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¿HIJOS DE “TRES” PADRES?...

Autora: Yvette Velarde D`Amil, Doctora en Derecho, profesora de Derecho Civil CUNEF

El anhelo de maternidad/paternidad se ha manifestado como una constante a lo largo de la historia y es lo que ha permitido la subsistencia de la humanidad. Desde tiempos ancestrales, era una condición reservada a quien pudiera concebir de forma natural.

Sin embargo, dicha posibilidad de procreación de forma biológica o natural, se ha visto sustancialmente alterada desde finales de los años 70, con la creación y el desarrollo paulatino de las denominadas técnicas de reproducción humana asistida. 

Dichas técnicas han supuesto una profunda revolución en la materia, debido a que por medio de la utilización de las mismas, se amplían las posibilidades y las expectativas de constituir una familia, por medios terapéuticos, a aquellas personas o parejas aquejadas por algún tipo de patología que dificulta o que impide tanto la  concepción como la gestación y el posterior parto. 

Y ello es así, porque las técnicas de reproducción asistida, consisten en procedimientos médicos-terapéuticos que tienen como finalidad ayudar a concebir y paliar los problemas de infertilidad o de esterilidad humanos.

En el mismo sentido, se ha demostrado su efectividad en los demás aspectos relacionados con la reproducción humana e igualmente han permitido el desarrollo y el perfeccionamiento de la investigación y el diagnóstico en disciplinas afines como la biomedicina, la ingeniería genética, en las cuales se ha ido probando su eficacia en la prevención y en la curación de enfermedades de transmisión genética, por medio de la manipulación y experimentación con células reproductivas femeninas y masculinas.

En la actualidad, la materia aparece regulada en la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida (LTRHA).

Dicha norma, recoge en el Anexo A, las técnicas reproductivas admitidas en nuestro ordenamiento jurídico, a saber,

1. Inseminación artificial; 2. Fecundación in Vitro e inyección intracitoplásmica de espermatozoides con gametos propios o de donante y con transferencia de preembriones. 3. Transferencia intratubárica de gametos.

Ahora bien, las posibilidades son variadas, dependerá la elección de la técnica reproductiva concreta, de criterios médicos determinados por las circunstancias personales de los pacientes.

Efectivamente, la Exposición de Motivos de la Ley, reconoce la importancia del desarrollo de las técnicas de reproducción asistida en otros campos diferentes a la reproducción, pero íntimamente relacionados con la misma, como la posibilidad de detección preventiva de enfermedades genéticas trasmisibles y la selección de preembriones sanos, para ser utilizados en el proceso, descartando los defectuosos. La Exposición de Motivos hace referencia al denominado diagnóstico preimplantacional, que expresamente regula el artículo 12 de la LTRHA.

…Se ha producido una evolución notable en la utilización y aplicación de las técnicas de reproducción asistida en su vertiente de solución de los problemas de esterilidad, al extender también su ámbito de actuación al desarrollo de otras complementarias para permitir evitar, en ciertos casos, la aparición de enfermedades, en particular en las personas nacidas que carecen de tratamiento curativo. El diagnóstico genético preimplantacional abre nuevas vías en la prevención de enfermedades genéticas que en la actualidad carecen de tratamiento y a la posibilidad de seleccionar preembriones para que, en determinados casos y bajo el debido control y autorización  administrativos, puedan servir de ayuda para salvar la vida del familiar enfermo.

En consecuencia, el desarrollo del diagnóstico preimplantacional, para prevenir la transmisión de enfermedades de origen genético, ha llevado a los científicos a experimentar con una técnica que permite combinar genes de tres personas diferentes para que los nacidos no hereden alteraciones mitocondriales.

Y cabría preguntarse, ¿Es posible en la actualidad que la vida humana surja como consecuencia de la aportación de ADN procedente de dos madres y de un padre?

En todo caso, parece que la respuesta debe ser afirmativa de acuerdo con los resultados de una investigación llevada a cabo por el biólogo reproductivo Shoukhrat Mitalipov y su equipo de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón y publicados en la prestigiosa revista Nature de octubre de 2012. Teniendo en cuenta, que afirmaban que podría utilizarse la técnica celular en seres humanos, en aproximadamente dos o tres años.

Pues bien, el éxito de la técnica radica en el hecho de que la contribución genética de la madre a su descendencia viene en dos partes separadas. Y ello es así, porque según los estudios llevados a cabo al respecto, cada una de las células humanas tiene dos genomas. Uno de ellos, el más importante, es el que se encuentra en el núcleo y que se forma por la aportación a partes iguales de 23 cromosomas de la madre y otros 23 del padre. Y un segundo genoma, más pequeño, que contiene ADN mitocondrial y que recibimos únicamente por vía materna. Si este genoma mitocondrial es defectuoso o ha mutado, se puede transmitir a la descendencia enfermedades multisistémicas, raras, graves e incurables que a su vez se transmiten de generación en generación, tales como fallos hepáticos, cardiovasculares o musculares, ceguera, sordera, anemia, hipertensión, demencia y una serie de desórdenes neurológicos, entre otras.

El gran reto para tratar dar una solución y prevenir que los recién nacidos hereden las patologías mitocondriales que sólo se transmiten a través de los genes maternos, el doctor Mitalipov y su equipo han desarrollado una compleja técnica celular. Estos científicos habían logrado emplear dicha técnica satisfactoriamente, en monos, en 2009. Obteniendo como resultado de sus experimentos óvulos sin mutaciones en el ADN mitocondrial, que una vez fecundados, dieron origen a crías sanas de mono macaco. 

Más concretamente, la técnica consiste en extraer in vitro óvulos humanos, tanto de mujeres con mutaciones mitocondriales, como de donantes con óvulos con el ADN mitocondrial sano. Se extrae el núcleo del óvulo con mutaciones mitocondriales y se transfiere al óvulo sano de la donante, al que previamente se le hubiese extraído el núcleo. Posteriormente, se procede a fecundar él óvulo resultante con esperma. 

Lo novedoso en este caso, es que han utilizado en su experimentación embriones humanos y consideran que aproximadamente un 20% de los óvulos manipulados que se obtengan podrán ser transferidos a la madre para su gestación. La cifra de óvulos transferidos con éxito es muy reducido porque se ha demostrado que a pesar de que casi todos los óvulos utilizados para la experimentación sobrevivían a la extracción del núcleo, y ¾ partes eran fecundados satisfactoriamente, sin embargo, más de la mitad de los cigotos resultantes tenían anormalidades. Porcentaje muy elevado en comparación con la utilización de la misma técnica en otras especies.  

No obstante, el pionero en emplear la transferencia citoplasmática en seres humanos a finales de los años 90, fue el investigador clínico experto en embriología Jacques Cohen y su equipo del Instituto Saint Barnabus de Nueva Jersey, EE.UU. Como consecuencia de esto, se cree que se generaron entre 30 y 50 personas en todo el mundo con ADN mitocondrial procedente de una tercera persona. Sin embargo, en 2002 el ente regulador estadounidense, la Administración de Alimentación y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés), exigió a las clínicas que interrumpieran la utilización de esta técnica debido a cuestiones éticas y de seguridad.

A pesar de esto, el debate sobre la conveniencia o no de autorizar el reemplazo mitocondrial en seres humanos vuelve a la actualidad con las investigaciones de Mitalipov y sus colegas.

Por todo ello, de la propia técnica celular y de la posibilidad de que sea admitida en la práctica clínica para ser utilizada en seres humanos, no sólo como hasta ahora, a nivel experimental con células reproductivas humanas. Surgen al respecto serias interrogantes, en cuanto a sus implicaciones éticas y morales:

•    ¿Estarían creando los científicos “bebés de diseño”?

•    ¿Debería permitirse que interfirieran con la naturaleza?

•    ¿Nos encontramos ante la temida por muchos “ingeniería genética? Y ello es así, porque aunque no se modifique artificialmente el ADN, para su efectividad, la nueva técnica requiere un pequeño porcentaje de genes de una tercera persona, la donante de óvulos (aproximadamente un 0,1% dicen los expertos) lo que implica cambios genéticos que pasarán de generación en generación. Pudiéndose afirmar técnicamente que la nueva vida que se generara, tendría la composición genética de tres personas. 

•  ¿Estaríamos recurriendo a la eugenesia? ¿Permitiendo la posibilidad de que se crearan seres humanos genéticamente modificados?

En definitiva, el debate no es simplemente teórico, Y ello es así, porque el Gobierno del Reino Unido ha anunciado en junio de 2014, que presentará al Parlamento en los próximos meses, los reglamentos sobre el uso de técnicas de reemplazo o transferencia mitocondrial, luego de que una Comisión de expertos británicos diera su respaldo a tratamientos de fertilización que por primera vez permitirían implantar en mujeres, embriones con material genético de tres progenitores. En los reglamentos propuestos, se mantiene el anonimato de la donante, de forma tal, que los niños nacidos mediante la utilización de la técnica de reemplazo mitocondrial, no podrán conocer la identidad de la donante, pero tendrán acceso a partir de los 16 años, a información que no permita su identificación. Además, se prevé que la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología (HFEA por sus siglas en inglés), controlará la aplicación de esta técnica caso por caso.

En el mismo sentido, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), de EEUU, también ha solicitado un informe de expertos para valorar si la fecundación in vitro (FIV) de tres padres, presenta las suficientes garantías de seguridad como para permitir el inicio de pruebas clínicas en humanos.

Una vez más, la curiosidad y la capacidad de innovación en la experimentación científica parecen no tener límites, se abren muchas incógnitas… 

Entendemos que, sin dejar de tomar en consideración el avance tan significativo que la transferencia mitocondrial supondría para esas madres o parejas que se enfrentan al dilema de decidir entre no tener hijos o arriesgarse a tenerlos transmitiéndoles enfermedades mitocondriales graves. No deja de resultar inquietante, que la admisión y legalización de esta técnica pueda permitir una manipulación de células reproductivas humanas, sin el control legal, ético y moral que requiere un asunto de tal trascendencia, como es la creación de una nueva vida a partir de la mezcla de genes de tres personas diferentes lo que influirá en su descendencia futura, alterando su composición genética y persistiendo los efectos del tratamiento durante generaciones.

 

Webgrafía

http://www.nature.com/news/dna-swap-technology-almost-ready-for-fertility-clinic-1.11651

http://www.latercera.com/noticia/mundo/bbc-mundo/2014/09/1433-593947-9-bbc-alana-la-joven-con-tres-padres-biologicos.shtml

http://blogs.elpais.com/la-doctora-shora/2013/03/la-trasferencia-de-adn-entre-ovulos-para-evitar-enfermedades-geneticas-mas-cerca-de-la-clinica.html