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ENTREVISTA A ROSA ZARZA...

“El perfil del expatriado ha dejado de ser caro pero continúa siendo valioso”

Rosa Zarza, socia responsable del departamento de Derecho Laboral de Garrigues 

La internacionalización de las empresas, algo que ha impulsado muchísimo la crisis económica, también ha conllevado que la figura del expatriado se haya generalizado en España. Actualmente somos mucho más conscientes de la necesidad de salir a trabajar al extranjero, pero esto supone un gran cambio tanto para las empresas como para los trabajadores. 

Foro Jurídico Iberoamericano.- ¿Han cambiado las necesidades de las empresas en cuanto a sus
trabajadores?

Rosa Zarza.- Efectivamente, las necesidades de las empresas están en continuo cambio. De hecho, en España se está produciendo una revolución, ya que a diferencia de lo que ya ha ocurrido en otros países hace ya años, los españoles con carácter general estábamos acostumbrados a trabajar en un mismo puesto, en una misma ciudad y salir fuera de España no estaba dentro de nuestros planes de carrera profesional. En este punto es donde se encuentra la auténtica revolución, porque ese pensamiento está cambiando la cultura, tanto de las personas como de las empresas. Por todo ello, las empresas tienen otro tipo de necesidades, y ahora mismo lo que demandan es un acompañamiento y un apoyo en todos los procesos de expatriación de sus trabajadores.

FORJIB.- En ocasiones esta expatriación se ve como una fuga de talentos, ¿no podría verse como que las empresas están salvaguardando esos talentos?

R.Z.- Se ha invertido mucho en formación y no podemos negar que actualmente ese talento está saliendo al exterior, pero también es cierto que estamos en presencia de un fenómeno enriquecedor porque esos trabajadores que estarán durante un tiempo fuera de España, cuando retornen, volverán con más conocimientos, experiencias y nuevas aptitudes que harán a nuestras empresas más competitivas. Los Estados deberían hacer un esfuerzo por tratar de homogeneizar o articular mecanismos para que los trabajadores se vean incentivados a trabajar en otro país, sin que por ello pierdan sus derechos.

FORJIB.- ¿Los empresarios conocen las obligaciones con sus trabajadores a la ahora de enviarles al extranjero?

R.Z.- Hay que diferenciar las grandes empresas, que tienen una gran experiencia adquirida y que en numerosas ocasiones cuentan con equipos destinados exclusivamente a preparar la expatriación, de las empresas más pequeñas, en las que estos procedimientos no suelen existir y por tanto necesitan un apoyo mayor de consultores y especialistas que las asesoren durante todo el proceso. Los despachos, en general, estamos acompañando a las empresas en este ejercicio innovador de establecer políticas, procedimientos y criterios en materia de expatriación.

FORJIB.- ¿Los despachos de abogados han tenido que internacionalizarse para poder acompañar a las empresas en sus nuevos retos?

R.Z.- Sin ninguna duda; los despachos estamos acompañando a nuestros clientes en todo este proceso de internacionalización y por tanto de exportación de talento al exterior. Y este acompañamiento se está haciendo o bien con red propia o a través de alianzas o acuerdos de colaboración con otros despachos.

La apuesta internacional de los despachos es algo absolutamente evidente. Garrigues, en particular, está haciendo una clara apuesta por Latinoamérica, porque pensamos que es un continente con un futuro espléndido y al que está llegando mucha inversión española.

FORJIB.- ¿Esta internacionalización ya estaba en mente o ha sido la crisis económica la que ha inculcado la cultura de la movilización?

R.Z.- La internacionalización ya existía y muchas de nuestras empresas han sido pioneras en este proceso. Pero fundamentalmente se trataba de grandes empresas, por lo que se concentraba en un sector reducido de la economía empresarial. Lo que la crisis ha provocado ha sido una gran explosión por la que muchas empresas de muy diferentes dimensiones que antes no se planteaban esa expansión internacional ahora la están acometiendo. La crisis ha acelerado y ampliado el proceso de internacionalización.

“Teníamos una normativa con la que era más fácil despedir que modificar unas condiciones de trabajo y eso realmente no tenía ningún sentido”

FORJIB.- Para la empresa, ¿supone un gasto mayor la expatriación de trabajadores?

R.Z.- El alto coste del expatriado siempre ha sido un gran mito. Si echamos la vista unos años atrás, la figura del expatriado era valiosa, con mucho talento y conocimiento, pero cara, porque implicaba no solamente pagar el correspondiente salario, sino también el diferencial de nivel de vida, la compensación por temas de vivienda, colegios de los hijos e incluso costes derivados de la ecualización fiscal.

España está ganando claramente en productividad y en competitividad en general y también en particular en la competitividad del expatriado. Ahora la visión que se tiene de los trabajadores españoles es otra, porque antes se nos veía menos competitivos que al resto de países de nuestro entorno. El perfil del expatriado ha dejado de ser caro y continúa siendo valioso.

FORJIB.- ¿Cree que los trabajadores que se van al extranjero conocen, a nivel de Derecho laboral, en qué situación se van?

R.Z.- El expatriado tiene que irse motivado porque esa marcha puede suponer un sacrificio personal e incluso a veces profesional y, por eso, las empresas hacen un esfuerzo por informar al trabajador tanto de sus derechos como de sus obligaciones una vez fuera de España.

En ocasiones no resulta fácil ya que estamos hablando de legislaciones, normativas o sistemas de seguridad social diferentes, aunque cada vez más se están tratando de establecer acuerdos o convenios para flexibilizar y hacer más atractiva la movilidad.

FORJIB.- ¿Cómo se desarrolla toda la burocracia de la expatriación?

R.Z.- Suelen ser procedimientos administrativos no demasiado flexibles y que exigen la participación tanto de la empresa como del trabajador.

Lo primero que se debe hacer es contar con el asesoramiento de un despacho de abogados local y experto en la materia. Cada país requiere de unos procedimientos diferentes. Además de las cuestiones jurídicas, administrativas o fiscales, hay que analizar la normativa correspondiente, si es posible desplazar trabajadores, en qué condiciones, duración, etc. El principal problema es que la realidad empresarial va muy por delante de las previsiones normativas de cada país. Por ello, los Estados deberían ser más flexibles a la hora de agilizar este tipo de trámites administrativos. Todas las cuestiones relacionadas con los permisos de trabajo todavía llevan mucho tiempo, más del que sería deseable y requieren nuestras empresas. No obstante, es un mal común de todos los países; en definitiva es una asignatura pendiente. Tiene que existir un control, como no puede ser de otro modo, pero sería muy aconsejable una flexibilización de esas trabas administrativas porque la expansión de las empresas significa en definitiva inversión y talento para los países.

“Los Estados deberían hacer un esfuerzo por trata de homogeneizar o articular mecanismos para que los trabajadores se vean incentivados a trabajador en otro país"

FORJIB.- Retornar a trabajar a España parece que todavía es complicado, ¿cree que las empresas podrán reorganizar a los trabajadores que están actualmente en el extranjero?

R.Z.- Yo soy positiva y estoy convencida de que va a mejorar la situación económico-laboral del país. Se están haciendo esfuerzos con grandes y profundas reformas, algunas de las cuales todavía insuficientes. Las empresas por su parte están tratando de ganar mayor competitividad y productividad y están soportando un gran peso para intentar ofrecer soluciones; y, sin ninguna duda, también debe resaltarse el esfuerzo que están haciendo todos los trabajadores, de forma individual y colectiva.

Creer que nuestro país puede ser comparable a otros que tienen porcentajes mínimos de desempleo es absolutamente irreal, pero estoy convencida de que sí vamos a ver un proceso de adaptación que va permitir llegar a una situación mucho más racional y competitiva.

FORJIB.- ¿Actualmente las reestructuraciones laborales son más complicadas?

R.Z.- Por una parte, es verdad que la reforma laboral de 2012 ha eliminado determinados trámites administrativos que antes existían. La norma española lo que ha hecho es modernizarse y alinearse con el resto de los países de Europa.

Pero junto con esta flexibilización, ahora los Tribunales, que son los que verifican la adecuación e idoneidad de los despidos colectivos, se están mostrando muy exigentes a la hora de examinar y verificar que se ha cumplido el procedimiento legalmente establecido. Las reestructuraciones exigen una justificación técnica y causal muy solvente, y en la actualidad ha cobrado mucha más importancia.

FORJIB.- La reforma laboral en España ha tenido mucha polémica pero desde el punto de vista de un profesional, ¿cómo la valora?, ¿era necesaria?

R.Z.- Creo que era necesaria y que ha sido muy positiva en términos generales, ya que ha permitido dar flexibilidad a las empresas. Teníamos una normativa con la que era más fácil despedir que modificar unas condiciones de trabajo y eso realmente no tenía ningún sentido.

Es una reforma que todavía no es completa y que no ha cubierto todas las necesidades ni de las empresas ni de los trabajadores, pero desde luego que era necesaria. Ha sido una reforma ambiciosa, porque ha abarcado muchos aspectos del ámbito laboral, aunque probablemente necesite una serie de pasos adicionales para facilitar e impulsar de alguna manera la recuperación. Más flexibilidad en temas de contratación, la formación de trabajadores y las políticas de empleo son todavía asignaturas pendientes en las que habrá que incidir en el futuro.

FORJIB.- ¿Para que los trabajadores puedan estar seguros en sus puestos de trabajo es el empresario el que debe sentirse tranquilo y respaldado?

R.Z.- La realidad es que las empresas necesitan seguridad jurídica, algo fundamental en cualquier país para que la inversión extranjera sea atractiva, y la reforma laboral tiene que ser un instrumento para ello.

FORJIB.- ¿Por qué no se extiende el asesoramiento laboral preventivo?

R.Z.- Seguramente el siguiente paso que debamos dar en España es la simplificación normativa, ya que ahora mismo tenemos una gran maraña legislativa y a veces resulta realmente difícil estar al día. Es obligación de los gobiernos conseguir una simplificación de la normativa para que ésta sea fácil y accesible a la empresa y al trabajador.

Y en este contexto, los abogados debemos facilitar esa labor.

En cuanto al derecho preventivo, debemos aprender mucho de Latinoamérica, ya que hay muchos despachos que separan totalmente lo que ellos califican como “derecho de la prevención” de lo que es el “derecho litigioso”. Aquí en España tenemos ambos temas muy mezclados y sería necesario dar el paso de entrar más en el terreno de la prevención tratando de evitar el litigio y el conflicto.

FORJIB.- ¿Existe el arbitraje y la mediación dentro de los conflictos laborales?

R.Z.- Sí, y se ha intentado fomentar la mediación para evitar el conflicto, pero todavía no se ha conseguido totalmente. De hecho, en estos años de crisis, ha aumentado el nivel de litigiosidad individual y colectiva. A pesar de que el legislador se ha esforzado por que el arbitraje y la mediación aminoren esas situaciones, hoy por hoy, la litigiosidad sigue creciendo.

FORJIB.- Desde muchas materias del derecho se está criticando al legislador, ¿dentro del ámbito laboral tienen reproches?


R.Z.- El legislador no tiene una posición fácil. Es verdad que, como consecuencia de esta situación económica, muchas veces se legisla con un poco de precipitación y eso se refleja en todos los ámbitos del Derecho, no sólo el laboral. La aprobación de la reciente normativa relativa a la cotización de los diferentes conceptos en especie es la prueba evidente de ello.

“El principal problema es que la realidad empresarial va muy por delante de los trámites administrativos, por esto los países deberían ser más flexibles a la hora de agilizar este tipo de trámites”

FORJIB.- ¿Por qué no se extiende el asesoramiento laboral preventivo?

R.Z.- Seguramente el siguiente paso que debamos dar en España es la simplificación normativa, ya que ahora mismo tenemos una gran maraña legislativa y a veces resulta realmente difícil estar al día. Es obligación de los gobiernos conseguir una simplificación de la normativa para que ésta sea fácil y accesible a la empresa y al trabajador.

Y en este contexto, los abogados debemos facilitar esa labor.

En cuanto al derecho preventivo, debemos aprender mucho de Latinoamérica, ya que hay muchos despachos que separan totalmente lo que ellos califican como “derecho de la prevención” de lo que es el “derecho litigioso”. Aquí en España tenemos ambos temas muy mezclados y sería necesario dar el paso de entrar más en el terreno de la prevención tratando de evitar el litigio y el conflicto.

FORJIB.- ¿Existe el arbitraje y la mediación dentro de los conflictos laborales?

R.Z.- Sí, y se ha intentado fomentar la mediación para evitar el conflicto, pero todavía no se ha conseguido totalmente. De hecho, en estos años de crisis, ha aumentado el nivel de litigiosidad individual y colectiva. A pesar de que el legislador se ha esforzado por que el arbitraje y la mediación aminoren esas situaciones, hoy por hoy, la litigiosidad sigue creciendo.

FORJIB.- Desde muchas materias del derecho se está criticando al legislador, ¿dentro del ámbito laboral tienen reproches?

R.Z.- El legislador no tiene una posición fácil. Es verdad que, como consecuencia de esta situación económica, muchas veces se legisla con un poco de precipitación y eso se refleja en todos los ámbitos del Derecho, no sólo el laboral. La aprobación de la reciente normativa relativa a la cotización de los diferentes conceptos en especie es la prueba evidente de ello.

FORJIB.- ¿La crisis económica ha cambiado la visión de los abogados laboralistas?

R.Z.- Hace unos años era una especialidad a la que no se le daba toda la importancia y todo el valor que tenía. La crisis ha cambiado ese concepto. Los temas laborales no eran de interés del Consejero Delegado, mientras que hoy es su principal preocupación. Esto hace que hayan cambiado los perfiles de los abogados y también la forma de asesorar. A la propia profesión la está suponiendo una auténtica revolución.

En la actualidad el perfil del abogado laboralista es el de un asesor estratégico. Debemos asesorar con mucha más perspectiva, conocer el negocio y al cliente, dar soluciones prácticas… Ya no se puede pensar únicamente en los riesgos, sino también en las soluciones, exige ponerse en la situación del que tiene que tomar la decisión y ayudarle en este proceso.