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TÉCNICAS EN EL PROCESO LABORAL ESPAÑOL II...

Autor: Florentino García. Abogado en ejercicio, coach de Estrategias del Negocio y Formador.

En este artículo analicemos el iter procesal social – como también se llama en España a la jurisdicción laboral-- desde su punto de vista eminentemente práctico.

“La conciliación --mediación previa también la denomina el artículo 63 de la Ley de Jurisdicción Social que regula esta jurisdicción-- es de obligado cumplimiento antes de incoar cualquier proceso en sede judicial, salvo las excepciones que la misma Ley contempla”

A estos efectos identificaremos las distintas instancias procesales así como las claves más importantes a tener en cuenta.

En esta ocasión nos centraremos en la fase prejudicial de la Conciliación.

¿Cuales son los pasos de un proceso laboral español?

El Proceso Laboral español consta, como la mayoría de los circuitos, de tres fases claramente diferenciadas precedidas por un previo intento de arreglo.

Todas los hitos jurisdiccionales se realizan –salvo excepciones-- en el mismo acto, distintamente a las demás órdenes –civil, penal y contencioso-administrativo-- que ocurren en momentos diferenciados. 


¿Cómo enfocar la fase pre-judicial?

La conciliación --mediación previa también la denomina el artículo 63 de la Ley de Jurisdicción Social que regula esta jurisdicción-- es de obligado cumplimiento antes de incoar cualquier proceso en sede judicial, salvo las excepciones que la misma Ley contempla. Se realiza ante una autoridad administrativa y su finalidad es la de agotar vías de encuentro en aras del Principio de Economía.

Han de tenerse varias precauciones ya que la demanda, de presentarse, deberá ir en la misma línea de lo que aquí se refiera.

La finalidad de esta etapa es la de intentar llegar a un acuerdo satisfactorio para las partes –en especial para el demandante--, por lo que deberás tener muy claro:

a) los hechos en cuestión –su detalle e implicaciones-,

b) la irregularidad que plantea tu cliente y,

c) sus posibles resarcimientos.

Los hechos han de ser referidos ya sea en escrito formal o por mera cumplimentación del formulario previsto sin faltar a la verdad en ningún momento.

“Negociar una salida digna y adecuada no significa ser
débil, muy al contrario es una de tus obligaciones al aceptar la defensa de los intereses de tu cliente”

¿Cuanto debe describirse? Cuanto sea necesario para dejar constancia de lo que ha ocurrido. Ten en cuenta que ese relato deberá servir como hilo conductor de la futura demanda. Se conciso, claro. Suficientemente breve como para que cualquiera que lo lea entienda lo que ha pasado sin aburrirse pero, sin detallar lo que nada aporte.

¿El rasero? Asegúrate de citar todos los hechos que se denuncien o que motiven la reclamación. No causes indefensión a la parte demandada, permítele que argumente lo que le corresponda, no le ocultes la verdad. ¿Qué harías si presenciaras una acusación que no ha sido claramente anticipada? Seguramente te pondrías de parte de quien es, aparentemente, injustamente acusado. ¡No propicies que el juzgador vea infundadas tus pretensiones!

Identificar la normativa, uso o costumbre que consideras infringidos da calidad a tu trabajo y te proporciona la fuerza de la razón.

Y no olvides referir tus datos de contacto para que la otra parte pueda, si quiere, localizarte.

Es muy importante que averigües lo que realmente pretende tu representado, insiste en hallar lo que quiere y sus razones. Entrevistate con tu cliente cuantas veces sea necesario para aclarar lo sucedido y decidir los posibles escenarios de actuación y en todas esas ocasiones hurga lo que realmente quiere, saberlo te facilitará hallar soluciones alternativas y, además, conocer tus posibilidades reales.

Prevenle, desde el principio, de las posibilidades de una decisión en contra y de que alternativas tendría a su disposición para seguir adelante.

Explícale como funciona el proceso judicial que se ha puesto en marcha, en la medida en la que le hables de todas las alternativas posibles, más fácil te será luego explicarle el resultado obtenido.

Centra el motivo de queja, cuantifícalo para que quede clara la vinculación contractual entre tu cliente y tú y documentalo –te sugerimos rellenar siempre la Hoja de Encargo Profesional--.

De ser posible intenta contactar con el compañero/colega que represente a la otra parte. ¡Llamarle no es claudicar, es construir puentes de comunicación!.

Si llegaras a sede judicial el Secretario primeramente y luego el mismo Juez te invitarán a un acuerdo una y otra vez. ¡Nada mejor que saber que has hecho tu parte! 

Llegado el día y la hora del acto de conciliación acude con las mejores intenciones de arreglar el asunto. Ya habrás advertido a tu cliente del coste no solo económico y de tiempo, sino inclusive y este es más difícil de cualificar, del enorme e impagable gasto emocional que todo litigio implica.
Has de estar antes de tiempo evitando que cualquier contratiempo te dificulte estar en plena forma mental y emocional. La Ley es muy clara imponiendo la obligatoriedad de asistir al acto de conciliación.

La inasistencia acarrea ya la imposición de las costas procesales al demandado ya el prematuro término del proceso para quien pretendía hacer valer sus derechos.

No actúes con ironía, procura entender lo que la otra parte sostenga y, en lo posible, procura proponer –y recibir-- opciones válidas para ambas partes.

Si no es posible ningún acercamiento advierte de todas sus implicaciones –económica, de tiempo, etc.--.

Negociar una salida digna y adecuada no significa ser débil, muy al contrario es una de tus obligaciones al aceptar la defensa de los intereses de tu cliente.

Tu labor rebasa la mera dirección técnica de un asunto que se te encomiende, debes negociar salidas válidas.

Si se llega a un acuerdo esmérate en que sea recogido con el mayor detalle posible. Todo aquello que no se “ate” en ese momento será un factor motivador de siguientes reclamaciones judiciales.
Detalla el qué, cómo, cuando y cuanto se compensará el daño causado y constata que sea registrado adecuadamente ya que los acuerdos conciliatorios tienen, en el sistema judicial español, plena fuerza ejecutiva.

Apenas sepas quien es la otra parte procura conversar a solas con su abogado para pretender llegar a una pronta solución, siempre ofrecele al compañero/colega una salida digna.

Si no le acompaña letrado ni persona que sepa de leyes, procura un acercamiento de posturas con amabilidad y profesionalidad.

Entiende que dude de tus intenciones y que, incluso te vea como el instigador de la reclamación. Para remediarlo sugerimos que mantengas la calma y con paciencia le hagas entender tu labor intermediadora.

No te aproveches de tus conocimientos y experiencia en los procesos legales, tu reputación es como tu sombra, ¡nunca se separará de tí!.

Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la Jurisdicción Social: http://www.boe.es/boe/dias/2011/10/11/pdfs/BOE-A-2011-15936.pdf

 

“El interrogatorio es un elemento procesal muy importante”

Editorial Rasche.- ¿Cuál es el aspecto más importante en un interrogatorio?

Florentino García González.- Son varios los aspectos a tener en cuenta, no es uno solo, el resultado de su interacción es lo que cuenta. Destacaría, por enumerar algunos los siguientes:

- la preparación del caso, -la identificación de sus puntos fuertes y débiles, -la coherencia del argumento esgrimido –pruebas, testigos, peritaciones, etc.—, -el factor de credibilidad de la persona interrogada, -la “calidad” de lo que sostiene la otra parte y, ¿cómo obviarlo?, los detalles...

A partir de un análisis de, entre otros, estos factores, se decidirá la estrategia procesal y las técnicas a emplear en Sala. En ocasiones bastará con incidir en la credibilidad del interrogado y en otras se deberá demostrar lo poco verosímil de sus respuestas.

“Es muy importante que el interrogador lea todo el expediente y corrobore el relato”

E.D.- En lo que respecta al interrogatorio, ¿cuál es el principal fallo que se comete dentro de sala?

F.G.G.- Básicamente el desconocimiento del caso. Si se ignoran sus elementos, lo que ocurrió, lo que sostienen las partes, ¿hacia dónde se va?.

Es muy importante que el interrogador lea todo el expediente y corrobore –por sí mismo—el relato para identificar qué debe preguntar y precisar cómo hacerlo.

Otro fallo común es el de ir con ideas preconcebidas a la Vista y no haber previsto escenarios distintos --¡incluso radicalmente a lo que se creía!--.

¿Qué hacer? Ser muy crítico con todo lo que se llegue a conocer del caso, contémplese -¡siempre!- la posibilidad de una malinterpretación, de información omitida o ignorada.

E.D.- Qué fue lo que le inspiró en este libro?

F.G.G.- La ausencia de información de calidad sobre estos temas. El interrogatorio es un elemento procesal muy importante que debe ser tratado desde varias perspectivas –psicológica, ética y práctica—simultáneamente. Han de referirse separadamente para entender el proceso completo pero con un hilo conductor.

La Técnica del Interrogatorio es un punto de partida que ha de enriquecerse con el aporte personal de todos. Cada país tiene su propia cultura procesal -¡no se diga de las distintas jurisdicciones laboral, civil, penal!—y cada procedimiento su específico objetivo, el interrogatorio ha de satisfacer ambos criterios.