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LO ÚNICO SEGURO ES EL CAMBIO

Autor: Francisco Misiego

Desde hace mucho tiempo he sido un ferviente defensor del concepto de abogado como empresario, sin restar importancia a nuestra labor esencial de institución de la justicia, esencial para la sociedad.

“En esta mal llamada crisis económica, que realmente es un cambio de modelo, en el ”mundo mundial”, los abogados nos estamos teniendo que adaptar de una forma muy rápida”

En esta mal llamada crisis económica, que realmente es un cambio de modelo, en el ”mundo mundial”, los abogados nos estamos teniendo que adaptar de una forma muy rápida, para no perder competitividad, pero no terminamos de asimilar la nueva situación y pensamos que lo nuestro es ser magníficos profesionales y que con nuestros conocimientos técnicos es suficiente y lo que nos va a permitir mantener y crecer en cuanto a nuestros clientes.

Pero el cambio ya ha llegado y lo que hace unos años ya empezaba a ser una realidad, pero no acuciante, al menos para muchos, y ahora tenemos que tomar medidas precipitadas y en muchas ocasiones no adecuadas.

La resistencia al cambio es algo innato al ser humano, pero también lo es la adaptación al medio, y ahora cosas como el uso del marketing jurídico o la gestión de los profesionales de los despachos o nuestra propia carrera, es algo estratégico.

La primera medida que se está tomando es la de reducción de contrataciones, o el ajuste en sueldos, porque los clientes saben que pueden “apretarnos”, y esto está motivando por un lado una rebaja de los salarios de los profesionales en los despachos que es la primera medida inmediata, y parece la más rápida y eficaz, pero solo lo es en el corto plazo o de forma puntual.

Se han reducido en general los gastos de relaciones públicas, que no deja de ser marketing, y por tanto puesta en valor de nuestra marca como despacho o profesionales individuales, y una de las pocas actividades de marketing que estábamos haciendo, creo que francamente bien.

Por supuesto estoy generalizando y dando una visión global, dado que siempre ha habido y habrá despachos que tengan una visión no solo técnico- jurídica, sino empresarial.

Pero lo más preocupante de todo esto, es que la fuga del talento, de profesionales que ahora por diversos motivos deciden cambiar muchas veces motivados porque no se les explica las cosas como son, estos es, que lo único seguro es el cambio, y la adaptación no significa para los socios o senior, una pérdida de su cache profesional.

En nuestro sector siempre se ha pensado que el tiempo era una variable imperturbable, a más tiempo de permanencia mejor posición y mayor crecimiento salarial, dentro de los despachos. Pero eso mundo ya no existe, y la adaptación no es fácil, pero hay que hacerla.

Ahora la tendencia es crear pequeños despachos, por abogados, de todos los niveles, que salen de los despachos y se establecen por su cuenta. Esto hace que la gestión del capital humano sea esencial como una herramienta de gestión, porque nuestro fondo de comercio está ahí en las relaciones con los clientes de estos profesionales.

Las necesidades de independencia o de cambio de prioridades es un motivo importante, pero creo que realmente es más una cuestión de los cambios abruptos en muchos casos, con los que no se sienten confortables o simplemente valorados.

Esto no es un preocupación para los despachos porque piensan que se puede sustituir a un profesional por otro de forma relativamente fácil, y aminorando salarios, sin pérdida de la calidad, pero esto es una realidad a medias, porque realmente el coste de adaptación y formación en los valores y forma de trabajo no se realizan de un día para otro. El cliente se resiente y es más que probable que decida contactar con el abogado saliente, porque las relaciones de confianza en general son no con el despacho, sino con la persona.

La creación de microdespachos, fomentara la competencia, que creo que es esencial, pero las fusiones de estos microdespachos, al final serán una realidad sobre todo en aquellos que sean más generalistas para conseguir ”músculo” y salvo aquellos muy especializados el futuro pasara por una creación de despachos de medio tamaño, muy agiles y competitivos.

Este es quizás el cambio más importante en el mercado jurídico en un plazo relativamente corto, en el que el “abogado artesanal”, desaparecerá al menos en el mundo del derecho de empresas y los medianos tomaran cuotas de mercado significativas en su conjunto respecto de los grandes.

Los grandes tienen oportunidad de retener el talento, aunque sea mediante alianzas con sus antiguos colaboradores, manteniendo así de alguna forma el “status quo”. Si no lo hacen es muy probable que estos medianos creados como microdespachos y fusionados con el tiempo serán una competencia importante para ellos y entre ellos.

Antes de hablar solo de posición o de dinero, hablen de valores, de futuro, de la nueva situación, dense un tiempo para poder adaptarse y piensen que su activo está en las personas.

Señores, el mundo del abogado empresario esta ya aquí, y creo que será bueno, pero entre tanto muchos van a sufrir por su falta de cultura empresarial anterior.