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ESTUDIO COMPARATIVO DE LA COMISIÓN DE ASUNTOS JURÍDICOS DEL PARLAMENTO EUROPEO “REBOOTING THE MEDIATION DIRECTIVE: ASSESSING THE LIMITED IMPACT OF ITS IMPLEMENTATION AND PROPOSING MEASURES TO INCREASE THE NUMBER OF MEDIATIONS IN THE EU”, EN FEBRERO

Autor: Clifford J. Hendel

La euforia legislativa por regular la mediación a escala europea no ha ido acompañada del éxito esperado ni de la implantación de una cultura mediadora que, por otro lado, es difícil imponer “por la fuerza”. La Unión Europea, cinco años después de la aprobación de la Directiva 2008/52/CE del Parlamento y del Consejo sobre ciertos aspectos de la mediación en materia civil y mercantil, ha evaluado su impacto e implantación y reconoce que continúa sin resolver lo que denomina la ‘EU Mediation Paradox’.

La Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo ha publicado un Estudio comparativo en febrero de 2014, que recopila información sobre la transposición e impacto de la Directiva 2008/52/CE, detecta los obstáculos al uso de la mediación como medio de resolución de conflictos nacionales y transnacionales y propone otras medidas a nivel de la Unión Europea que estimulen el uso de la mediación. El Estudio se hace eco del limitado uso de la mediación en Europa tras la aprobación de la Directiva de Mediación (en sus cifras el número de mediaciones es inferior al 1% de los litigios de los Estados miembros) y pone en cuestión la eficacia de determinados medios como apropiados para fomentar la mediación. La Unión Europea es, pues, consciente de la necesidad de replantearse la efectividad de la actual política de mediación y de la urgencia de buscar propuestas que impulsen la institución. 

Entre las medidas a adoptar que se recogen en dicho Estudio, sobresalen la implantación de programas formativos de mediación en las  facultades de Derecho, la creación de un título unificado de mediador  europeo y de una Agencia Europea de Mediación, el desarrollo de programas piloto o el impulso de la “semana de la mediación en toda la UE”. Pero sin duda la medida que más destaca es la propuesta de regulación de la mediación obligatoria. Es discutible, sin embargo, que esta solución pueda crear una cultura de la mediación allá donde no existe un caldo de cultivo propicio para este método, o incluso fuerte desconfianza y reticencia al mismo. Por otro lado, ¿no es precisamente el carácter voluntario de la mediación, su verdadera esencia y el fundamento de su éxito?

En efecto, la Directiva permite en su art. 5.2 que las legislaciones nacionales adopten la mediación obligatoria o que la estimulen mediante incentivos o sanciones. No obstante, hasta ahora, en la Unión Europea había prevalecido en términos generales el carácter voluntario de la mediación. Sirva como ejemplo el caso de España, cuyo art. 6.1 de la Ley 5/2002, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles declara expresamente que “La Mediación es voluntaria”. 

Sin embargo el Estudio al que nos referimos concluye que es la mediación obligatoria, a la vista fundamentalmente de la experiencia italiana (cuya legislación obliga, para una serie de conflictos, a pasar por la mediación antes de acudir a los tribunales),  la única medida regulatoria que ha producido un incremento significativo de la mediación. Pese a lo que a primera vista podría parecer, la obligatoriedad que propone el Estudio es una “obligatoriedad mitigada” o un cierto grado de obligatoriedad que lleve a un planteamiento serio de la mediación con carácter previo. 

En el supuesto de que esta propuesta de mediación obligatoria “mitigada” prospere, parece determinante para llegar al proceso de mediación y para que se vaya creando una paulatina cultura de mediación, que  la asistencia que las partes reciban de los operadores jurídicos sea la adecuada y que la información recibida tenga la calidad suficiente. En cualquier caso es discutible que la “mediación obligatoria” tenga los mismos beneficios que la “mediación voluntaria” y el debate se centra en qué hacer: ¿motivar o forzar la mediación? Con esta premisa, el Estudio propone dos formas de “replantear” la Directiva sobre mediación: i) Reformarla, (lo cual puede plantearse hasta el 21 de mayo de 2016, con base en la previsión contenida en su art. 11); o ii) que el Parlamento Europeo continúe presionando a la Comisión Europea y a los Estados miembros en relación con la teoría denominada Balanced Relationship Target Number, esto es, que cada Estado miembro se comprometa y alcance una relación equilibrada entre el proceso civil y la mediación (sobre la base del art. 1 de la Directiva sobre mediación).

¿Pero realmente podría una Directiva “rebooted” (imponiendo la mediación obligatoria) dar el impulso deseado a la mediación empresarial en Europa? Es de suponer que como una medida entre muchas sí, pero desde luego no sirve si ésta es la única medida o la principal. Y esto se debe en gran parte a que sólo difícilmente (y lentamente) podrían conseguirse cambios en áreas con importantes aspectos culturales o jurídico-culturales tan sólo a golpe de legislación. 

A mi juicio, no se debería esperar demasiado impacto a corto-medio plazo de la mano de ninguna norma legal, sino que los verdaderos impulsores que sienten sólidos cimientos hacia la cultura de la mediación podrían ser otros, por ejemplo, el fomento de compromisos de mediación por parte de las empresas y la formación de sus abogados internos en este método, a fin de despejar las susceptibilidades y las supuestas debilidades que tradicionalmente se infieren de una propuesta de mediación a posteriori. En países anglosajones, por ejemplo, es cada vez más frecuente la aprobación por parte de las empresas del uso de la mediación como política empresarial interna (el llamado “Compromiso CPR”)(1). Esta idea ha sido importada por Francia mediante la Charte de la Médiation Inter-Entreprises, una verdadera declaración de intenciones suscrita por importantes empresas del país galo en pro de la mediación(2).

Por concluir, en Europa no parece que los profesionales del sector hayan llegado a familiarizarse con la institución de la mediación ni a comprenderla en profundidad. La Directiva sobre mediación y sus transposiciones por parte de los Estados miembros no ha incentivado el número de mediaciones. Es cierto que los empresarios comienzan tímidamente a reconocer las bondades de estos medios alternativos que eliminan los costes e incertidumbre de los procedimientos judiciales, y favorecen el diálogo y la búsqueda de soluciones mediante el acuerdo entre partes. Pero estamos aún muy lejos de abandonar la idea de que acudir a la mediación supone un acto de debilidad o de cobardía por parte de quien lo propone. Esperemos que la mediación vaya encontrando acomodo en el Viejo continente, por el bien de nuestros propios clientes, para que se eviten pleitos innecesarios, largos y costosos, porque hablando se entiende la gente...

 

1.    http://www.cpradr.org/PracticeAreas/ADRPledges/21stCenturyPledge.aspx "Our company pledges to commit its resources to manage and resolve disputes through negotiation, mediation and other ADR processes when appropriate, with a view to establishing and practicing global, sustainable dispute management and resolution processes." 

2.    http://www.cmap.fr/Chartes-de-la-Mediation-Inter-Entreprises-51-fr.html