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LA LEGALIDAD EN LAS DIFERENTES TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA

Durante décadas la naturaleza era quien controlaba a quien le otorgaba la posibilidad de tener hijos, pero los avances científicos consiguieron que el ser humano también pudiera controlar quién y cómo se va a formar una familia. Las Técnicas de Reproducción Asistida han sido una grandísima ayuda para personas que por determinados problemas no podían procrear, pero también han servido de conflicto y de controversia entre determinados sector de la sociedad, y uno de ellos ha sido, sin ninguna duda, en el legal. La legislación ha tenido que evolucionar muy rápido para poder regular unos avances que se han desarrollado muy deprisa, y quizá por esta razón la legislación en esta materia todavía es muy escasa. 

Desde que se aprobara la Ley sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida son muchas las puertas que se abrieron para un buen número de mujeres que no podían concebir de una forma natural, pero este desarrollo también conllevo numerosos problemas, principalmente jurídicos, del cómo se realizan este tipo de Técnicas.

La Ciencia avanza a pasos agigantados, pero en el Derecho esta evolución no es tan fácil, ya que son numerosos los aspectos que entran en juego, y porque tienen que velar por todos los actores de estas técnicas. Legislar para que no exista ningún vacío legal, ni para el donante, ni para el receptor, ni para el no nacido... es altamente complicado y seguramente por esta razón la legislación va mucho más despacio que los avances que se realizan en este sentido. 

"La Inseminación Artificial y la Fecundación InVitro han sido dos grandes desarrollos de la ciencia que el Derecho ha tenido que legislar sin tener ningún tipo de precedente y con unos avances que en numerosas ocasiones son demasiado rápidos"

La Ciencia avanza a pasos agigantados, pero en el Derecho esta evolución no es tan fácil, ya que son numerosos los aspectos que entran en juego, y porque tienen que velar por todos los actores de estas técnicas. Legislar para que no exista ningún vacío legal, ni para el donante, ni para el receptor, ni para el no nacido... es altamente complicado y seguramente por esta razón la legislación va mucho más despacio que los avances que se realizan en este sentido.

La última ley que se aprobó en el Congreso de los Diputados fue en el 2006, y en ella se eliminaba el límite al número de óvulos que se pueden fecundar en cada ciclo, la ley anterior, que era del 2003, limitaba a tres los ovocitos fecundables por cada ciclo, y con el cambio en 2006 se quiso que fueran los profesionales de la medicina los que pudieran determinar el número, para incrementar la posibilidad de éxito del embarazo, aunque el número máximo de embriones que se pueden implantar por paciente continúa siendo tres, para evitar embarazos múltiples.

Por otro lado, la normativa del 2006 prohibía la clonación con fines reproductivos y las madres de vientre de alquiler, ya que uno de los principales conflictos que se han generado con las Técnicas de Reproducción Asistida es la posibilidad de lucro a través de las donaciones, y por ello la legislación se mantiene firme ante lo que supone pagos y cobros a este respecto.

La responsabilidad con la que se realicen estas técnicas es una máxima dentro de la legislación, ya que una de las grandes preguntas que circulan entre determinados legislador y sector de la sociedad es el hecho de si el fin justifica los medios, y si realmente se pueden tener hijos a cualquier precio. No podemos olvidar que el nasciturus tiene una especial protección en las Constituciones Políticas de varias naciones latinoamericanas que se refieren especialmente al ser humano desde el momento de la concepción, como sucede en el caso de República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paragua y Perú, algo que también sucede en España.

“El que ha de nacer” ha sido una discusión desde los inicios de la legislación positiva. En el siglo V a.C. ya discutían los romanos si el no nacido era o no sujeto de Derecho, es decir, que ya desde los inicios de nuestras legislaciones se discutía si las leyes que protegen a todos los seres vivos y que sancionan a quienes atentan contra los derechos de los mismo son o no aplicables a un no nacido.

Según el Derecho romano, al nasciturus no se lo consideraba persona, por lo que en la Antigua Roma el aborto estaba permitido; sin embargo, se le reconocían derechos al nasciturus, como por ejemplo, si la mujer embarazada estaba condenada a muerte, la ejecución se posponía hasta el nacimiento.

Si ya los romanos tenían estos conflictos en cuanto a los no nacidos, teniendo en cuenta que era únicamente la naturaleza la que decía quien concebía, no podemos pretender que nuestros Derecho actual evolucione tan rápido como lo hace la Ciencia, aunque no debemos olvidarnos de estos grandes desarrollos.