogado sea feliz es muy importante que entienda que no es una prima donna de la sociedad, sino que es un actor secundario y por lo tanto mucho más libre que la prima donna que está sometida solo a la clientela, al consumo, al ranking…

FORJIB.- ¿Y por qué no se consigue esa libertad?

L.R.- La libertad es un proceso mental que se consigue cuando uno está dispuesto a perderlo todo, incluso la vida, por razones valiosas, pero la gente se resiste a perder nada. Tenemos que empezar a aligerar nuestro endeudamiento personal y quitarnos “michelines” mentales.

FORJIB.- ¿La difícil situación económica que se está viviendo ha hecho que la Responsabilidad florezca un poco más?

L.R.- Ha ayudado, pero creo que llega un momento en el que todos los actores tienen que tomar cierto riesgo en la búsqueda de la felicidad del ser humano. No se puede someter a la ansiedad derivada de una responsabilidad ilimitada. Deben fijarse los términos de la responsabilidad de los abogados.

FORJIB.- En una sociedad como la actual, ¿qué importancia tiene una asociación como Scevola?

L.R.- Es pequeña, es únicamente una célula aunque posee cierta influencias. Deberíamos contar con 100.000 Scevola y las 100.000 en una trama asociada en red.

FORJIB.- ¿Cuáles son los objetivos de Scevola?

L.R.- Calidad y ética en la abogacía. Calidad también en nuestra relación con los jueces y entre abogados. Respeto hacia los jueces y a los abogados y entre los abogados; respeto hacia nosotros mismos.

FORJIB.- ¿Qué líneas de trabajo se siguen para poder conseguir estos objetivos?

L.R.- Nosotros somos reactivos. Vemos lo que va saliendo o lo que se anuncia que va salir y nos dirigimos a la sociedad, al Gobierno, a los Decanos de los Colegios, al Presidente del Consejo General de la Abogacía… para que tomen en consideración nuestros planteamientos y críticas. Hacemos llamadas de atención.

FORJIB.- ¿Y se hacen caso a esas llamadas de atención?

L.R.- Prestan interés, pero la abogacía, después de las últimas elecciones del Colegio de Madrid, también nos demuestra que sufre vicisitudes que condicionan mucho a los agentes y a los reguladores. Todavía no hemos visto los frutos del nuevo decanato. Esperemos que pasen cosas y yo confío mucho en esta Decana, a pesar de que oigo voces alarmistas.

FORJIB.- ¿Es la propia sociedad la que debe reclamar la responsabilidad a los abogados?

L.R.- La sociedad tiene que ser exigente con los abogados. Eso es muy importante que todo el sistema de consultas y quejas de los Colegios funcione bien y con respuesta rápida hacia la ciudadanía. También se debe exigir responsabilidad a los abogados por sus errores y sus despropósitos profesionales ya que eso va ayudar. Lo fundamental para alcanzar el liderazgo ético y moral de la sociedad es la toma de responsabilidad por los propios agentes sociales en todos los fenómenos sociales que requieren una solución jurídica.