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RESOLUCIÓN DE ESTRASBURGO CON RESPECTO A LA DOCTRINA PAROT...

El pasado 21 de octubre de 2013 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos leyó la resolución con respecto a la Doctrina Parot, y en ella se resolvía que la etarra Inés del Río debía ser puesta en libertad, ya que la jurisprudencia aplicada en el 2006 suponía aplazar en casi nueve años la puesta en libertad de este preso. La condenada, perteneciente a la banda terrorista ETA, debía haber salido de prisión el 27 de julio de 2017, pero tras la resolución de Estrasburgo se la puso en libertad la tarde del 22 octubre, algo que conmocionó a toda la sociedad española, pero un hecho que no podía ser de otro modo, ya que el Estado debía cumplir la resolución europea, y Estrasburgo debía velar por el cumplimiento de los Derechos Humanos. 

Si una resolución internacional ha tenido calado en los últimos tiempos esa ha sido la del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo en relación a la denominada en España Doctrina Parot.

La doctrina Parot es el nombre habitual con el que se conoce la jurisprudencia establecida a partir de la sentencia del Tribunal Supremo de España del 28 de febrero de 2006 (resolución a un recurso presentado por Henri Parot, miembro de la organización terrorista ETA) por la cual la reducción de penas por beneficios penitenciarios (trabajo, estudios,...) se aplica respecto de cada una de ellas individualmente y no sobre el máximo legal permitido de permanencia en prisión que, según el ya derogado Código Penal de 1973, es de 30 años. Esta doctrina fue modificada en 2008 solo parcialmente por el Tribunal Constitucional de España en la conocida como doctrina del doble cómputo penal.

El principal problema de esta jurisprudencia fue que se aplicó con carácter retroactivo a diversos presos, lo que hizo que se agravaran sus penas, algo que según la Constitución Española no se puede hacer, puesto que la aplicación retroactiva de cualquier modificación legislativa únicamente debe hacerse si es en beneficio del reo.

En julio de 2012 la Sala Pequeña del Tribunal Europeo de Derechos HUmanos ya dictaminó que la Doctrina Parot vulneraba los artículos 7 y 5.1 de la Convensión Europea de Derechos Humanos, por lo que la Gran Sala del TEDH únicamente a corroborado lo que ya se sentenció hace un año.

La principal polémica generada por la sentencia de Estrasburgo tiene más que ver con los sentimientos que genera en una sociedad el hecho de que sanginarios asesinos y violadores sean puestos en libertad que a la legitimidad legal que la propia sentencia supone.

El TEDH no podía tomar otra decisión con respecto a esta Doctrina, ya que en ese caso habría vulnerado numerosos Derechos Fundamentales, Estrasburgo no está para decidir si un asesino debe estar más o menos tiempo en la cárcel, sino para velar porque se respeten los Derechos Humanos de todos los ciudadanos europeos, y entre ellos también se encuentran asesinos y violadores.

Esta sentencia lo que tendría que hacernos pensar es porque nuestros legisladores no dedican más tiempo a meditar las consecuencias que pueden derivar de sus acciones, ya que debían de haber sido conscientes de que no es legal aplicar una nueva legislación en contra de un reo. 

Muchas veces se está más preocupado de los juicios paralelos que se realizan en la sociedad que en tomar las decisiones acertadas en cada momento. Debemos dejar de actuar por impulsos para solucionar los problemas más polémicos y tenemos que pensar en el bienestar futuro de toda una nación.

Espero que la llamada de atención de Estrasburgo a los legisladores españoles sirva para que tomemos nota y aprendamos que todas las decisiones tienen consecuencias, y que en la mayoría de los casos suelen ser mayores que una portada en una diario o la apertura de una informativo.