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LA INTERNACIONALIZACIÓN DEL TRABAJADOR AUTÓNOMO...

Autor: Carmen Algar, Directora de Algar&Abogados y Consultores

A 1 de enero de 2014, el empresario individual, persona física, (autónomo) es la forma predominante en la constitución de una empresa,1 lo que evidencia la importancia de esta figura jurídica en el panorama empresarial del país.

La Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del Trabajo Autónomo (LETA) estable la definición genérica de trabajador autónomo. Según  esta noma, serán considerados como trabajadores autónomos las personas físicas que realicen de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, den o no ocupación a Trabajadores por cuenta ajena.

Esta definición es muy  análoga a la que utiliza el Derecho mercantil para definir al empresario individual. Se podría decir, en base a lo que establece la Ley 20/2007 que empresario individual y trabajador autónomo es una figura afín, y en muchos casos coincidentes. Considero que la denominación de empresario individual es más correcta jurídicamente que la de Trabajador Autónomo, pues no  existe un único tipo de trabajador autónomo, sino múltiples formas de actuación en el tráfico jurídico que son consideradas  como trabajador autónomo confundiendo este concepto  con el régimen de la seguridad social de autónomos al que varios colectivos vienen obligados por ley a afiliarse. Distintos profesionales y figuras jurídicas mercantiles, se definen como Autónomo, como si todos compartieran un régimen jurídico unitario y una misma calificación jurídica, no siendo así. El coloquialmente conocido como Autónomo, es un empresario individual, una persona física en contraposición con la persona jurídica,  en contraposición con las sociedades mercantiles. 

En estos momentos asistimos a una campaña importante para incentivar la creación de autoempleo, a emprender,  ser un emprendedor, en definitiva a convertirse en un EMPRESARIO.

La situación de crisis y  el nuevo paradigma económico y social que conlleva la globalización, ha hecho y hace que muchas empresas españolas y empresarios opten por la internacionalización de sus negocios sobre todo en Latinoamérica por diversas razones, históricas, el idioma, la cultura. La globalización y las TIC´s han abierto igualmente un importante mercado, el del comercio electrónico que no tiene fronteras.

Cabe plantearse entonces la viabilidad de la internalización del  trabajador autónomo, entendiendo a este como un empresario individual. La internacionalización debe  analizarse teniendo en cuenta dos escenarios diferentes:

- Necesidad de abrir establecimiento para la prestación del servicio o desarrollo empresarial.

- Prestación de servicios desde España sin necesidad de abrir establecimiento en el país o países de destino del producto o servicio.

Siendo el objeto de este artículo la figura del empresario individual (autónomo), cuando exista la necesidad de abrir establecimiento en el país donde se va a realizar la actividad empresarial, el empresario deberá constituirse jurídicamente como empresario individual  en base a la normativa del país de destino, pues no son de aplicación en este caso las figuras de la sucursal o filial como en el caso de sociedades mercantiles.

Será objeto de análisis por tanto la figura del empresario individual (autónomo) que realiza una prestación de servicios sin necesidad de abrir establecimiento  en el país de destino de sus servicios o productos.

Se deben tener en cuenta tres ámbitos diferentes a la hora de evaluar la viabilidad del proyecto de internalización por parte del autónomo, el mercantil, el laboral y el fiscal.

Ámbito mercantil 

- La forma jurídica del autónomo tal como se ha señalado es la de empresario individual englobando en este campo al colectivo de profesionales liberales o freelance.

- La actividad empresarial será la prestación de un servicio o entrega de productos desde España en origen y destino un tercer país.

- La normativa aplicable será la Ley 20/2007, Código de Comercio y cualquier otra norma sectorial de aplicación.

Ámbito laboral

Desde este ámbito el autónomo deberá cumplir con las obligaciones derivadas de realizar una actividad por cuenta propia.

- Inscripción del empresario en la Seguridad Social y código de cuenta de cotización, o sistema de previsión social que corresponda. Con este acto administrativo la Tesorería General de la Seguridad Social asigna al empresario un número para su identificación y control de sus obligaciones en el Sistema de la Seguridad Social

- Alta en el Régimen especial de Autónomos de la Seguridad Social

- Comunicación de apertura del centro de trabajo. Deben realizarlo las empresas que inicien la apertura del centro de trabajo o reanuden su actividad. 

 - En caso de tener personal contratado  debe cumplir con las obligaciones  laborales,  contratar, afiliar y cotizar por sus trabajadores.

Ámbito fiscal 

El empresario tiene una serie de obligaciones:

- Declaración censal de inicio de actividad. Esta declaración debe presentarse por empresarios y profesionales, con anterioridad al inicio de la actividad, en la Administración de Hacienda correspondiente a su domicilio fiscal. En esta declaración, al margen de los datos identificativos, aparece la situación tributaria del empresario así como las declaraciones y liquidaciones que está obligado a presentar. 

- Impuesto de Actividades Económicas es un Impuesto anual, y según lo establecido en el art. 79 de la Ley Reguladora de Haciendas Locales, el Hecho Imponible del Impuesto, está constituido por el mero ejercicio en territorio nacional de actividades empresariales, profesionales o artísticas.

- Es sujeto pasivo del  IRPF y del Impuesto sobre el Valor Añadido  y está obligado a llevar la contabilidad y los registros que se establezcan por la normativa específica del Impuesto, así como las disposiciones sobre llevanza de contabilidades establecidas en el Código de Comercio y demás normas contables.

- Cuando se realicen operaciones con terceros fuera de España se deberá aplicar la normativa fiscal en cuanto a que las operaciones sea intracomunitarios o extracomunitarias.

No existe por tanto impedimento legal para que un trabajador autónomo, en su acepción de empresario individual realice su actividad empresarial en un marco internacional, siempre que su establecimiento radique en territorio nacional, siendo la mayor dificultad al respecto el cumplimiento de la normativa fiscal en relación a las operaciones internacionales.

Si por internacionalización consideramos la apertura de establecimiento en el extranjero, la figura del trabajador autónomo no es la más idónea, al deberse constituir como empresario según  la legislación del país de destino, siendo en esta caso más aconsejable la utilización de la figura jurídica de sociedades mercantiles.