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ENTREVISTA CRISTINA JIMÉNEZ...

“Las empresas deben responder ante la sociedad global”

Cristina Jiménez, Presidente de la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa (FIDE)

La situación económica actual ha hecho mucho daño a todo el tejido empresarial, y esto ha llevado a que los propios empresarios tengan que reestructurar sus propios modelos de negocios. Estas acciones tampoco vienen mal a una sociedad que a veces parece que está un poco dormida y que necesita despertar para darse cuenta de que el mundo es mucho más grande que nuestras propias fronteras.

Foro Jurídico Iberoamericano.- En una situación económica como la actual, ¿qué supone FIDE para las empresas?

Cristina Jiménez.- Es muy importante poner en común los puntos de vista y las realidades que tiene la Administración Pública y las empresas y hacerlo de forma directa, y esta es la finalidad de FIDE.

La administración tiene que conocer cuales son los terrenos sobre lo que se va a proyectar tanto la legislación que aprueba como las resoluciones judiciales que se dictan y además, que impacto económico y social van a tener. Es preciso tener asesoramiento, y actualmente, dentro de la administración española las normas y las leyes no están acompañada de los correspondientes estudios económicos, de mercado, sectoriales… que permitan conocer con antelación cuales van a ser los impactos de esas normas. 

“Cuanto más abierta es la sociedad y la competencia entre los profesionales y las empresas mejor,  porque mejores servicios obtenemos”

FORJIB.- En lo que respecta a la legislación española, en numerosas ocasiones se habla de la poca previsión, ¿ustedes ven que se legisla tratando de solucionar problemas ya existentes?

C.J.- En el momento actual la realidad económica está cambiando y esto determina unos cambios sociales y culturales tan profundos que parece difícil anticiparse.

Es un momento complicado, ya que por una parte hay que hacer unas reformas inmediatas pero por otra parte no debemos olvidar que legislar a golpe de problema te impide tener perspectiva a largo plazo. No pasa nada porque las leyes se cambien y se adapten a nuevas realidades, el problema surge cuando existen problemas antes de la entrada en vigor de una nueva ley, es decir, que mientras se está tramitando se contempla una realidad y al día siguiente de su entrada en vigor existe otra realidad completamente diferente. 

“El español, por su propia idiosincrasia y además por la formación que recibe, no tiene un espíritu ni empresarial ni emprendedor, pero esto no significa que no haya magníficas empresas”

FORJIB- ¿Desde FIDE notáis que en la actualidad al empresario se le escuha un poco más?

C.J.- Mi experiencia es que sí, FIDE es un lugar neutral en el que todas las empresas y los diferentes sectores están representados. Si organizas una sesión de debate en la que plantear con libertad todas las opciones y todas las posibles soluciones, la verdad es que la Administración está abierta a conocer cual es la realidad en la que se va a proyectar, de esta forma puede tomar las decisiones teniendo en cuenta todos los intereses en juego.

Antes de que equipos profesionales o determinados sectores afirmen que no se les escucha se debería poner esos intereses en contexto y en relación con los intereses de todos los demás. En ocasiones nos parece claro que nuestro sector sale perjudicado con una determinada legislación, pero lo que debemos asegurarnos es de que nuestros intereses sean los mejores para el interés general, y en numerosas ocasiones esto no ocurre.

Lo cierto es que detrás de muchos intereses corporativos no hay un interés general, hay un interés puramente corporativo, y este es el problema, y por eso desde FIDE procuramos realizar reuniones directas con todos los implicados no únicamente con los representantes de las corporaciones.

FORJIB- ¿La internacionalización de las empresas ayuda a que el Derecho de algún paso hacía una mayor globalización?

C.J.- Sin duda, en todas las empresas que se han internacionalizado te das cuenta de que el derecho que es aplicable en España no es aplicable en otros lugares del mundo y estas empresas tienen que crear estructuras para dar respuestas a los problemas que se plantean. En otros países el ordenamiento jurídico contribuye a la dinamización económica y en España el ordenamiento jurídico contribuye a que no se dinamice, y esto es un problema.

Cuando las normas están contemplando unas estructuras y una forma de desarrollar el comercio, la actividad que se circunscribe a tus fronteras puede resolver o no los problemas que están dentro pero es que hoy la actividad de cualquier ser humano no está circunscrita a tus fronteras, con lo cual, sin ninguna duda, el Derecho necesita adaptarse.

“La seguridad jurídica en otros países es un elemento más, como la religión, la cultura, el idioma…, y no pueden constituir una barrera”

FORJIB-¿Hacia dónde tendría que evolucionar esa adaptación del Derecho?

C.J.- A comprender que estamos hablando de un mercado global de culturas, porque la cultura también influye en las normas. Debemos trabajar en una pluralidad de culturas y de tradiciones y que todas ellas tienen que tener encaje en las respuestas jurídicas que nosotros damos, porque el derecho español no solamente se aplica a los españoles, sino que se aplica en España a los extranjeros y a las empresas españolas que desarrollan su actividad en todo el mundo.

En el ámbito del Gobierno Corporativo, por ejemplo, tenemos la sensación de que cada empresa únicamente tiene que responder ante los accionistas y no es así, ya que las empresas tienen un papel social que desarrollar y también deben responder ante la sociedad global.

FORJIB- ¿Dentro del derecho de empresa urge un poco más esa globalización o esa pluralidad?

C.J.- En España el nuevo Código Mercantil, que puede estar aprobándose a finales de 2015 y entrando en vigor a primeros de enero del 2016, aborda por primera vez el tema de la definición de empresario y de empresa, de cuales son las actividades, los contratos que se califican como mercantiles… es decir, que el Código Mercantil actualiza por completo muchas normas y también compila muchas de ellas que estaban dispersas.

Se puede decir que el Derecho de Empresa es el que está en ese Código Mercantil, ya que es el derecho que contempla la actividad que desarrollan las empresas, pero esto no significa que ese sea todo el derecho que afecta a la empresas, ya que éstas también se ven afectadas por otras muchas regulaciones.

En cuanto a la globalización, no creo que las empresas y el derecho que las regula se vean más afectadas que por ejemplo los individuos, la globalización nos afecta a todos y debe de insertarse en nuestro ADN exactamente igual que se tiene que insertar en la estructura de la empresa, y eso sí que es uno de los retos que tenemos en España.

FORJIB- ¿Cómo ve usted el tema de la convalidación de los títulos universitarios a la hora de querer salir a trabajr fuera de tu país?

C.J.- Me parece que estamos hablando del siglo pasado, lo que debería suceder es que las universidades estuvieran reconocidas en todo el mundo y los títulos que expiden también. Qué te aporta que el ministerio de justicia o el colegio de abogados de cualquier país de Latinoamérica o de España te homologue tu titulo si tu reúnes las cualidades y las capacitaciones para ejercer una profesión. Sin duda, hablando del sector de la abogacía, si te vas a trabajar por ejemplo a Venezuela, no es razonable que te pongas a asesorar de derecho venezolano cuando no lo conoces, lo razonable es que asesores de derecho español y cuando lleves tiempo y tengas los conocimientos podrás asesorar de Derecho local. La superación del examen objetivo correspondiente debe de ser suficiente.

La colegiación y la convalidación de los títulos me parece que es cerrar el mercado, la filosofía es que vamos a proteger a los nuestros que vienen los de fuera, en lugar de pensar que si vienen los de fuera y nos lo quitan es porque nosotros tenemos que incrementar el nivel.

Cuanto más abierta es la sociedad y la competencia entre los profesionales y las empresas mejor, porque mejores servicios obtenemos.

“Debemos trabajar en una pluralidad de culturas y de tradiciones y que todas ellas tienen que tener encaje en las respuestas jurídicas que nosotros damos”

FORJIB-¿La falta de seguridad jurídica en otros países es una realidad o a veces es una excusa?

C.J.- Forma parte de la relación de miedos, de complejos y de incapacidades que tenemos, porque la inseguridad jurídica como otras tantas cosas, es una realidad con la que tenemos que convivir, exactamente igual que el hecho de que en otros países hablan otros idiomas, por lo tanto no creo que sea una realidad la falta de seguridad jurídica.

Los españoles hemos demostrado que no somos capases de adaptarnos a las culturas de los demás, lo que pretendemos es cambiarles. Nosotros creemos que tenemos una gran capacidad para aceptar inmigrantes y no es del todo cierto, porque lo que queremos es que asimilen por completo nuestra cultura y nuestras costumbres, pero además cuando salimos fuera también les queremos imponer nuestras costumbres y nuestra cultura, y por ello la seguridad jurídica es un elemento más, como la religión, la cultura, el idioma…, y no pueden constituir una barrera.

FORJIB- ¿Tenemos realmente cultura empresarial en España?

C.J.- Yo creo que sí, tenemos muchas y muy buenas grandes empresas que se han internacionalizado y magníficas medianas y pequeñas empresas que están iniciando este proceso. Sin embargo, el español, por su propia idiosincrasia y además por la formación que recibe, no tiene un espíritu ni empresarial ni emprendedor, pero esto no significa que no haya magníficas empresas.
El espíritu emprendedor es tener ganas de hacer cosas y fracasar. En España no se estimula iniciar proyectos propios para fracasar y volver a empezar, y la realidad es que únicamente aprendes fracasando. En este país cuando las cosas no van bien se pierde la confianza y esto se debería modificar, tenemos que cambiar la cultura en cuanto a formación y educación de los individuos.

FORJIB- ¿Somos buenos empresarios con respecto a nuestros trabajadores?

C.J.- Es difícil responder a esa pregunta en este momento porque todo se está trasformando mucho. Parece que un empresario que hace un ERE o que propone a sus trabajadores ganar menos es un mal empresario pero sino lleva la empresa a concurso y la cierra, ¿cuál es la mejor opción? Todos tenemos que asumir la nueva realidad, tanto trabajadores como empresarios, no es fácil ver que nos empobrecemos, ni que perdemos algo que antes considerábamos derechos.

Es complicado dar una respuesta general, porque hay magníficos empresarios que el único problema que han tenido es que se encontraban en un sector donde la crisis ha dado de lleno, y por el contrario hay malos empresarios que han tenido la posibilidad de reaccionar con más tiempo o que la crisis no ha entrado tan profundamente en su sector, y que al solucionarlo se ha convertido en un gran empresario.

Ser un buen empresario es algo mucho más amplio y en estos momentos es muy difícil poder dar una respuesta. Estamos en un momento de transformación económica, social y cultural profundísima, los políticos y los empresarios tienen que mirar fuera porque hay modelos que están funcionando y también medidas sociales y económicas, y nosotros podemos hacerlo exactamente igual. 

“En ocasiones nos parece claro que nuestro sector sale perjudicado con una determinada legislación, pero lo que debemos asegurarnos es de que nuestros intereses sean los mejores para el interés general, y en numerosas ocasiones esto no ocurre”

FORJIB-¿Seremos capaces de entender al empresario en algún momento?

C.J.- Sí, pero respecto de los empresarios y del Estado los ciudadanos tenemos que hacer un análisis de a que tenemos derecho y a que no. Hemos construido bien la parte de los derechos. Ahora tenemos que construir el lado de los deberes y este se manifiesta en la empresa y en la sociedad. Hay otras sociedades que sí están más responsabilizados con cuales son sus responsabilidades, y dentro de nuestras obligaciones está contribuir a que la sociedad sea mejor y más justa, a que las empresas funcionen… y esto es lo que creo que debemos repasar en estos
momentos.

Cualquier colectivo al que se pertenezca será como lo hagan los individuos que lo forman y esto es algo que estamos poco concienciados en España, pensamos que los problemas son de las empresas, de los ayuntamientos, del Estado… y el gran reto que tenemos los españoles es ser conscientes de que nosotros también pertenecemos a la sociedad y que los problemas también son nuestros porque tenemos nuestra parte de responsabilidad.