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ENTREVISTA A RICARDO GARCIA GARCIA...

“La sociedad española en su conjunto es respetuosa con la diversidad, y somos un país de convivencia”

Ricardo García García, Subdirector de Relaciones con las Confesiones del Ministerio de Justicia de España

Foro Jurídico Iberoamericano.- ¿Existe realmente la libertad religiosa?

Ricardo García.- Sí, claro, la Constitución de 1978 ha sido, y es, un ejemplo claro de cómo se soluciona la denominada “cuestión religiosa” en nuestro país. El derecho fundamental de libertad religiosa se garantiza en el Art. 16 de la Constitución Española, y ha sido desarrollado por la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. Además nuestra Constitución ha establecido que este derecho ha de ser interpretado en conformidad con lo previsto en el Art. 10.2 de la Constitución. Esto es, en consonancia con el desarrollo internacional de este derecho, y, de forma muy especial, por parte de lo previsto en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

“La convivencia se asegura con leyes justas, que garanticen los derechos, y con el reconocimiento de la diversidad por parte de la sociedad, con la normalidad del que observa una razonable diferencia de opciones religiosas”

FORJIB.- ¿Cómo se defiende este derecho?, ¿existen mecanismos dentro de nuestro sistema judicial?

R.G.G.- A través de los cauces procesales establecidos, dependiendo de si estamos ante una potencial vulneración en vía civil, penal, laboral o administrativa. Cada normativa rectora establece los procesos oportunos. En todo caso, la vulneración de la libertad religiosa puede llevar aparejada, agotadas las vías procesales, incluso el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, y después el recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El nivel de protección es el máximo, y el mismo que el previsto para los derechos fundamentales. Se trata de cauces procesales preferentes y sumarios. 

FORJIB.- Con la globalización, las migraciones de personas son un hecho permanente, ¿cómo se consigue la convivencia de diferentes religiones?

R.G.G.- Sí, la globalización no ha dejado al margen la diversidad religiosa. La Constitución ya había previsto esa diversidad religiosa, asegurando el pluralismo en el ejercicio de este derecho fundamental. Cualquier regulación jurídica que se haga de este derecho fundamental se realiza desde varios principios rectores, donde el de igualdad está absolutamente presente, y se aplica a las personas y a los grupos religiosos en los que se agrupan, para que nadie pueda ser discriminado por sus opciones religiosas.

En todo caso, y por lo que respecta a los extranjeros, este es un derecho fundamental que la legislación en materia de extranjería ha reconocido a cualquier persona que se encuentre en España, con independencia de su situación de residencia administrativa.

La convivencia se asegura desde el ordenamiento jurídico, pero no basta por sí sólo, es necesario que la sociedad sea receptiva a las diferentes opciones de religiosidad de sus individuos. En España nos caracterizamos por el absoluto respeto a la diversidad y por la tolerancia, entendida en términos modernos, como ejercicio legítimo de las diferentes opciones. Fue el Tribunal Constitucional, en una de sus primeras sentencias, el que se encargó de definir a este derecho con la expresión “agere licere”, como esa esfera de libertad de la que nos sentimos especialmente orgullosos. Creo que se puede afirmar que la sociedad española en su conjunto es respetuosa con la diversidad, y somos un país de convivencia.

FORJIB.- ¿Con qué mecanismos se cuentan dentro de su departamento para que la libertad religiosa sea realmente un derecho?

R.G.G.- Los mecanismos por los que me pregunta se concretan en las competencias que tiene encomendadas el Ministerio de Justicia en esta materia. Éstas las tiene asumidas la Subdirección General de Relaciones con las Confesiones, que depende de la Dirección General de Cooperación Jurídica Internacional y Relaciones con las Confesiones, cuyo titular es Ángel Llorente. Estas competencias aparecen tasadas en el Art. 6 del Real Decreto 453/2012, de 5 de marzo, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio de Justicia, y se modifica el Real Decreto 1887/2011, de 30 de diciembre, por el que se establece la estructura orgánica básica de los departamentos ministeriales, y básicamente consisten en: 

1.    La dirección, la gestión y la informatización del Registro de Entidades Religiosas.

2.    Las relaciones ordinarias con las entidades religiosas.

3.    La elaboración de las propuestas de acuerdos y convenios de cooperación con las Iglesias, Confesiones y Comunidades Religiosas y, en su caso, su seguimiento.

4.    El análisis, estudio, investigación, asistencia técnica, seguimiento, vigilancia, impulso y gestión económico-presupuestaria de los créditos asignados para el desarrollo de la libertad religiosa y de culto, en coordinación con los órganos competentes de los demás departamentos, así como su promoción en colaboración con las instituciones y organizaciones interesadas en ella.

5.    La promoción social, cívica y cultural de las entidades religiosas, a través de la gestión de ayudas, así como la coordinación y gestión de las iniciativas, fondos y planes de acción de entidades públicas y privadas dirigidos a mejorar la situación de las Iglesias, Confesiones y Comunidades Religiosas.

6.    Las relaciones con los organismos nacionales y departamentos competentes en la materia, dedicados al estudio, promoción y defensa de los derechos de libertad religiosa y de culto.

7.    Las relaciones con los organismos internacionales competentes en materia de libertad religiosa, de creencias y de culto y, más particularmente, en la aplicación y desarrollo de los convenios o tratados internacionales referentes a las mencionadas libertades.

8.    La elaboración de los proyectos normativos sobre las materias propias del ejercicio de los derechos de libertad religiosa y de culto, en coordinación con la Secretaría General Técnica, y el conocimiento y, en su caso, informe de cuantos proyectos normativos puedan afectar a tales derechos.

“La convivencia se asegura desde el ordenamiento jurídico, pero no basta por sí sólo, es necesario que la sociedad sea receptiva a las diferentes opciones de religiosidad de sus individuos”

FORJIB.- En un país aconfesional como España, ¿cree que existe respeto por las personas que procesan una determinada fe?

R.G.G.- Desde luego, no nos cabe la menor duda. El mayor exponente está en el Registro de Entidades Religiosas, que se ha creado por la Ley Orgánica de Libertad Religiosa y se encuentra en el Ministerio de Justicia, dependiente de esta Subdirección General. Es muy importante, el RER supone la herramienta para la adquisición de la personalidad jurídica en nuestro país de las Iglesias, Confesiones, Comunidades Religiosas y las Federaciones de las mismas, así como de otras entidades asociativas que sean creadas por las mismas. La inscripción permite el ejercicio legítimo y con toda la protección del Estado de Derecho de las diversas, -muy diversas diría-, opciones religiosas que los ciudadanos puedan adoptar en nuestro país.

El funcionamiento del Registro es una de las garantías necesarias para las Confesiones religiosas, al día de hoy existen inscritas unas 17.000 realidades religiosas, de ellas, unas 8.000 pertenecientes a la Iglesia Católica y el resto a otras confesiones religiosas. Da cuenta de una pluralidad especialmente interesante si tenemos en cuenta que partimos de un régimen confesional, donde hasta hace muy pocos años en España sólo estaba reconocida la Iglesia Católica. Son muchos los países que se han fijado en España para intentar imitar nuestros esfuerzos en esta materia a favor del pluralismo religioso.

FORJIB.- ¿El multiculturalismo es la fórmula de convivencia que nos tenemos que plantear en un mundo tan plural y global como el que vivimos en la actualidad?

R.G.G.- Sí, pero la convivencia se asegura con leyes justas, que garanticen los derechos, y con el reconocimiento de la diversidad por parte de la sociedad, con la normalidad del que observa una razonable diferencia de opciones religiosas. En materia de libertad religiosa hay mucho que aprender, pero hay mucho que ya hemos aprendido. En España cualquier persona conoce una Iglesia Católica, pero también se pueden ver Templos Budistas, Mezquitas, Iglesias Evangélicas, el Templo de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días (mormones), Iglesias Ortodoxas, Sinagogas, Salones del Reino de Testigos de Jehová. No tenemos problema cuando en un aula universitaria vemos una alumna con un velo o un sacerdote católico, o cuando en los colegios públicos los padres o tutores pueden elegir educación religiosa distinta a la católica, esto es, judía, islámica o evangélica. También un pastor evangélico puede entrar en un establecimiento penitenciario para atender a un recluso protestante, o un Imam o una monja puede venir a España con excepción de visado por ser religiosos, profesores o ministros de culto, etc… 

Ya estamos en un mundo global y puede verse en la sociedad, no es necesario quedarse en planteamientos teóricos. Ya estamos en situaciones de normalidad.

FORJIB.- ¿Se viven problemas a la hora de que España reciba personas que cuenten con una religión diferente a la católica?

R.G.G.- No, cualquier persona que llega a España encuentra protección de sus sentimientos religiosos, de forma que el hecho de profesar una religión diferente no puede convertirse nunca en causa de discriminación. La libertad religiosa aparece asegurada en la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social y en las sucesivas modificaciones que ha sufrido. 

De hecho, son muchas las personas que no son de nacionalidad española y que aparecen inscritas en el Registro de Entidades Religiosas, al frente, como representantes legales, de iglesias, confesiones o comunidades religiosas.  

Es más, la legislación española en materia de extranjería en su Art. 117, dentro del Real Decreto 557/2011, de 20 de abril, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley Orgánica 4/2000, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, tras su reforma por Ley Orgánica 2/2009, permite claramente que puedan venir a España mediante una residencia temporal, con excepción de la autorización de trabajo, con el fin de ejercer funciones relacionadas con la libertad religiosa cuando dichas personas fueran reconocidos como ministros religiosos y miembros de la jerarquía de las diferentes iglesias, confesiones y comunidades religiosas, así como religiosos profesos de órdenes religiosas. Siempre, eso sí, que estas personas pertenezcan a una entidad inscrita en el Registro de Entidades Religiosas, y que las actividades a desarrollar en España sean estrictamente religiosas, que la entidad de la que dependan se haga cargo de los gastos ocasionados por esa persona en España (manutención y alojamiento, así como a cumplir los requisitos exigibles de acuerdo con la normativa sobre Seguridad Social). 

“Al día de hoy existen inscritas unas 17.000 realidades religiosas, de ellas, unas 8.000 pertenecientes a la Iglesia Católica y el resto a otras confesiones religiosas”

FORJIB.- ¿Por qué cree que las personas rechazan la religión que no es la suya?

R.G.G.- Yo no diría que esa es una afirmación correcta, más bien todo lo contrario. Cada uno se reafirma en su propia religión, en la suya, y forma parte de lo más profundo de la conciencia de cada persona, y que la reafirma no sólo en su interior o conciencia, sino también en los actos en su vida cotidiana. Sin embargo, eso no creo que sea incompatible con el reconocimiento de otras realidades religiosas diferentes a las de cada uno. De hecho, el derecho a cambiar la propia religión aparece claramente recogido en el derecho español y en todos los textos internacionales más avanzados en materia de libertad religiosa. Además, los hechos relacionados con el diálogo interreligioso son cada vez más usuales en la sociedad actual, donde los principios y valores de todas las confesiones religiosas son, en muchas ocasiones, coincidentes en las diferentes realidades religiosas que están presentes en la sociedad. No hay que olvidar que el pluralismo enriquece y los estereotipos están superados. En resumen, el ordenamiento jurídico protege a cualquier persona que desee cambiar de religión o abandonar la que profesa, con absoluta inmunidad de coacción. Hay muchos casos en este sentido en la práctica actual en España. 

FORJIB.- ¿Cómo se solucionan estos problemas o rechazos a otras religiones?

R.G.G.- Con el conocimiento del diferente, con educación y con el paso del tiempo. Cualquier persona tiende a rechazar lo que no conoce. En materia religiosa quizá más, cuando en un país como España durante varios siglos, con sólo algunas interrupciones, sólo ha sido reconocida la Iglesia Católica, pero, no hay que olvidar que la propia Iglesia Católica, en el Concilio Vaticano II, en el año 1965, abogó por la libertad religiosa. Desde ese momento, en España se comenzó a trabajar, desde la Iglesia Católica en la libertad religiosa, y el ordenamiento jurídico no ha sido ajeno a la protección de este derecho. Por otra parte, y en tiempos más modernos, la globalización también ha llegado a este derecho fundamental, permitiendo que nuevas realidades religiosas sean más conocidas en nuestro país. 

Desde el derecho se trabaja en este sentido, y más concretamente desde el Ministerio de Justicia con diversos instrumentos, como la Comisión Asesora de Libertad Religiosa, con la presencia de todas las confesiones religiosas que tienen notorio arraigo en España, el propio Registro de Entidades Religiosas, o las relaciones ordinarias de colaboración con todas las realidades religiosas inscritas en el registro del Ministerio de Justicia. También con la actividad de la Fundación pública, Pluralismo y Convivencia, presidida por el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, donde se trabaja para la visualización y la normalización de las diferentes realidades religiosas, especialmente de las minoritarias.

FORJIB.- ¿Cree que llegaremos a conseguir una ciudadanía realmente respetuosa con la religión?

R.G.G.- Si, desde luego, y creo poder afirmar que si no lo hemos conseguido todavía, -que yo creo que en muchos campos sí-, no me cabe duda que se conseguirá, puesto que la labor que se viene desarrollando en este país, así como el carácter abierto de la ciudadanía española, son elementos de primer orden, indispensables para alcanzar ese objetivo.

Podemos estar orgullosos del trabajo que se hace y del que se ha hecho durante años en este país. No es casualidad que el modelo español haya sido seguido por otros países europeos y de América latina en particular, o que el modelo español haya posibilitado que otros países mantengan reuniones con el Ministerio de Justicia para interesarse por el modelo que se viene implantando en esta materia de libertad religiosa.