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HACIA UNA PROFESIONALIZACIÓN DEL ARBITRAJE


Hacia una profesionalización del arbitraje



Javier Íscar de Hoyos


Abogado desde 1992. MBA en Know How Business College, Máster en Práctica Jurídica y Máster en Asesorías de Empresas en la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense de Madrid; y Curso Superior de Arbitraje del Instituto de Empresa de Madrid. Fundador de la Asociación Europea de Arbitraje, Aeade; secretario general de la Corte Hispano Marroquí de Arbitraje; miembro del Club Español del Arbitraje.
En la actualidad, es secretario general de la Asociación Europea de Arbitraje, Aeade.


La indudable repercusión en la resolución de conflictos extrajudiciales del arbitraje llevó al Pleno del Consejo General del Poder Judicial a adoptar el acuerdo de 25 de noviembre de 2010, por el que se atribuyó al Juzgado de Primera Instancia número 101 de Madrid, de nueva creación, el conocimiento con carácter exclusivo de los asuntos de laudo y arbitraje. Se trata de un empujón para el arbitraje por la rapidez que se asociará a la resolución del conflicto. Pero se debe garantizar esta realidad a través de una correcta redacción del convenio arbitral.

Es bastante usual que el contrato se limite a establecer la intención de las partes a acudir a arbitraje en caso de conflicto sin definir la institución arbitral encargada de administrarlo ni otros detalles, en caso de que haya una intención de utilizar un arbitraje ad hoc.

La anterior circunstancia se traducirá en una ralentización de todo el proceso que finalizará en la figura del Juez para que sea éste el que designe al árbitro, lo que conllevará, asimismo, falta de especialización del procedimiento arbitral y, como consecuencia, pérdida de eficacia.
En el caso de optar por el arbitraje ad hoc y no por el arbitraje institucional o admi- nistrado, serán las partes las que configuren, en todos sus aspectos, el procedimiento y las reglas a las que habrá de someterse, lo que requiere de una negociación más detalla- da y pormenorizada del convenio arbitral. En el arbitraje institucional, las partes defie- ren a una institución arbitral la facultad de determinar las reglas a las cuales habrá de someterse el arbitraje. Si lo queremos, se trata de una facilitación de todos los trámites  una profesionalización del arbitraje, ya que se delega en la institución y se confía en su experiencia y know-how.

El futuro está en el arbitraje institucional

Hace una veintena de años, el arbitraje ad hoc funcionaba perfectamente, bajo el amparo de la exclusividad. Sin embargo, los ritmos profesionales actuales, la irrupción del on line en todas las esferas de nuestra vida, la gran variedad de empresas y negocios, y profesionales, el comercio electrónico... han hecho que todos los actores intervinientes en el arbitraje aumenten, complicando todo el proceso y haciendo de la carencia de experiencia, un indeseado protagonista. 

Lo citado en el anterior párrafo parece decantar el futuro del arbitraje hacia las instituciones arbitrales tanto en arbitraje nacional, como en internacional. Una insti- tución profesionalizada será capaz de responder a las diversas necesidades de los diferentes tipos de arbitraje, tendrá infraestructura ne- cesaria para facilitar el ODR (On line Dispute Resolution), una actualización de curricula de árbitros expertos, un control pormenorizado del proceso, de los honorarios, de los tiempos, disponibilidad horaria, en definitiva, garantizar la calidad.

La profesionalización del arbitraje

La especialización forma parte de este nuevo escena- rio jugando un papel esencial. Los diversos sectores y procedimientos necesitan una atención profesionalizada empezando por la designación del árbitro experto.

Esta tendencia natural hacia el arbitraje institucional se entiende, además de por la evolución social, económica y vital de nuestro día a día, por las siguientes razones:

1. Simplificación de la redacción del convenio arbitral

Las instituciones arbitrales tienen procedimientos prestablecidos y perfeccionados con la experiencia. En caso contrario, el convenio de arbitraje debe contener una serie de precisiones (forma de designación de los árbitros, plazos para las alegaciones y pruebas, arbitraje de derecho o de equidad, reglas aplicables al fondo del asunto, plazo para dictar el laudo, etc.

2. Facilidad y garantía en la designación de los árbitros

Cuando las partes no han previsto la forma de designación de árbitros o no se ponen de acuerdo so- bre las personas a designar, en el arbitraje ad hoc es preciso acudir a los tribunales para que procedan a dicho nombramiento (“formalización judicial del arbi- traje”). Ello produce dilaciones y gastos y el procedimiento  de designación, generalmente, el sorteo, no garantiza la competencia de la persona designada.

3. Certidumbre en el coste del arbitraje

En el arbitraje institucional, el reglamento de la corte regula los honorarios y exige su pago por anticipado. En el arbitraje ad hoc se requiere el acuerdo de las partes y los árbitros sobre la remuneración de estos últimos (tanto alzado, en proporción al valor de la disputa, tiempo utilizado o fórmulas mixtas).

4. Previsión y seguridad jurídica

El arbitraje administrado por una institución impide la paralización o retraso del procedimiento por mala fe o negligencia de las partes o del árbitro. Los regla- mentos prevén situaciones en las que la Secretaría puede actuar si existe negligencia o incapacidad de las partes o de los árbitros.

5. Asistencia administrativa

Las instituciones prestan servicios administrativos e incluso de secretaría a los árbitros, tales como reci- bir los escritos de demanda y las contestaciones de las partes, fijar plazos para el arbitraje, conceder un plazo para dictar el laudo...

6. Asistencia logística a las partes y a los árbitros

Las cortes suelen poner a disposición de los árbitros y de las partes locales apropiados, medios audiovisuales y de reproducción de documentos, así como personal auxiliar profesionalizado para las audiencias y para la práctica de pruebas.

7. Asesoría y supervisión de los árbitros

Algunas instituciones participan activamente en la supervisión del arbitraje y de su buen funcionamiento, de gran ayuda para las partes y en especial para los árbitros.

La Asociación Europea de Arbitraje (Aeade)

La Asociación Europea de Arbitraje administra ar- bitrajes como mecanismo de solución de conflictos al amparo de la vigente Ley de Arbitraje. Entre sus funciones, Aeade también cuenta con un Servicio de Mediación. En los últimos dos años ha apostado fir- memente por la especialización, a través de la creación de diferentes Comités de Expertos.

Desde su origen, en el año 2000, se ha posicionado como una de las instituciones arbitrales de mayor relevancia de España. En 2011 se administraron 1.333 arbitrajes.

Además, Aeade participa activamente en la divulgación del arbitraje a través de la organización de cursos y seminarios a medida.

Aeade.org.