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RESPONSABILIDAD SOCIAL PROFESIONAL..

Autor: Carlos Alberto Andreucci

“Hay que hacer algo más. Hay que abocarse al trabajo y responder como hombre y como profesional a las exigencias de cada dia. Esto es simple y sencillo si cada cual encuentra el demonio que maneja los hilos de su vida y le presta obediencia”  ( Max Weber. La ciencia como vocación).

Orígenes

Dios condenó a la pareja pecadora y la Biblia nos dice que “ ganarás el pan con el sudor de tu frente” como un castigo pero el hombre alivió su condena a través de la vocación, es decir, un ardid por el cual nos entregamos al trabajo con placer, llegamos a vivir por y para él y en su nombre soportamos desventuras y fracasos. La vocación permite a hombres y mujeres a disfrutar del trayecto y con extremo  de tirar piedras para que las recojamos una y otra vez.- Si el trabajo ha sido un castigo divino, la vocación es una verdad revelada que construye nuestra identidad.-Durante siglos fue el privilegio de una raza,  casta y sexo y la opción vocacional se limitó a dos actividades: la guerra y la religión. El resto que no era noble, no tuvo chances y causó revueltas milenarias.

El estado moderno generó al individuo que elige ( o pretende elegir) su destino, tiene derechos y trabaja para su libertad. Ello ha sido una trasformación paulatina del mundo tradicional, estático y cerrado, hacia una sociedad moderna, dinámica, plena de opciones.Se multiplicaron las profesiones, se diversificaron las ciencias y las especialidades siendo la educación la llave para lograr formarse, diferenciarse y participar del abanico de las vocaciones.-La tensión no es sólo que “ te ganarás el pan”  -que presupone una ocupación- sino que  suma “ será los que debas ser!” vocacionalmente hablando y en términos de libertad.

Se supuso que los individuos maximizando sus preferencias generarían el progreso de todos de manera invisible.- Este optimismo presumía que se generaría una fuerza pacificadora pero  no tuvo armónicas relaciones entre el trabajo y la realización personal.- Carlos Marx consideró falsa esa unidad, pues la vocación no era otra cosa que la variante laica del opio de los pueblos que es la religión, al ser considerada como una causa de la aceptación gozosa de la alienación que distancia al hombre parcelado, incompleto, de la prehistoria capitalista del hombre total.

El mundo de los valores cerrados quedó bien atrás ( sostuvo  Emile Durkheim,) debiendo evitarse el egoísmo destructivo sin anular las libertades individuales. Se necesita un nuevo conciente colectivo y Durkheim sostuvo que la religión es un equivalente funcional de la sociedad moderna; una moral individualista – no ingenua de los utilitaristas liberales- que neutralice el egoísmo y genere cohesión.

La solidaridad mecánica de la antiguedad generó la solidaridad orgánica de la modernidad, que integra organismos sociales dada su interdependencia funcional ,  proceso  descripto por Durkheim en su “ de la división del trabajo social”.- Es la vocación una expresión acabada de esa moral individual y los roles nos integran concordando las afinidades de nuestra personalidad con las asignaciones del entorno. Al satisfacer la vocación, el individualismo y la cohesión social superan lo contradictorio pues los destinos vocacionales se expresan respondiendo a la variedad de las ofertas. Lo vocacional lo inserta Max Weber  en las reflexiones sobre el destino de la modernidad, siendo  la palabra vocación el centro de sus dos grandes conferencias: “ La política como vocación” y “ La ciencia  como vocación”.- Si el mundo sufre la amenaza de los autómatas, de burocracia eficiente, la única esperanza que queda al genero humano es responder al llamado de la vocación existiendo dos éticas diferentes que deben amalgamarse (Weber) . Una es el “llamado” o ética de la convicción, la del fuego sagrado que nos impulsa a buscar nuestro destino, que nos orienta hacia la búsqueda de los valores últimos.-  Por otro, aparece el concepto de “profesión” y se relaciona con la ética de la responsabilidad, que induce al comportamiento estratégico, al cálculo, la prudencia.

La ética de la convicción es tanto la ética de la comunidad, de la identidad colectiva, de la normas, que hace a “ la libertad de los antiguos”.- El mundo moderno está signado por la ética de la responsabilidad que nos obliga a actuar estratégicamente, a tomar en cuenta las consecuencias secundarias de nuestras acciones, a calcular y sopesar cada uno de nuestros actos.

Estas dos éticas son dos demonios, quienes en su conflicto irresuelto nos señalan una salida posible. Weber nos dice por un lado “…nada tiene valor para el hombre en cuanto hombre, si no puede  hacerlo con pasión” y luego agrega “ el aficionado sólo se distingue del especialista porque le falta la firme seguridad del método de trabajo profesional”.  La profesionalidad y la especialización se encuentran en la base de las instituciones modernas fundamentales: la Empresa y el Estado.

La libertad es sólo posible a partir del choque contradictorio de las dos éticas- Si se ahoga la ética de la convicción por la ética de la responsabilidad el hombre estará condenado a la administración completa y total, burocracia total. De ahogarse la ética de  la convicción por la ética de la responsabilidad, el hombre está condenado a la administración total y completa de la burocracia. Es un autómata que arrastrará LA LIBERTAD.

Si la ética de la responsabilidad permite la eficacia administrativa, debe contra restarse por la ética de la convicción que es la única que puede proponer a donde dirigirse.

El mundo de las certezas desapareció, y el neoliberalismo ridiculizó la ética de la convicción atento la complejidad creciente del mundo y pretendió la supremacía de un ordenador impersonal en la sociedad global que es el mercado.

Al estallar  en pedazos el mundo del siglo XX, las relaciones son frágiles y temporarias porque la globalización distorsiona los paisajes y los limites antiguos. La práctica social deja lugar al consumo de bienes y servicios. Las viejas vocaciones ahora se reemplazan por los instrumentos capaces de construir la personalidad en forma inmediata.- La desorientación que genera un futuro profesional incierto busca resolverse siguiendo la misma rutina: hoy hay un verdadero shopping de profesiones donde la publicidad señala y nosotros elegimos tal o cual destino similar a comprar un jabón. Consumiendo este bien, la mercancía vocación profesión, supuestamente alcanzaremos el éxito que nos permita el ingreso de dinero suficiente para estar dentro del juego que consiste en encontrar el producto que la góndola del hiper - mercado de las profesiones nos presenta. Si no logro mi mercancía vocacional, buscaré en el sistema de orientación profesional.- El fruto es la existencia de carreras pesadamente largas y abandonadas al fracaso.

Al pretenderse un trabajo seguro, protección, prestigio, aunque el mundo haya cambiado, la frustración surge y  paraliza, y la sociedad de la seguridad ha dejado lugar a la sociedad del riesgo ( Ulrich Beck).- Esta fragmentación nos demanda un humanismo práctico que genere el aumento de las capacidades individuales que permita afrontar la multiplicación de las ofertas impulsadas por la tecnología y la globalización. La tendencia de la uniformidad proveniente de la globalización nos exige identidad, capacidad de diferenciación.- Si la exclusión y atomización son las amenazas, la esperanza depende de la  expansión de energías y multiplicación de hombres y mujeres con vocación, hijos de la libertad, emprendedores contactados que recreen el tejido de una sociedad civil intensa, de individuos libres.

Necesitamos autonomía para seguir creciendo, un ejercicio de libertad que neutralice el individualismo, debemos crecer y vivir juntos.-La vocación específica ha sido una excusa para desarrollar individuos autónomos, y el desafío está en el esfuerzo conjunto entre estado y sociedad civil.

Las dinámicas del universo actual exigen postulados que hacen a que “  el gran progreso de la reflexión moderna ha sido sustituir la categoría del devenir a la categoría del ser, la concepción de lo relativo a la concepción de lo absoluto, el movimiento a la inmovilidad” (Renán, citado por José Ingenieros en las fuerzas morales).- La clave está en desenvolver la justicia social en la nacionalidad universal.

Cada generación auspicia una nueva aurora, mira alto y lejos y aunque no alcance los frutos tiene el reconocimiento en la posteridad porque la antorcha no se apaga nunca, cambiará de manos.-Cada generación abre las alas que cerró la generación anterior. Cuando una generación las cierra en el presente, no es juventud, sufre de senilidad precoz y cuando vuela hacia el pasado está agonizando por no decir que está muerta.- Quienes no tuvieron juventud piensan siempre en el pasado viviendo en el presente, y se satisfacen con cosas inmediatas que son el premio a la domesticidad, a la debilidad, la pereza o al miedo por ignorancia, medrando con paciencia pero sin alegría.-Tristes acatan como una fatalidad el mal que los rodea.- Por ello, de seres sin ideales ninguna grandeza esperan sus pueblos.

Debe asumirse la responsabilidad por el estudio y la energía para la acción, pues el que piensa y trabaja es optimista; fortalece su corazón a la vez eleva el entendimiento.-No conoce el odio ni lo atormenta la envidia.- Asocia el ingenio, la voluntad, el saber y la potencia.- Por ello un brazo vale cien brazos cuando lo mueve un cerebro ilustrado; un cerebro vale cien cerebros cuando lo sostiene un brazo firme. Así se contribuye al equilibrio social, la solidaridad de los pueblos con entusiasmo y osadía.  Los ideales dan confianza en la propia fuerza y generan entusiasmo como fuego creador que enciende el porvenir.- La inercia frente a la vida es cobardía, por ello al ideal hay que agregarle acción- realización.-La energía es pensamiento convertido en fuerza inteligente. Deben ir juntos pensamiento y acción.-Luego de pensar, debemos querer (voluntad). Pronunciado el secreto sí de una idea, la voluntad debe ser inflexible.-Sin firmeza de conducta no hay moral. Las buenas intenciones que no se cumplen son una caricatura de la virtud.- el hombre sano dice “ hago” y la voluntad enferma dice “haré”.

La comprensión es premisa de justicia y la más honda comprensión existe en la solidaridad que es consciente, pertinaz y militante y colectiva; necesaria para la comunión  de los esfuerzos.- Hay que desarrollar la solidaridad porque hace a la asociación en la lucha por el bienestar común. Si se logra hay paz, si hay desequilibrios sociales se engendra violencia, conformada  por reclamar derechos sin aceptar el cumplimiento de los deberes que le son correlativos.

El compromiso profesional incluye luchar contra el escándalo de la pobreza; que la desigualdad sí importa; la educación es una cuestión de Estado; salud pública, capital social y equidad con datos gravísimos de distribución de la riqueza que afectan la vida, la mortalidad infantil, esperanza de vida al nacer y calidad de vida ; la defensa de la democracia y de los derechos humanos.