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EL TALENTO NO SIEMPRE ES SUFICIENTE...


Autor: Julio García Ramírez. Director del máster en perfecionamiento de habilidades de la abogacía de ISDE.

T odos conocemos a personas con unas capacidades intelectuales impresionantes y que por el contrario no han triunfado en la vida, y no me refiero a la vida que la sociedad nos impone a la mayoría y que parece que si no seguimos sus directrices el fracaso nos rodea de manera permanente, sino a la vida que uno realmente quiere llevar de acuerdo con sus capacidades y valores.

En el fondo parece haber muy poca correlación entre la efectividad de una persona y su inteligencia, su imaginación o sus conocimientos... la inteligencia, la imaginación y el conocimiento son recursos esenciales, pero solo la efectividad los convierte en resultados.

“La disposición de aprender se podría resumir en tres palabras: deseo de crecer”

En el fondo parece haber muy poca correlación entre la efectividad de una persona y su inteligencia, su imaginación o sus conocimientos... la inteligencia, la imaginación y el conocimiento son recursos esenciales, pero solo la efectividad los convierte en resultados.

Por ello, el talento de por sí, no siempre es suficiente, solo cuando al talento se le suma unas dosis de pasión, iniciativa, enfoque, preparación, buena práctica, perseverancia, valor, disposición de ayudar a los demás, carácter vitalista, capacidad de relacionarse con el mundo exterior y con uno mismo, responsabilidad y capacidad de liderar un equipo, es cuándo podremos usar nuestro talento hasta la última gota de su esencia, en la esperanza de que al final de nuestras vidas hayamos usado lo que la naturaleza nos dio y el estudio perfeccionó.

“Si expones un sueño públicamente, los que te rodean te intentarán quitar la idea por pura envidia al querer ellos mismos conseguir lo que tú quieres”

La mayoría de la personas se centran en reforzar sus debilidades y se olvidan de potenciar sus puntos fuertes, se olvidan de trabajar en su zona de fortaleza, es decir, en aquello que es su pasión, en aquello en lo que saben que tienen una habilidad especial que los distingue de los demás.

Una persona que nazca con un gran talento pero que no lo sepa amplificar perderá una gran oportunidad de compartirlo con la sociedad, su talento será “invisible” e inefectivo y hoy en día el mundo profesional necesita a personas que sepan explotarlo rompiendo las barreras de la comodidad, que es donde suele descansar el talento, esperando a que las oportunidades de la vida llamen a su puerta, si es que llaman.

Todos conocemos a personas talentosas que no han triunfado ¿el motivo? creían que solo su valía serviría para triunfar, y lo es, cierto, pero si no afilamos, potenciamos, compartimos nuestros talentos y estudiamos estrategias diferentes para conseguir resultados diferentes, un excelente curriculum puede no ser suficiente para conseguir lo que realmente queremos y a lo que potencialmente aspiramos.

Un talento eficaz, por tanto, es aquel que hemos sabido potenciar para amplificar nuestros objetivos personales y profesionales.

Creer eleva tu talento

El problema hoy en día, no es que la gente crea en nosotros, es que nosotros mismos, de verdad, crea- mos en nuestras capacidades y aptitudes.

La sociedad no te va a ayudar, de eso no tengas la menor duda, si expones un sueño públicamente, los que te rodean te intentarán quitar la idea por pura envidia al querer ellos mismos conseguir lo que tú quieres. Nunca olvides que una persona grande te hará sentir grande y una persona pequeña... ya sabes la respuesta.

Cuando de verdad creas en ti mismo, recuerda que los sueños aunque parezcan improbables no quiere decir que sean imposibles. El éxito no es un lugar determinado, es un proceso vivido con una emoción, expectativa y tremendo esfuerzo que hace que nos sintamos orgullosos de nosotros mimos.

La pasión estimula tu talento

No existe nada que pueda con la pasión. La pasión es la pócima de Asterix que todos hemos sentido alguna vez y que nos provoca una fuerza, un fuego interior y una confianza de tal magnitud, que caemos hipnotizados por un verdadero salto de fe en nuestro proyecto y capacidades, consiguiendo que nada ni nadie pueda con nosotros.

La pasión da energía, tanto al que la tiene, como a los que rodean a una persona apasionada. La pasión es el pegamento emotivo que une un proyecto a personas diferentes pero que se sienten cohesionadas por un ideal a alcanzar.

La pasión nos ayuda a superara toda adversidad, una persona apasionada aprende de las frustraciones temporales porque ha aprendido como no hacer las cosas y por tanto se sentirá más cerca aún de su sueño.

No te tomes un redbull; crea, potencia y siente una verdadera pasión y será este el mejor estimulante que hayas conocido en tu vida.

La iniciativa activa tu talento

¿Esperas a que todo este perfecto para empezar una actividad o proyecto? Pues sigue esperando por que nunca, nunca se dan todos los condicionantes para que los obstáculos desaparezcan.

El deseo de perfección es el principal enemigo de la iniciativa:

“No tengo todos los datos”; “ahora no estoy del todo listo, mañana”; “hoy no tengo muchas ganas“;

“cuando se den las circunstancias que quiero entonces empiezo”.

Excusas y más excusas. La gente que verdaderamente es eficaz y que potencia su talento, subordina sus ganas a la fuerza de su propósito y al compromiso adquirido consigo mismo y con los demás.

Gran parte del éxito de cualquier persona empieza en dar el primer paso para romper la inercia del inmovilismo, de hecho, una vez que empezamos nos arrepentimos de no haberlo hecho antes, porque nos parece más fácil de lo que pensábamos con anterioridad.

Te aconsejo por tanto que te levantes ahora mismo y empieces a hacer lo que tienes que hacer...es el mejor plan estratégico que puedes hacer en el día de hoy.

El enfoque dirige tu talento

Tal y como nos dice Jhon Maxwell, tener talento sin un enfoque claro de a dónde queremos ir es como tener un pulpo con patines, habrá mucho movimiento pero no sabrás en qué dirección, es decir, iniciaremos muchos proyectos y al final no terminaremos ninguno.

El enfoque es el punto de mira donde deberían de confluir todas nuestras capacidades. La vida ya de por si está llena de dificultades, como para no reservar y utilizar, cuando lo necesitemos realmente, todo nuestro potencial y talento en el proyecto que hemos “enfocado” como más prioritario.

Pero para enfocar bien debes de pensar mejor. Y sin duda pensar es lo que menos hacemos diariamente ya que vamos por la vida con el piloto automático puesto. ¿Cuántas veces a lo largo del último mes te has parado a pensar “estratégicamente” sobre tu proyecto de vida y tus ambiciones profesionales? prácticamente nada, yo sé la respuesta.

Por eso te invito, te animo y te propongo que una vez a la semana te sientes con papel, boli y un gin tonic y reflexiones sobre qué quieres hacer, como quieres hacerlo y cuando quieres terminarlo. Tu salud y tu cuenta corriente te lo agradecerán.

La preparación posiciona tu talento

Si la vida es una competición, todo deportista sabe que la preparación es fundamental para tener éxito.

Nosotros, sin ser deportistas de élite, si que tenemos problemas de élite. Y sin duda una buena preparación a la hora de negociar, hablar en público, exponer ante un juzgado un alegato o elaborar un buen documento, resulta no importante sino totalmente im- prescindible para avanzar en nuestros proyectos de vida personales o profesionales.

Si a cualquier profesional; un médico, un bombero, un maestro... le exigimos que tenga una excelente preparación, nosotros mismos debemos de estar también preparados para cuando tengamos que actuar profesionalmente.

Qué curioso, muchas personas piensan que una persona exitosa ha tenido suerte pero yo, personalmente, creo que cualquier persona de éxito ha preparado su trabajo lo mejor que ha podido.

Prepárate lo mejor posible y te saldrán las cosas lo mejor posible... ¿siempre? No, casi siempre, que ya es una éxito rotundo.

La práctica afina tu talento

Todos los entrenadores deportivos lo saben, juegas al nivel que practicas durante la semana previa al partido.

Todos los directores de teatro también lo saben, la calidad de la actuación de un actor depende de como haya ensayado durante la preparación de la obra.

Y la mayoría de la gente por desgracia confía más en la improvisación que en la preparación exhaustiva de su trabajo, que es lo que determina en mayor medida la calidad del mismo o su capacidad de paradójicamente, improvisar con mayor eficacia.

En definitiva, trabajar un poco más que el resto nos permite tener más “suerte” que ellos. ¿Verdad que a cualquier cosa la llaman suerte?

“La mayoría de la personas se centran en reforzar sus debilidades y se olvidan de potenciar sus puntos fuertes”

La perseverancia sostiene tu talento

Quien tenga talento tiene expectativas de éxito, pero solo la perseverancia de luchar contra las seguras dificultades en las que se va a encontrar cualquiera, antes, durante o después de trabajar en un proyecto personal o profesional, nos dará una mayor garantía de éxito.

La perseverancia es una inversión, e implica una disposición clara para unirse intelectual, emocional, física y espiritualmente a un trabajo hasta que no haya sido completado.

Nada, absolutamente nada, puede con la virtud de la perseverancia. Quien la tenga es como la fuerza del agua, que por muchos obstáculos a los que se enfrente, al final siempre acaba por buscar el mejor camino para seguir su curso.

El valor prueba tu talento

Mucha gente asocia el valor con gestas imposibles. Yo asocio el valor con tener la energía, seguridad y valentía de vivir el día a día conforme a tus objetivos personales y profesionales.

En una sociedad tan egocéntrica como en la que vivimos, donde tus problemas no interesan a prácticamente nadie, resulta tremendamente valorable el apostar por pensar más en los demás que en uno mismo y como decía Winston Churchill “el valor es lo que se necesita para levantarse y hablar y valor también es lo que se necesita para sentarse y escuchar”.

Para tener valor hay que cultivar la aceptación porque los problemas son una parte inevitable de la vida y desde luego enfrentase a ellos diciéndose que uno es más fuerte que sus problemas, es uno de las gestas de desarrollo personal que requieren más valor.

La disposición de aprender amplia tu talento

La disposición de aprender implica una actitud activa encaminada a entender que cada día podemos mejorar algo nuestras vidas personales y profesionales y solo lo conseguiremos, asistiendo a buenos cursos, leyendo buenos libros o relacionándonos con gente interesante y de éxito.

La disposición de aprender lleva consigo una humildad en cuanto a entender que siempre hay alguien más inteligente y efectivo que tu y del que puedes aprender a ir en AVE hasta tus objetivos y no a ir en una diligencia y en sentido contrario como a veces hemos ido muchos en nuestras vidas.

Lo que ya ha funcionado antes puede funcionar contigo si aplicas métodos y actitudes similares.

Por ello, la disposición de aprender se podría resumir en tres palabras: deseo de crecer. Nunca te olvides que el gran problema de la sociedad en general no es que apuntemos muy alto y fallemos, es que apuntemos muy bajo y acertamos...así nos va en este país, donde estadísticamente el 68% de los universitarios quieren ser funcionarios públicos, mientras que en Estados Unidos dicho porcentaje llega al 3%.

Entrevista a Julio García Ramírez

“No es lo mismo hablar bien que hablar eficazmente”

Editorial Rasche.- ¿Cuáles son las principales características que debe tener un buen abogado?

Julio García Ramírez.- Un abogado debe de potenciar en primer lugar sus inteligencia relacional, porque en el mundo de los negocios es fundamental tener habilidades sociales por que hacemos transacciones con quien tiende a caernos bien y la abogacía se basa en una relación de confianza.
Debe igualmente de potenciar sus capacidad dialéctica en sala, por que no es lo mismo hablar bien que hablar eficazmente, un abogado puede realizar un buen alegato que no sirva para nada , en cambio otro puede decir cinco frases y acertar de lleno.

Quisiera resaltar que después de formar a más de diez mil abogados en España, me he dado cuenta que el abogado hemos pensado que por tener el título ya hemos adquirido automáticamente la habilidad de persuadir en sala. No es cierto, la habilidad de persuadir tiene reglas y aseguro que en menos de ocho horas se aprenden.

También la habilidad para negociar resulta esencial. ¿Para que dejar que un tercero dicte sentencia? ¿Para que apostar por un riesgo cuando lo mejor es buscar un acuerdo que satisfaga nuestros intereses esenciales?

Como dice el mejor dicho sobre negociación: “la mejor negociación es cuando el otro se sale con la nuestra”, pues bien, existen más de cien estrategias de negociación que un abogado puede aprender para conseguir más y mejores acuerdo.

Y por ultimo debe de saber buscar y poder probar el centro del proceso y solo con un estudio de la jurisprudencia aplicable al supuesto podremos conseguirlo.

“La mejor negociación es cuando el otro se sale con la nuestra”

E.D.- ¿Cómo debe formarse un abogado para llegar a ser realmente eficaz?

J.G.R.- Pues en este punto tenemos un problema ya que en general como digo en mis clases “entre el código Da Vinci y le Código civil existe el término medio”, es decir, que el abogado en general solo lee libros técnicos o novelas de éxito y existe multitud de manuales de oratoria, negociación, psicología, gestión el tiempo y estrés que a un abogado le harían la vida más fácil… pero con mi último libro de “Las cuatro habilidades del abogado eficaz” puedo asegurar que el abogado se va a ahorrar muchas horas de lectura, yo ya estoy resumiendo las principales en un solo tomo.

E.D.- ¿Qué quiere aportar con este libro a la práctica de la abogacía?

J.G.R.- Unos conocimientos esenciales de como hablar eficazmente en sala, negociar con mucho más éxito, gestionar el estrés, vital para un buen trabajo y acercarse con éxito al cliente verdadero norte de nuestras actuaciones profesionales, y algo más importante, las claves para conciliar una vida profesional y personal con un gran equilibrio, por que un abogado que no se encuentra equilibrado no podrá ayudar nunca a un cliente. Nunca, así de claro.