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LAS NECESIDADES DE IBEROAMÉRICA EXIGEN UN CAMBIO DE LAS CUMBRES

El 18 y 19 de octubre se celebró en Panamá la XXIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado

Desde 1991, año en el que se celebró la primera Cumbre Iberoamericana, la situación económica, social, cultural y política de todos los países iberoamericanos ha cambiado muchísimo, ya no necesitan ayuda para el desarrollo, puesto que se han convertido en una región emergente, pero sí que necesita ganar protagonismo internacional e insertarse en los grandes flujos comerciales. Estos cambios en las necesidades de los países latinos convierte en una necesidad que las Cumbres de Jefes de Estado se renueven para cumplir con las expectativas actuales, de hecho la Cumbre de Panamá se ha bautizado como la Cumbre del cambio y de la modernización. 


Actualmente Brasil, México y Argentina, ya forman parte del G-20, que agrupa a las naciones más ricas y a las principales emergentes. Además de que los países que componen la comunidad iberoamericana representan cerca del 11 por ciento del PIB mundial.

Esta nueva Cumbre Iberomaericana se celebró bajo el lema: “El papel político, económico, social y cultural de la comunidad iberoamericana en el nuevo contexto munidal”. Y la necesidad de dar un nuevo impulso al sistema iberoamericano fue el mensaje unánime de los protagonistas de la XXIII Cumbre Iberoamericana, donde se lanzó una hoja de ruta para hacer reformas de calado en el sistema actual que aporten eficacia a la cooperación y a la complementariedad de sus economías.
“El equilibrio entre la parte ibérica y la latinoamericana está cambiando” por el contexto económico global y es importante que América Latina encuentre “en la comunidad iberoamericana un instrumento útil para emerger económicamente en el siglo XXI con España y Portugal como socios”, afirmó el presidente panameño, Ricardo Martinelli.

Esta Cumbre ha tenido un gran número de ausentes, ya que la mitad de los gobernantes no pudieron acudir, algunos por enfermedad como el caso de Argentina y Uruguay, y otros por problemas de agenda como Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Chile, Perú y Guatemala, aunque todos ellos enviaron representantes.

El Rey Don Juan Carlos también fue un gran ausente en esta Cumbre, pero por la recuperación de su última operación le era totalmente imposible acudir, aunque el Príncipe Felipe estuvo presente tanto en la inauguración como en la cena de gala. La ausencia del Rey sin duda que fue muy acusada, ya que es la primera Cumbre que se pierde en los 23 años que llevan celebrándose.

Según informa Europa Press los líderes iberoamericanos debían analizar en Panamá el informe que le encargaron al expresidente Ricardo Lagos con propuestas para renovar el foro y que el chileno elaboró tras mantener consultas con los 22 países de la comunidad iberoamericana.

El documento planteaba cambios ambiciosos, como la creación de un programa de becas para el intercambio de estudiantes al estilo del Erasmus; un fondo de cooperación con participación público-privada para financiar los proyectos de colaboración o un reparto más equilibrado de las cuotas que pagan los países a la Secretaría General Iberoamericana, (SEGIB), el órgano de apoyo para la organización de las cumbres.

España es en la actualidad el principal sostén de la SEGIB, al financiar el 60 por ciento de su presupuesto. Portugal aporta otro 10 por ciento y América Latina el 30 por ciento restante, siendo México, Brasil y Argentina los principales contribuyentes latinoamericanos con un 24,71 por ciento.
El ‘informe Lagos’ proponía reducir la cuota española al 55 por ciento, dejaba otro 5 por ciento para Portugal y Andorra y sugería aumentar la cuota latinoamericana hasta el 40 por ciento, repartida en función de la escala de cuotas de la ONU. A medio plazo, planteaba pasar a una proporción 50/50 entre los países europeos (España, Andorra y Portugal) y los latinoamericanos.

Los líderes han decidido volver sobre este tema en el primer cuatrimestre de 2014, cuando se convocará una reunión extraordinaria de coordinadores nacionales y de responsables de cooperación, con el objetivo de dar instrucciones a la SEGIB antes de que elabore su propuesta de presupuesto de 2015.

Esta propuesta deberá “tener en cuenta” -dice la declaración acordada en Panamá- la propuesta de Lagos de pasar a una proporción de cuotas 60/40 de manera gradual en tres años, así como un informe sobre el posible cierre de las oficinas regionales de la SEGIB en Brasilia, Montevideo, Panamá y México.

Los líderes sí han acordado en Panamá que, a partir de 2014, las cumbres se celebren una vez cada dos años, alternándose con las reuniones de jefes de Estado y de Gobierno UE-América Latina y el Caribe, que tocarán en los años impares.

También han decidido dedicar mayor espacio en las cumbres al diálogo informal entre los líderes y abordar los temas de la agenda internacional intentando buscar, siempre que sea posible, convergencias en los escenarios multilaterales.

Asimismo han acordado “contrarrestar, de forma conjunta, la aplicación de medidas unilaterales que violen los principios del derecho internacional y puedan afectar la paz y a la seguridad internacional y los principios de soberanía y de libre determinación de los pueblos”.

Como en ediciones anteriores, se ha aprobado una serie de comunicaciones especiales, entre ellos los ya tradicionales de condena del embargo estadounidense sobre Cuba o la petición a Reino Unido para que reanude las conversaciones con Argentina sobre la soberanía de las Malvinas.